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domingo, 4 de junio de 2017

genios y brujas habitan en Socotra

“Si hay genios y brujas están en la isla de Socotra”

Jordi Esteva ha filmado la legendaria tierra del ave Roc


Un hombre tira de un camello en las montañas de Socotra, en el filme.
Un hombre tira de un camello en las montañas de Socotra, en el filme.
Ningún hombre es una isla, decía John Donne, pero si alguna vez un hombre lo ha sido, ese es Jordi Esteva y la isla es Socotra.
Desde que de pequeño puso el dedo sobre el mapa en esa minúscula porción de misterio enclavada en el Índico entre Somalia y la península arábiga y se conjuró para algún día visitarla, como así lo hizo, Socotra o Socotora o Suqutrah en árabe, ha excitado la imaginación del escritor, fotógrafo, cineasta y viajero y ha alimentado sus sueños.
Tras escribir un libro inolvidable Socotra, la isla de los genios (Atalanta, 2011), que nos reveló a muchos la esencia y los arcanos del lugar, su relación con las leyendas del ave Roc y el Fénix, con los cuentos de Simbad, con los mitos de los griegos, los romanos y los árabes y su peculiar riqueza botánica (como el árbol de sangre de dragón, el drago, cuya resina roja era muy apreciada por los gladiadores para curar las heridas, el alóe, o el árbol de la mirra, o incluso la planta de la inmortalidad), Esteva ha vuelto con una película impactante bajo el brazo, un documental titulado igual que el libro y que lleva ya semanas paseando por los festivales internacionales.
Socotra, la isla de los genios, de 64 minutos, en un fantasmagórico y sobrio blanco y negro que captura magníficamente la atmósfera sobrenatural y la belleza del paisaje, ha podido verse recientemente en el Visions du Réel de Nyon, en el Festival de Málaga y el Ethnocineca de Viena, y se proyectará ahora en el de Cine Africano de Tarifa y Tánger (FCAT). Incomprensiblemente, no en el Docs Barcelona, que arranca hoy. “No lo han querido, no soy profeta en mi tierra”, zanja Esteva (Barcelona, 1951). La suya es la única película jamás filmada hablada en socotrí, la lengua local, que se relaciona con la de la legendaria reina de Saba y que está desapareciendo sustituida por el árabe.
¿Qué aporta el filme al libro? “En el libro, aunque había fotografías, no pude darle tanta importancia a la imagen. Ahí quería que el lector se imaginara ese mundo a través de mis palabras y lo materializara en su cabeza. Esto es una visión diferente. Otro lenguaje. En el cine te puedes recrear en las texturas, los ambientes, los rostros. También he cuidado el sonido, incluso el de los insectos”.
A diferencia de otros filmes suyos, Esteva no aparece en este, aunque su presencia se intuye todo el rato.
“He tratado que no sobre ninguna imagen, que cada fotograma tenga el peso de una fotografía”, explica. “He priorizado la dimensión poética y que hable por sí mismo ese mundo casi neolítico, de pastores y caravaneros”. De alguna manera, “el filme es un viaje al pasado de la humanidad”.
Desde su arranque, la película nos abisma en un mundo sobrecogedor, un reino encantado en torno al cual la magia parece espesarse como la niebla que tan a menudo se enseñorea de la isla. No en balde el mismísimo Marco Polo acreditó que los socotríes eran los mayores y más poderosos magos del mundo. Y Esteva es un gran interesado en la hechicería (recuérdense sus filmes Retorno al país de las almas y Komian).
Las imágenes nos llevan, siguiendo una agreste y empinada ruta camellera, lejos de las largas playas hacia las montañas de Hajhir, el sanctasanctórum de Socotra y donde mejor se han preservado, en el imponente aislamiento de la sierra, las creencias y costumbres de la isla. Allí, entre voces extrañas, salmodias, tambores y el gruñido de los camellos, nos encontramos con personajes que parecen salidos de Las mil y una noches, ancianos sheikhs como Prósperos desdentados que atesoran la sabiduría ancestral, recuerdan hechos míticos y nos adentran en una geografía poseída por los djinn, los genios y espíritus de la isla, sus arieles, sycorax y calibanes.
¿Era un lugar peligroso? “Es indudablemente inhóspito, difícil, hay que caminar mucho y las torceduras están a la orden del día”.
Esteva ha huido de la voz en off y ha empleado subtitulado y algunas cartelas, que le evocan, dice, las viejas películas de aventuras y exploraciones. El tono etnográfico se va disolviendo cada vez más en las brumas del lugar hasta desembocar en un fin de viaje alucinado. “Si hay genios y brujas, están en Socotra”, afirma el autor.
Alrededor de las hogueras, en cobertizos o en las humildes moradas de piedra escuchamos las viejas historias, contadas con miedo y respeto. La bruja que poseía un bol con dátiles que no se vaciaba y tras convertirse en serpiente mordió a un pastor o la que tenía piernas de hierro y cuya tumba está ahí mismo.
“Es asombroso que ese mundo prístino se conserve a dos horas de Dubai, que es similar a Las Vegas”, reflexiona Esteva, que ha viajado seis veces a Socotra y que está empeñado en su conservación, recabando ayuda solidaria, incluidos fondos para comprar cabras tras dos ciclones que sacudieron la isla como el batir de las poderosas alas del Roc. “Dubai siempre ha querido explotar turísticamente la isla, y hasta alquilarla en leasing a Yemen, al que pertenece, para convertirla en un resort de lujo”.

