martes, 21 de septiembre de 2010

Una vaca europea recibe dos euros al día, un africano vive con menos de uno.


El problema de la inmigración en Canarias
El Hadji Amadou Ndoye, profesor de Literatura de la
Universidad de Dakar: "Una vaca europea recibe dos euros
al día; un africano vive con menos de uno"
DANIEL MILLET / SANTA CRUZ DE TENERIFE

Nacido en Senegal en 1947, presentó su tesis doctoral en 1998 con el título La
novela canaria de los años 70 (1970-1985). Ha hecho otros trabajos sobre los
autores isleños, conoce a la perfección la literatura canaria y viaja con regularidad a las Islas.
Recién llegado de Dakar para participar en el ciclo Fetasianos, de CajaCanarias,
El Hadji Amadou Ndoye viene con recortes de periódicos de su país bajo el
brazo relacionados con la inmigración.
- ¿Está llegando información a Senegal de lo que sucede con los cayucos?
- Lo vivimos en directo. De allí están saliendo nuestro hermanos, nuestros sobrinos, nuestros amigos... La prensa se hace eco. Aquí tenemos titulares de periódicos senegaleses [muestra algunos recortes]: "Apresados más de doscientos candidatos, entre ellos 74 senegaleses", "Diez días de prisión para los clandestinos", "Los pescadores se ven obligados a meterse en el negocio de la inmigración"... Son personas a las que no se les da esperanza y que piensan que la solución es salir cómo sea. Es un problema complejo. ¿Qué le puede llevar a una persona a arriesgar el pellejo? Fíjese este otro periódico , que titula en primera página que 1.500 clandestinos murieron ahogados en la ruta a Canarias y que España despliega buques de guerra para vigilar sus costas.
- ¿Qué se habla en Senegal?
- Esto no es nuevo. Nos dolió mucho lo que hizo Marruecos. Tenemos una idea de
la unidad africana y no nos gustó que compatriotas fueran esposados y expulsados
al desierto. Hay que ver cómo está evolucionando el fenómeno. ¿Qué pasa? La
juventud, que es la inmensa mayoría de la población de estos países y de los
vecinos, no encuentra trabajo, porque los políticos no siempre consiguen las
soluciones para encontrar salida. Pero el mal no se queda ahí; es muchísimo más
profundo.
- ¿Con qué tiene que ver?
- Tiene que ver con la historia o con la estructura de la economía, que es
dependiente y desarticulada. África es un continente que todavía no pertenece a
los africanos. Le voy a dar ejemplos: Costa de Marfil es el primer productor del
mundo de cacao, pero no fija el precio de su cacao; Nigeria es el sexto productor
del mundo de petróleo, pero los mismos nigerianos tienen que romper los tubos y
robar su parte. En la cumbre de la OMC de diciembre, uno de los problemas que se
planteó fue el del algodón. Senegal o Mali producen algodón de buena calidad y
estos productores se unieron para plantear sus demandas en el foro. ¿Qué sucede?
Unos 55.000 algodoneros norteamericanos reciben subvenciones; 14 millones de
africanos no reciben nada. ¿Cómo pueden competir? Cuando no se venden los
productos o cuando se venden a precio de desesperación, ¿cómo hace esta gente
para subsistir? ¿Quién gana? ¿Quién pierde? Está todo bastante claro.
- ¿Cuánto tardó el avión de Dakar?
- Una hora y cincuenta minutos.
- Entonces, ¿por qué en Canarias se desconoce tanto lo que pasa en África?
- Le voy a leer algunas frases de este libro: "La situación política estaba fatal;
recibí leña por todos lados. Era necesario irme", "Me embarqué por el hambre; me
fui porque no tenía trabajo", "Embarqué para ayudar a mis padres; allí se pasaban
muchos trabajos y no ganaba uno lo suficiente", "Yo tenía dieciséis años cuando
me embarqué y me lo pagó mi padre"... Estas son palabras de los canarios que se
embarcaron en el Telémaco hacia Venezuela a mitad del siglo pasado, como
tantos en otros barcos clandestinos. Exactamente lo mismo dicen ahora los
senegaleses, los marfileños y toda la gente que se está yendo. Las personas
parecen olvidadizas. En la historia de la Humanidad, ¿quién emigra? Emigra el que
tiene hambre. Lo hicieron los canarios en el siglo XVI cuando se hundió la caña de
azúcar, en el siglo XVII cuando se hundió el vino, en el XIX cuando se hundió el
cultivo de la cochinilla y emigraron hasta los setenta, hace muy poco.
- Los inmigrantes cuentan desde España maravillas de su vida, pero no parece ser
esa la realidad. ¿Qué opina?
- Muchos se equivocan porque Europa tiene sus propios problemas. Pero debemos
recordar que el mundo es nuestro y que si siguen reinando estas leyes leoninas del
comercio y estas leyes por las que nosotros no fijamos el precio de nuestros
productos, ¿qué va a hacer la gente? Producimos café, algodón, cacao, petróleo,
diamantes, minerales, madera, pesca, etc; es decir, no somos pobres, pero no
dominamos los mecanismos. Los africanos somos 780 millones. El comercio de
África sólo representa el dos por ciento en el mundo. Mire el caso de mi país.
Senegal tiene 700 kilómetros de playa y tenemos pescado. Hay acuerdos con la
comunidad europea que fijan que los barcos pesqueros de Europa pueden venir a
pescar a nuestras aguas, pero nosotros no tenemos el derecho de ir a las suyas.
Los pescadores artesanales senegaleses se negaron a aceptar las condiciones y
denunciaron el expolio de los recursos. En el acuerdo 2002-2006, la contrapartida
de Europa fue de 18 millones de euros, sumas que los pescadores no han visto.