La mujer pantera

En busca de la mujer pantera

Jordi Esteva filma a una sacerdotisa africana ‘poseída’ por el espíritu del felino






La komián (sacerdotisa) Kodju Niamké, durante su ceremonia de posesión por el espíritu de la pantera.
La komián (sacerdotisa) Kodju Niamké, durante su ceremonia de posesión por el espíritu de la pantera.
Es un mundo extraño de fuerzas misteriosas, de poderes arcanos y de secretos que no deben ser revelados. Un mundo de genios y fetiches, lejos del tranquilizador materialismo de Europa, al borde de las viejas selvas. Suenan los tambores, los acólitos invocan: “¡Oh, genio de la pantera, sal del monte, manifiéstate, acude a nosotros!”. Y la mujer pantera aparece, gruñendo y salivando. No se parece en nada a Nastassja Kinski.
La escena es de una intensidad asombrosa, hipnotizante y perturbadora. Más aún porque está rodada en blanco y negro —lo que sugiere los grandes filmes de género fantástico de Jacques Tourneur, La mujer pantera (de la que se hizo el remake con la Kinski) y Yo anduve con un zombi—. Aquí, la mujer pantera es una sacerdotisa animista de Costa de Marfil que accede a realizar ante una cámara el ritual en el que es supuestamente poseída por el espíritu del felino. Ataviada con un faldellín, cubierta de abalorios, con el cuerpo y el rostro pintados y los grandes pechos bamboleantes desnudos, la komián (sacerdotisa) Kodju Niamké, hasta entonces una mujer risueña y encantadora, entra en trance y adopta la expresión y los movimientos de una fiera salvaje, salta, camina a cuatro patas, se revuelca.
Es el momento culminante de Komián la impresionante nueva película documental del fotógrafo, cineasta y escritor de viajes catalán Jordi Esteva (Barcelona, 1951), autor de libros como Los árabes del mar (que acaba de publicarse en árabe) y Socotra, la isla de los genios, y que ya plasmó parte de sus experiencias entre los practicantes de los viejos cultos animistas africanos en su anterior filme Retorno al país de las almas.
Esteva vuelve a sumergirse en el proceloso mundo de los sacerdotes, brujos y espíritus de Costa de Marfil —cuyo sistema de creencias pertenece al mismo linaje espiritual que el culto de los orishas yoruba, el candomblé, la santería o el vudú—, esta vez para presenciar y filmar uno de los más fascinantes ritos de posesión, en el que el o la komián son poseídos —”cabalgados”— por Kuasi, el espíritu de la pantera.

En la película, Esteva aparece él mismo introduciéndose en el círculo de los creyentes (en los que ya es conocido) y tratando muy paciente y amablemente de lograr que le organicen el raro ritual. “Para mí sería un privilegio extraordinario que el espíritu de la pantera se manifestara”, le dice con dulzura a mamá Niamké, alargándole una botella de ron. La komián accede. Los preparativos son complejos e incluyen viajar a Ghana (la película tiene un punto de road movie) a buscar a unos percusionistas especializados sin los que la ceremonia no es posible.
“Hay muy pocos komián capaces de dejarse poseer por el espíritu de la pantera”, explica Esteva. Estamos en un bar bebiendo los dos cocacola pero el viajero parece haberse traído todo aquel mundo de hechiceros, cálaos, tambores y pangolines. “Es un espíritu muy poderoso, pero no maligno, protege y cura, y da fecundidad”. En la película la komián poseída por la pantera no parece molesta porque la hayan invocado solo para que Esteva la salude. “Tienes mi bendición y eres bienvenido”, le dice, afortunadamente. Luego bebe la sangre de un gallo y de una cabra.
"En Costa de Marfil quedan muy pocos leopardos, pero queda su recuerdo"
En Costa de Marfil quedan muy pocos leopardos, “pero queda el recuerdo de esos animales, aunque el espíritu de la pantera es algo distinto al animal físico, es su arquetipo, no una pantera sino la pantera”.
Esteva asiente cuando le señalo el aire a lo Jacques Tourneur de su película, con imágenes alucinantes (la película parece una sucesión de espléndidas fotografías) como la de los perros negros nadando entre las olas. “Lo admiro muchísimo, es una referencia para mí, era un maestro de las sombras. Capaz de crear un aura de misterio increíble. Y demostró que para hacer buen cine no hacen falta muchos medios”. Pese a la similitud de su atmósfera con la de las películas señeras del fantástico, Komián no tiene nada de ficción, aunque Esteva también se distancia de los documentales antropológicos al uso. “No soy antropólogo y no hay aquí método científico, me atren estas creencias y liturgias tan ancestrales y he querido mostrarlas, con la voluntad de ayudar a preservarlas en una época de aculturización en la que muchos las ven como mera superstición y un lastre al desarrollo”.
Para el viajero, acceder a ese mundo de los rituales ha sido “como entrar en las láminas que veía de pequeño en los libros”. En algún caso lo ha hecho literalmente, como la vez en que se intoxicó ritualmente con un pollo cocinado por una komián con hierbas secretas y tuvo un trip de aquí te espero...

Jordi Esteva


Jordi Esteva

Biografía

Jordi Esteva
Escritor y fotógrafo nacido en 1951, Jordi Esteva es un apasionado de las culturas orientales y africanas, a las que dedica la mayor parte de su trabajo periodístico y fotográfico. Ha vivido durante cinco años en Egipto trabajando en Radio Cairo Internacional. Durante esos años documenta la vida cotidiana en el desierto recogida en "Los oasis de Egipto"(Ed. Lunwerg 1995). Es redactor jefe y director de arte de la revista Ajoblanco entre 1987 y el verano de 1993. En 1994 participa en el proyecto Patrimonio 2001 de UNESCO y fotografía la medina de Marraquech. En 1996 realiza un estudio fotográfico sobre la arquitectura del Atlas marroquí: "Fortalezas de barro en el sur de Marruecos" (Compañía Literaria 1996). En 1998 se publica "Mil y una voces"(El País/Aguilar 1998, Círculo de Lectores 1999), un libro de conversaciones con dieciséis artistas e intelectuales de ambas orillas del Mediterráneo acerca de las sociedades árabes enfrentadas al desafío de la modernidad. En 1999 Publica "Viaje al país de las almas" (Pre-Textos 1999) un acercamiento al mundo del animismo africano, en el que documenta los rituales iniciáticos y los fenómenos de posesión.En el 2006 aparece "Los árabes del mar" (Península/Altair), obra que aborda la historia de los antiguos marineros de las costas de Arabia que recorrían los puertos del océano Índico con sus veleros siguiendo unas rutas que apenas habían variado desde los tiempos de Simbad. En febrero de 2009, tras dos meses de trabajo en Costa de Marfil, finaliza el rodaje de "Retorno al país de las almas". En 2011, tras el circuito internacional de festivales "Retorno al país de las almas"se estrena en España. En septiembre de 2011. Atalanta publica su último libro "Socotra, la isla de los genios" y recibe el V Premio de Literatura de Viajes Caminos del Cid. En diciembre de 2013 Viaja de nuevo a Costa de Marfil y a Ghana para filmar "Komian". A principios de 2014 regresa a Socotra para filmar"Socotra, la isla de los genios", que finaliza en septiembre de 2015 y estrena en salas comerciales en octubre de 2016.