Todo va al gobierno. Algunos de esos pescadores se están haciendo pasadores
clandestinos porque conocen el mar. Ahí es donde todo se relaciona. Una cosa
lleva a la otra.
- ¿Por qué no lo queremos ver?
- Porque no interesa. Aquí se habla mucho del cómo y del cuándo, pero nunca del
porqué. Ahí está la corrupción y el hecho de que muchos de esos gobiernos
africanos no son libres, porque las líneas las ponen el Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional. Tú haces esto y lo otro porque si no, no te doy dinero. El
esquema colonial no se ha roto. Las estructuras coloniales siguen ahí y vienen de
la época en la que, por ejemplo, todo el Congo belga -con minerales, diamantes,
petróleo... todo lo que se pueda imaginar- pertenecía a un sólo hombre, Leopoldo
II, y de los tiempos en que aquel que se opusiera al poder era torturado,
marginado, aniquilado. Lo colonial se ha embellecido, se ha hecho más balsámico
con discursos sobre derechos humanos, pero ¿dónde están los derechos humanos
cuando la gente no tiene ni siquiera para comer? Un ciudadano medio de Senegal,
Mauritania o Mali vive con menos de un euro al día. Una vaca europea recibe más
de dos euros de subvención al día.
- El presidente del Gobierno senegalés, Abdoulaye Wade, ha pedido inversión para
pantanos. ¿Por qué?
- En Senegal, el gobierno está tratando de detener a la gente con represión y con
penas de cárcel condicional. Funcionará un mes, dos meses, tres meses, pero los
problemas de fondo, el desempleo y la desesperación de la juventud, seguirán ahí.
Wade pidió pantanos porque quiere desarrollar la agricultura. Es un país que sólo
tiene lluvia tres meses al año. El 70 por ciento de la población viene del campo,
pero sólo cuenta con las lluvias. Y si no llueve no hay dinero. Pero aún si
lográramos pantanos y consiguiéramos desarrollar la agricultura, seguiríamos sin
fijar los precios. Donde más problemas hay es donde más materias primas hay.
Hay infinidad de casos de multinacionales y gobiernos que financian los
enfrentamientos internos en África para expoliar con más facilidad.
"Canarias no puede olvidar que es África"
L os primeros canarios vinieron del norte de África y vivimos en África, pero la
despreciamos bastante. ¿Por qué?
- Es fundamental el conocimiento recíproco. Yo llevo muchos años, desde el 85,
yendo y viniendo para decir a los canarios que tienen un mundo al lado. Nosotros
hemos hecho el esfuerzo de traducir a sus escritores Agustín Millares, Pedro
Lezcano o Pedro García Cabrera, entre otros. Pero los canarios se deberían
interesar por nosotros para saber quiénes somos, cuáles son nuestras etnias, cuál
es nuestra historia Los canarios saben que ya no sólo sus aborígenes eran
africanos, sino que siempre hubo africanos entre ellos. Ha habido esclavos aquí
hasta el siglo XIX. Canarias era un centro de almacenamiento y de reexportación
de esclavos. Y la Cámara de Comercio de entonces no quiso que terminara la
esclavitud porque no le interesaba. Había en Adeje un sitio, la Casa Fuerte,
destruida en 1902. Ahí eran almacenados los esclavos. En el siglo XVII, de cada
tres canarios uno era esclavo. Canarias no puede olvidarse que es África por una
doble razón: el origen de los aborígenes y la geografía. Hay canarios que tienen
sangre negra sin saberlo, porque estuvieron en Cuba o en Venezuela y se
mezclaron con negros. Dice Einstein que los prejuicios son más difíciles de romper
que el átomo.