la isla de los genios, Socotra


El director Jordi Esteva presenta su documental en el Festival de Málaga

'Socotra, la isla de los genios': Viaje apasionante al último paraíso

El prestigioso realizador, escritor y fotógrafo Jordi Esteva presenta hoy en el Festival de Málaga su documental 'Socotra, la isla de los genios'. Una película en blanco y negro sobre, en sus propias palabras, “un mundo que está a punto de desaparecer”. Hablamos con el cineasta sobre paraísos, geografía, civilizaciones antiguas, lenguas a punto de desaparecer, política y otros apasionantes temas.
por Pere Vall
“Yo siempre tuve un gran interés por la geografía. De niño, gracias a los atlas, los mapas y los libros de fotografías de lugares lejanos, viajaba sin salir de la habitación. Así escapaba de mi familia, de los compañeros del colegio y de los curas y toda su sarta de mentiras. Huía muy lejos y soñaba despierto. Un día, haciendo girar la bola del mundo, la detuve con un dedo en un punto minúsculo en el Índico. Era la isla de Socotra, entre Arabia y el Cuerno de África. ¿Cómo sería? ¿Árida o selvática? ¿Estaría poblada por africanos o por árabes?”, explica Jordi Esteva (Barcelona, 1951) a FOTOGRAMAS, a propósito de su interés por el enclave que se ha convertido en el tema del documental que esta noche presenta en el Festival de Málaga: “Años más tarde, averigüé que se trataba de la isla del Ave Roc de Simbad, y también la del ave Fénix. La isla del incienso y de la mirra. El lugar donde crecen a millares los árboles de la sangre del dragón que parecen setas gigantes o paraguas volteados por el viento. Un árbol de savia roja con el que se embadurnaban los gladiadores romanos antes de salir a luchar a muerte en el Coliseo. También años más tarde, mientras recopilaba relatos para mi libro 'Los árabes del mar', oí contar a los marinos árabes del Índico historias fabulosas sobre Socotra. Mi curiosidad se despertó de nuevo, y, cuando me enteré de que habían abierto una ruta semanal entre el Yemen y la isla, viajé a mi lugar soñado”.
BLANCO Y NEGRO CONTRA LO SUPERFLUO
¿Y por qué el blanco y negro como opción estética? “Procedo del mundo de la fotografía analógica. Del Tri-X Kodak puro y duro. El blanco y negro me permite obviar lo superfluo. Huir de la estética de la foto viajera o de 'National Geographic'. Ir a la esencia para tratar de captar el 'espíritu' de Socotra. Jamás habría rodado en color”, razona el realizador.
La cinta ha sido calificada por el periodista Jacinto Antón como “melancólico viaje”. ¿Está de acuerdo su autor? “Quizá mejor, nostálgico. La melancolía puede tener quizá un punto enfermizo. De todos modos, Jacinto Antón es un gran periodista, y, pensándolo mejor, es posible que sí que haya algo, o bastante, de melancolía. Una nostalgia por un mundo que, irremediablemente, va a desaparecer. Porque la Socotra que me interesa, aparte de las playas de aguas turquesas y prístinas o del coral fabuloso, es la Socotra de las montañas donde no hay pistas, ni siquiera caminos, y resulta penoso avanzar entre pedruscos o cauces secos. Allí viven pastores que siguen hablando una lengua antiquísima emparentada con la del Reino de Saba. Pastores que, alrededor de un fuego, relatan historias de monstruos, serpientes gigantescas, ogros y duendes. Hombres que viven en cuevas y encienden fuego con bastoncillos. Personas que aprendí a querer y con quienes me unen lazos afectivos para siempre”.


PASTORES, LLUVIAS, CAMELLOS
Le preguntamos si tenía clara la estructura, y lo que quería contar, o lo encontró, luego, en la fase del montaje.“Basé mi película en el libro que escribí unos años antes con el mismo título y que publicó Atalanta. Una ascensión hacia las cumbres donde, según la leyenda, anidó el ave Roc y donde Urano tenía su trono antes de ser castrado por su hijo Cronos. Quería reflejar el recorrido de los pastores con sus camellos antes de la estación de lluvias, que hace que las precarias sendas sean todavía más impracticables. Me interesaba ese mundo prácticamente neolítico, ya que no practican la agricultura y a menudo viven en cuevas”, dice Esteva. ¿Y cómo fue la comunicación con los socotríes?“Todo fue muy fácil. Esta película es fruto de largas estancias y de la relaciones personales que he ido estableciendo a lo largo de los años. Hubiera sido realmente imposible plantarme de golpe en la isla y comenzar a filmar. Entre otras cosas, porque los socotríes odian las cámaras. La gente que sale en el film son conocidos, amigos o parientes de mis amigos de la montaña. Yo no era alguien extranjero para ellos”, desvela el cineasta.
¿Por qué el subtítulo de ‘La isla de los genios'? “Porque es una isla donde, según los pastores, existe un mundo paralelo de duendes y genios”, comenta el realizador: “No son genios como Mozart o Einstein, sino como el genio de la botella o de la lámpara de Aladino, por ejemplo. Todo ello me fascinó. Además, es el nombre que le daban los antiguos egipcios que acudían en busca del incienso que crece libremente en la isla para ofrendarlo a sus dioses y para momificar a sus faraones”.


UN DOCUMENTAL SOBRE LA MEMORIA
¿Y cree Esteva que su documental si, por una parte, dará a conocer un lugar fascinante, también puede provocar un alud de curiosos, y que este deje de ser tan virgen? “Yo no he rodado un documental en color sobre las maravillas de la isla, sino sobre la memoria. Sobre un mundo que prácticamente desaparece. Si alguien viajara en Socotra en busca de lo que aparece en el documental, le resultaría imposible, porque son lugares tribales de acceso prohibido”, responde: “En algún momento me planteé si era ético dar a conocer el 'último paraíso' no profanado”.
     “Pero lo más triste es que los promotores de Dubái tenían los ojos puestos en las maravillosas playas vírgenes de aguas más azules que las de Zanzíbar”, prosigue Esteva: “Y, cuando parecía que el destino era irreversible, estalló la guerra en Yemen con los bombardeos constantes de Arabia Saudí. Con las armas que les vendemos los occidentales. La situación en el Yemen, país al que pertenece la isla, es dramática y desesperada, y nuestros medios lo silencian, porque Arabia Saudí el país en el que se cortan manos a los ladrones, se lapida a las mujeres 'adúlteras' y se decapita a los homosexuales, entre muchas otras violaciones fragantísimas de los derechos humanos. Pero... es nuestro 'amigo': sus dirigentes son cortejados por nuestros reyes y le reímos todas las gracias. Ahora resulta imposible viajar a la isla”.
     Continúa el director: “Además, mi película es el único documento que quedará filmado en lengua socotrí, ya que en estado puro sólo la siguen hablando los ancianos, y desaparecerá con ellos pues las nuevas generaciones hablan un idioma socotrí ya muy contaminado de árabe. Por todo ello, estoy satisfecho de que esta obra quede, aparte de sus posibles valores cinematográficos, como un documento único sobre un mundo a punto de desaparecer”. ¿Y está ‘nervioso’ ante el pase en el Festival de Málaga?“¿Nervioso? No. Muy contento. Es el estreno en España. Hace poco la presenté en el Festival Visions du Réel, en Nyon (Suiza). Tengo mucho respeto por el Festival de Málaga, y por ello intentamos que el certamen nos seleccionara. El mail de confirmación fue motivo de celebración. Málaga me encanta y estoy muy unido a Andalucía. Tuve una casa en un pueblito de Almería durante unos años”.
     ¿Y nos puede contar Jordi Esteva sus proyectos? “Uy, uy, que se gafan si se cuentan... De momento, un libro que publicará Atalanta con las fotografías que realicé en Socotra con película analógica y mi vieja Nikon. Naturalmente, en blanco y negro. Estoy muy ilusionado porque Atalanta es una editorial de gran prestigio que cuida sus ediciones al máximo y para mí es un lujo seguir con ellos”, finaliza.
Tráiler de 'Socotra, la isla de los genios':

domingo, 24 de abril de 2016

Javier Sanz Lejos de la orilla

Javier Sanz estrena el documental Lejos de la orilla

Javier Sanz
Aragonés de nacimiento, Javier Sanz,  lleva varios años en Barcelona. Allí fue donde originó el trabajo que presentó el pasado dos de abril en el Centro Joaquín Roncal. Se llama Lejos de la orilla y, además de cumplir con todas las expectativas aquel día; dos pases y la charla-coloquio entre aperitivos por la afluencia de gente, este largometraje mostró al público la conquista de uno mismo. La problemática de la inmigración con un toque de denuncia poética.
“Estas personas me han dado lecciones de vida”. Con esta frase concluye la entrevista Javier Sanz, hay en él un gran aprendizaje después de haber vivido esta experiencia.
Todo comenzó dos años y medio antes.  Javier Sanz y Asier Alcorta se propusieron contar la historia del pueblo saharaui a través de un documental fotográfico. Con la idea bajo el brazo llegaron a Médicos del Mundo Aragón para conseguir apoyo para su proyecto. Pero, como las cosas no siempre salen bien, lo que comenzó siendo un proyecto terminó siendo un final.
Tras valorar la idea se dieron cuenta de que una de las historias del proyecto en el Sáhara no encajaba. “Se cayó una de las historias y tuvimos que cambiar los planes”, recuerda Javier; “¡Es curiosos!, en la mayoría de las ocasiones uno empieza por el principio y sigue un orden. Pero, en nuestro caso tuvo que finalizar ese proyecto para concebir el verdadero”

Aceptaron el cambio y crearon el documental Lejos de la orilla.