viernes, 17 de septiembre de 2010

ETE UTU: CUENTOS DE TRADICION ORAL
AGBOTON, AGNES
JOSE J. DE OLAÑETA
164 pags
Lengua: CASTELLANO Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788497166133
Colección: BIB. CUENTOS MARAVILLOSOS
Nº Edición:1ª Año de edición:2009
Plaza edición: PALMA DE MALLORCA
Más escritores y escritoras africanos:

Agnes Agbotton

Agboton, Agnes
Canciones del poblado y del exilio
Editorial Viena, S.L
Páginas 94
Año 2006
Precio 10,80 €
EAN9788483303733

Agnès Agboton (Porto-Novo, Benin) cursó sus estudios primarios y secundarios en Benin y costa de Marfil, y vive en Barcelona desde 1978. Es licenciada en filología hispánica por la Universidad de Barcelona. Interesada por las culturas de tradición oral y por la gastronomía, especialmente por la cocina de África Occidental, publicó su primer libro La cuina africana en 1989, al que siguieron África des dels fogons (2001) y Las cocinas del mundo (2002). Desde 1990 recorre escuelas y bibliotecas, para narrar leyendas y cuentos tradicionales de su pueblo, y ha publicado Contes d´arreu del món (1995), Abenyonhú (2003) y Na Miton. La mujer en los cuentos y leyendas africanos (2004). En su último libro, Más allá del mar de arena (2005), describe una trayectoria vital que se mueve entre su cultura de nacimiento y su cultura de adopción. Con Canciones del poblado y del exilioha ganado el XXX Premi Vila de Martorell de Poesía 2005.

Hace un par de semanas Agnès Agboton, gentilmente dio respuesta a varias preguntas realizadas


AMP.:¿Qué importancia tiene la cocina, en el legado cultural del continente madre, para la gente de la diáspora africana?
AA.: -La cocina, lo que hoy se conoce con el nombre de «gastronomía», tiene a mi entender una considerable importancia cuando se trata de conocer, y de transmitir, una cultura determinada. El «otro» y, por lo tanto, el «peligro», puede distinguirse de varios modos. Por el color de la piel, claro está, o por las creencias religiosas, pero también -y no poco- por lo que come.
Recuerdo ahora la desconfianza de algunos de mis amigos barceloneses ante el plato beninés que yo les servía: «¿Qué es esto?», me preguntaban no sin cierta prevención ante aquellos ingredientes desconocidos, aquel olor que les era extraño. Y recuerdo también su alivio cuando, tras un prudente bocado, exclamaban «¡Está bueno!», casi con extrañeza. Confesaré que
para mis amigos europeos suelo ser muy prudente con el picante. Pero, con picante o sin él, la prevención inicial y el alivio posterior resumen, creo, bastante bien, la importancia de la cocina
cuando se trata de relacionarse con culturas que nos son extrañas. Lo desconocido está siempre para los hombres lleno de amenazas y aquel «está bueno» indicaba, hasta cierto punto, el final de ese desconocimiento. Hace muchos años que vivo en Barcelona, pero todavía recuerdo que mi lenta adaptación a la ciudad, al país, anduvo a la par con mi aceptación de aquellos sabores que me resultaban ajenos. ¡Qué extrañas me eran las ensaladas, por ejemplo! No soy una especialista, no soy socióloga ni nada parecido; no creo, tampoco, que pueda incluírseme en lo que llaman ustedes la «diáspora» africana porque mi «emigración» se debió a razones muy distintas y se hizo en condiciones que nada tuvieron que ver con ese monstruoso escándalo de mafias, cayucos y fronteras cerradas. Pero no me es difícil advertir, atendiendo simplemente a lo que siento cuando puedo degustar los sabores que acompañaron mi infancia, qué importante
debe de ser para esos hombres que se lanzan al desarraigo en busca de la supervivencia, recuperar los sabores de sus pueblos respectivos y sentir, de ese modo, que no están solos, que pertenecen a una rama de ese tronco global que es la humanidad.