Este largometraje cuenta la historia de cuatro inmigrantes, Abdoulaye, Amadou,  Mariama y Rahisy, que tras dejar su país de origen comienzan un nuevo recorrido en España que les llevará a tener que aceptar los fracasos y victorias si quieren conseguir su objetivo: tener una vida mejor.

En este proceso el director se ha visto en situaciones significativas. “Para mí, no ha sido un simple rodaje, he tenido que profundizar en la infancia de cada uno de ellos”  Javier nos afirma que el resultado no representa el valor que ha tenido el proceso ya que para comprender la actitud de los protagonistas frente a los retos tuvo que aceptar uno más grande: ir hacia atrás en el tiempo y profundizar, en muchas ocasiones, en situaciones dolorosas. “Ha sido un regalo poder conocer su historia, les estoy muy agradecido”.

Pero, no se quedó ahí y buscó los escenarios para tan grandes personajes. “Aquí jugó un papel importante Asier. Él se conoce Aragón de arriba abajo” Así que, la elección de los lugares no fue casualidad. Desiertos, cuevas o ciudades fueron evocadas entre los paisajes de La Bárdenas Reales o las Cuevas de San Julián, amenizado con un punto de mitología que el propio Javier introdujo como algo inconsciente e instintivo para el espectador.


Escena de Abdoulaye 


Abdoulaye se convirtió en Teseo en el laberinto. Como Teseo, Abdoulaye vive atrapado. Teseo en emociones y sentimientos que no le permiten ver las consecuencias de sus actos. Obsesionado con matar a su hermano Minotauro; se adentra en el sitio más peligroso, en el Laberinto de Creta. Abdoulaye  sufre  por el abandono de su padre y no quiere que sus hijos crezcan sin él, vive atrapado en su propio caos. A medida que pasa la historia, Abdoulaye va ganando confianza, coloca el pasado en su lugar y sigue adelante, construyendo su futuro; guiado por un ovillo rojo, similar al que Teseo utiliza para recordarle el camino de regreso, Abdoulaye recorre el espacio hacia una salida segura, sin olvidar el pasado.

Amadou vendiendo manualidades

Amadou recuerda a Moisés. Personaje mítico que liberó al pueblo judío de la esclavitud, representa la perseverancia por excelencia. A su espalda, Amadou, lleva una bolsa; sin más enseres, recorre solo un desierto. “Ha dejado atrás a su familia pero aun así ha podido con todo” “La perseverancia de Amadou es increíble, comenzó vendiendo en la calle y hoy tiene tres tiendas con sus manualidades”, explica Javier. Moisés llegará a la “Tierra Prometida” movido por la llamada de Dios; Amadou, movido por su propia fuerza.

Mariama no se resigna ante su circunstancia

“Mariama es Penélope”. Penélope vive la resignación como Mariama.  Una se resigna a la eterna espera de su amado, otra a vivir el maltrato de su marido. En esta ocasión, opone a dos mujeres con coyunturas parecidas pero con sentimientos distintos. “Pensaba que el público se daría cuenta”. Hay un hilo en común, en la mitología, Penélope teje una sábana mientras espera a su esposo; en cambio,  Mariama desteje una tela como símbolo de rebeldía. No va a aguantar más los maltratos y la indignidad de ser golpeada cada día. “Mariama es una leona, es la fortaleza en persona”

¿Y Rahisy?

Escena de Rahisy

“Rahisy es una mujer que siempre intenta crear un hogar”.  Cada vez que se cae en su empeño llena su maleta y se va a otro lugar, lo descarga todo y lo vuelve a intentar. Para ella, el director eligió a Hestia, la diosa del hogar.  Considerada diosa del Olimpo, durante toda su existencia cuidó del fuego sagrado del Olimpo. “Si tuviera que definir a Rahisy, diría que es una persona de superación y siempre con la mejor sonrisa”





Dos años y medio después, ha finalizado el rodaje con su primer gran éxito: el estreno en su propia tierra. Ahora llega los más difícil replantearse qué ha supuesto para él este proceso.

“Ahora los problemas se ven de manera diferente, lo que parece importante es mínimo al lado de ellos” “Si hay algo que he aprendido de estos referentes de vida es que cada vez que me caigo pienso: seguro que Mariama podría con ello”, Javier ríe ante su propio comentario. Reconoce que les tiene mucha admiración. 

Tráiler: http://vimeo.com/90441112

Entrevista de Aitana de Miguel. 

martes, 24 de marzo de 2015

Angele Diabang

«Quiero que la gente reflexione sobre la violencia sexual a las mujeres en El Congo»

Angèle Diabang ayer en Oviedo.
Angèle Diabang ayer en Oviedo. / ÁLEX PIÑA
  • «Siempre se habla de una África en la que todo va mal. Con mi documental quiero aportar otra mirada, mostrar la fuerza de los africanos»

  • Angèle Diabang Productora y realizadora

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La productora y realizadora senegalesa Angèle Diabang (1979) anda siempre con la mirada bien abierta para captar esas historias singulares y a la vez universales que ocurren a su alrededor. Así llegó hasta El Congo para relatar la historia de un doctor que ayuda a mujeres víctimas de la violencia sexual usada como arma de guerra masiva. La misma historia que ayer presentó dentro del ciclo de Cine Africano organizado por la Fundación Pájaro Azul. Un relato bajo la mirada de una africana conocedora del cambio que se produce en el continente. No quiere más estereotipos.
¿Por qué decidió hacer este documental?
Hace muchos años que el doctor Denis Mukwege construyó el hospital en Panzi, en la provincia de Kivu, y lleva muchos años viajando por el mundo, dando conferencias para denunciar la violencia sexual que sufren las mujeres en El Congo. En 2012 leí un artículo en el periódico 'Le Monde' sobre él y me pregunté qué podía hacer yo para participar en esta denuncia. Como soy realizadora decidí participar con mi trabajo. He querido hacer este documental para apoyar su labor de sensibilización y denuncia. Hay muchas películas sobre el doctor, pero quiero añadir este trabajo hecho desde adentro, con una mirada diferente, mostrar el compromiso y el trabajo de un africano con una mirada también africana.
¿Fue difícil conseguir la financiación para su trabajo?
Una vez que el doctor aceptó, hablé con el productor francés y aceptó el proyecto. La Asociación de la Francofonía, que desarrolla proyectos culturales en países francófonos, también colaboró.
¿Cuál es esa mirada diferente que usted aporta?
Siempre se habla de una África en guerra y en la que todo va mal. Por eso me pregunté cómo podía dar otra imagen de mi continente sin reforzar este estereotipo del africano que pasa hambre, no trabaja y vive en la miseria. Quiero mostrar la fuerza de los africanos porque estamos en proceso de cambiar, de dar la vuelta a todo esto. Y en medio de esta situación de guerra y violencia, hay esperanza, fuerza y luz, a pesar de todo.
¿Ha centrado entonces el documental en las recuperación?
Hay historias de mujeres que cuentan las atrocidades que les han pasado, pero también muestra el trabajo del doctor con estas mujeres, que no solo es curarlas, sino también darles una recuperación psicológica e incluso entrar en el proyecto de desarrollo socioeconómico, que las ayuden a salir adelante.
¿Los testimonios de agresiones sexuales tan cruentas no podría generar rechazo en el público?
Yo me hice esa misma pregunta, porque no quería provocar rechazo. No quería meter el cuchillo en la herida. Lo que quiero es que la gente reflexione. Lo importante es balancear las imágenes de las mujeres que hablan con la esperanza que tienen. Hay fuerza y positividad en medio de todo. Tienen ganas de hacer una vida. No es solo el horror, sino mostrar también la esperanza que sienten las mujeres.
¿Cuántas mujeres pueden estar afectadas?
Desde hace quince años que se creó el hospital, por allí han pasado 40.000 mujeres, pero en El Congo hay muchísimas más afectadas.
¿Cómo se recibió el documental en África?
Hubo un debate y hay un impulso en África para hacerse consciente de esta situación.
¿Cree que puede haber un cambio?
Yo creo y espero que realmente haya un cambio y un compromiso político.
¿Por qué es importante que se proyecte en occidente?
Es importante mostrar la película en Europa porque es un forma de ver más directamente esta situación. No es una situación banal porque la guerra del Congo ha tenido ya más muertos que la II Guerra Mundial. Se conoce la situación, pero no se le da la suficiente importancia y yo quiero mostrar las consecuencias de esa guerra.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Media Luna