AMP.:¿Las nuevas generaciones de africanos y descendientes de africanos, en España, tienen conciencia de lo importante que resulta conocer y conservar las raíces culturales?
AA.: Vivir en Cataluña desde hace más de treinta años me ha hecho ser muy prudente, eso sí, con los planteamientos identitarios que, lo queramos o no, suponen siempre cierta tendencia al inmovilismo, a considerar el hombre, la humanidad, como algo concluso acabado para siempre y no como una evolución continuada, como un proceso vital. «Conocer y conservar las raíces culturales» es algo difícil hoy no sólo para las «nuevas generaciones africanas» sino también para los europeos y, lo supongo, para los asiáticos, los americanos, los... La globalización que han puesto en marcha ciertos poderes, eminentemente económicos, tiende a terminar con todo lo que no sea una posibilidad de mercado y, desde este punto de vista, a convertir la cultura en «producto cultural», el libro en «best-seller» y la música en «canción del verano». Y este planteamiento de partida deja poco espacio a la «conciencia de las raíces». De cualquier modo, todo mi trabajo está dirigido, precisamente, a la recuperación de un bagaje cultural que, puesto que es de tradición oral, está hoy desapareciendo. No citaré ahora a Amadou Hampaté Ba, y su célebre frase, pero es cierto que hay todo un modo de contemplar la vida, toda una mirada específicamente africana, tal vez, que está desapareciendo. Y es cierto, también, que esa desaparición supone una importante pérdida no sólo para las «nuevas generaciones de africanos» sino para la humanidad en general.
AMP.:¿Cuáles son las temáticas más importantes dentro de tu obra poética?
AA.: -Creo que en mi obra poética (¡y qué pedante me siento hablando de ese modo!), como en la de cualquier poeta, los dos temas fundamentales son el amor y la muerte. Porque ésos son los dos polos que tensan la vida de cualquier hombre o cualquier mujer. Dicho esto, no me es difícil admitir que -poema a poema- vayan apareciendo en mis escritos matices o estremecimientos directamente vinculados a cierta nostalgia de mis años africanos, de la tierra en la que descansan mi padre y mis abuelos y a la que regreso poco para mi gusto.
Pero no hay una voluntad específica, lo que en los años cincuenta o sesenta podía llamarse un intento de «literatura comprometida». Los estremecimientos brotan y se hacen palabras día tras día y, ahora, al releerlas para intentar responder a su pregunta, advierto que esa voluntad de compromiso a la que me he referido era del todo inútil porque, lo quiera o no, el escritor
es fruto de su tiempo y de sus circunstancias, sus escritos -lo quiera o no, ya lo he dicho- están impregnados, de un modo u otro, de la realidad en la que se mueve.
Releo mis poemas: ahí está el amor que siento, el horror que siento, la tristeza que siento. La melancolía de algunas tardes, la ternura que, a veces, me invade. Ya lo he dicho: el amor y la muerte.
AMP.:¿Hasta qué punto cambia la mentalidad de la mujer africana, cuando ésta vive en España, y cómo esto repercute en la sociedad del país madre?
AA.: -Siento auténtico pánico ante las generalizaciones. Estoy segura de que «la mujer africana» no existe, como no existen «los catalanes». Por lo tanto, la mentalidad de cierta mujer africana, cuando vive en España, cambiará de un modo distinto a la de otra mujer africana que viva, también, en España. Aunque, pensándolo bien, la mentalidad de esa misma mujer africana, si no viviera en España, también cambiaría a medida que los años fueran pasando y los acontecimientos se acumularan en su memoria y las cicatrices fueran llenando su piel o su alma, el «ka» de mis antepasados. Sí, las generalizaciones me aterran; no puedo responder a esta pregunta sin el convencimiento de que mentiría, dijera lo que dijese. La mujer africana es una abstracción, una noción ambigua, un concepto manipulable como todos los conceptos y treinta años viviendo en Barcelona me han enseñado que también España es un concepto que admite múltiples interpretaciones y matices. ¿Cambia del mismo modo una «mujer africana» viviendo en Barcelona o en Jerez de los Caballos?
¿Una mujer nacida en la pequeña burguesía de Porto-Novo evoluciona del mismo modo (en España o en Pernambuco) que una mujer nacida en Soweto? Generalizaciones, grandes palabras. Nada. La vida es un proceso dialéctico en el que los contrarios se concilian hasta edificar una síntesis (es casi un proceso alquímico) que pronto producirá su contrario. Y el hombre y la mujer,ya lo he dicho, siguen, estremecidos, entre ambos polos: el amor y la muerte.