Niwemang y la censura de la voz femenina en Irán

Niwemang (Media Luna / Half Moon), la cuarta película del director kurdo iraní Bahman Ghobadi, es una obra de arte que no sólo impacta por su impecable fotografía (del macedonio Nigel Bluck) sino que cautiva al oído desde el MOMENTO en que, desde una aldea perdida en lo alto de una montaña nevada, fluye una cacofonía de voces femeninas mágicas.
En Irán la mujer no TIENE derecho a cantar en público. En el mercado en Irán no hay CDs de mujeres que canten solas, ya que el gobierno prohíbe escuchar la voz de la mujer. Si cantan tres o cuatro mujeres a la vez, es posible, pero la voz de una mujer sola, está prohibida.
Una mujer PUEDE grabar una canción o presentarse en público con un permiso especial, pero su audiencia sólo puede ser femenina. Como la película Niwemang ventila este problema, el gobierno prohibió su distribución en Irán.
“En la película solo pude mostrar un 10% de las dificultades que TIENEN las mujeres cantantes en Irán. Yo mismo me autocensuré, por lo que no logré hacer justicia al tema. Las mujeres iraníes que cantan tienen problemas psicológicos por no poder ser escuchadas”, dice Ghobadi en una rueda de prensa en el Festival de Cine de San Sebastián de 2006.
De acuerdo con la trama de la película, el renombrado músico kurdo Mamo recibe permiso PARA ofrecer un concierto en el Kurdistán iraquí después de 35 AÑOS de represión. Asi que Mamo emprende un viaje con sus hijos músicos y se empeña en llegar a su destino pese a todos los obstáculos.
Mamo está convencido de que la esencia de la presentación es la voz celestial de una mujer. Para ello, escoge a Hesho (Heyde Tehrani), que vive exiliada en una aldea montañosa junto con otras 1334 cantantes. Mamo debe persuadir a Hesho para que se les una, porque la opresión ha debilitado su confianza en sí misma y su voz.
ESTE pueblo imaginario representa a Irán”, dice el director. “La voz celestial de Hesho es un homenaje a todas las cantantes kurdas. El pueblo en el que las mujeres se encuentran exiliadas es también un homenaje a todas las cantantes iraníes que quedan exililadas a sus propias casas por no tener el derecho de cantar en público”.
La voz femenina que se escucha en la película pertenece a una estudiante del compositor Hossein Alizadeh, uno de los músicos más aclamados de Irán.
COMO muchos de los artistas iraníes que sufren por la censura del gobierno religioso encabezado por Mahmoud Ahmadinejad, Ghobadi se siente desilusionado de no haber podido exhibir su película en Irán, aunque sí fue presentada en Irak.
Con respecto a las imágenes, Ghobadi explica que “da importancia al poder de visualizar las cosas PARA que cada uno saque su propia interpretación de lo que ve. En mis películas doy importancia a mostrar la realidad que vive el país. Mis ideas las saco de la realidad social que vivo”.
Ghobadi escribió la historia en 10 o 15 días. Como Irán le negó los materiales, Inglaterra se los proporcionó. Grabaron la película en unos 50 días en CONDICIONESsumamente difíciles y quedó lista en aproximadamente cuatro meses. En ella participaron tanto actores profesionales como no profesionales.
Sobre la situación de Kurdistán, Ghobadi dice: “No busco la independencia para mi pueblo, pero sí busco que los kurdos puedan vivir con SEGURIDAD”, así que mis películas “siempre están llenas de tensión, de estrés y rabia por las condiciones en las que vive mi pueblo”.
Ghobadi dice que usa el humor en sus películas COMO antídoto al sufrimiento de su pueblo. “Esta combinación de comedia y tragedia es la esencia de la vida kurda. Los kurdos han soportado tantas tragedias con el paso de los años que para contrarrestarlas, se refugian en el humor y la música. Esto los ayuda a sobrevivir, y les da la esperanza de un destino que no sea amargo”, de acuerdo con el prospecto de prensa de “Niwemang”.
Aunque la música kurda difiere dependiendo de la región geográfica, desempeña un papel importante en la solidaridad ENTRE los kurdos. Casi todos los kurdos saben cantar o tocar un instrumento musical, de la misma manera que no es posible encontrar a un kurdo que no haya perdido a alguien cercano debido a la guerra y la opresión. Los kurdos están casi intoxicados con su destino, así que la música es una manera de que lo trasciendan.
Niwemang significa media luna en kurdo. El título hace una referencia al Kurdistán: un pueblo de alrededor de 40 millones de integrantes desperdigado en la geografía de Irán, Irak, Siria y Turquía, una de las etnias más NUMEROSAS medio visible y medio oculta y sin un estado reconocido ni una región geográfica oficial.“Espero que al ver la película la audiencia se sienta tentada a llegar a la parte oculta del Kurdistán”, dice Ghobadi para concluir.
PELÍCULA COMPLETA: http://youtu.be/DLiQnTAI40o
Fuentes: Entrevista a Ghobadi  en el Festival de San Sebastían 2006:http://www.sansebastianfestival.com/in/tv_video_pelicula.php?v=698&codigo=540174, kit de prensa de la película http://www.the-match-factory.com/films/items/half-moon.html