Mis tardes con Margarite

AUTORA
Roger, Marie Sabine, 1957-

TÍTULO
Tardes con Margueritte / Marie-Sabine Roger ; traducción de Sofía Tros de Ilarduya

PUBLICACIÓN
Barcelona : Duomo, 2009

Esta novela es casi una fábula diseñada para alternar las sonrisas con los suspiros. Dos son sus ingredientes de seducción: la empatía que generan las historias con discapacitados entrañables- modelo Forrest Gump -y el encanto de las protagonizadas por lectores imprevisibles .El ratón de Firmin, la portera de La elegancia del erizo.... El cuadriculado universo de German, cuarentón obeso y de limitadas luces, comienza a expandirse sin freno cuando conoce en un parque a Margueritte, una anciana distinguida que es una biblioteca andante

viernes, 10 de septiembre de 2010

El español en África


El crecimiento del español fuera del mundo hispánico
La enseñanza del español en África: una oportunidad y un reto
El Hadji Amadou Ndoye

Profesor de Lengua Española en la Universidad Ckeikh Anta Diop de Dakar
(Senegal)

Señoras y señores, distinguidos amigos y colegas:
Es realmente para mí un placer estar en el país de José Darío López y Candelario Obeso. Permítanme empezar por los requisitos más elementales de la cortesía dándoles las gracias a la Real Academia Española, al Instituto Cervantes y al Gobierno de Colombia por haberme invitado a este IV Congreso de la Lengua Española. El que les habla vino voluntariamente a Cartagena de Indias. Tiene más suerte que los miles y miles de ancestros suyos que salieron de Dakar, Senegal; de San Jorge de Mina, en Dahomey, hoy Benín; de la isla de Sao Tomé y Príncipe y otros lugares de África para venir a vivir aquí la infame condición de esclavos. Pero, al venir, los esclavos aportaron su riqueza cultural, sus creencias, sus mitos, que se colaron subrepticiamente en los intersticios de la lengua española en varios sitios de América.
Puede parecer extraño que un senegalés se preocupe por el futuro de la lengua española. No lo es tanto. Parte de nuestras raíces están en América (hija en cierto modo de África) y además, desde hace un tiempo, los tambores y parte de la memoria han vuelto a casa. Tanto Adalberto Ortiz como Borges se leen y estudian en África. Los rumberos, guaracheros y grupos musicales cubanos como Abelardo Barroso, Benny Moré, Celia Cruz y la Sonora Matancera hicieron más por la difusión del español en nuestro continente que la labor del Instituto Cervantes y todas las Academias de la Lengua Española reunidas. Y lo más curioso es que probablemente no lo saben. El Congo Democrático se independizó en 1960 bailando rumba y cantando ritmos cubanos en lingala, un idioma bantú. Su humilde servidor decidió aprender español porque escuchaba cha-cha-chá en 1957. Meneaba el esqueleto y quería entender la letra de las canciones que oía: Mama, yo quiero saber / De donde son los cantantes / Que los encuentro tan galantes / Y los quiero conocer / Con sus trovas fascinantes / Y me las quiero aprender.
Aunque Guinea Ecuatorial sea el único país africano que tenga el español como lengua oficial, este se enseña en el norte, el centro y el oeste del continente nuestro, sobre todo. Existe en Marruecos una Asociación Marroquí de Escritores en Lengua Española y un periódico bilingüe titulado Le Matin/La mañana. Unos malienses fueron a aprender en Cuba varias asignaturas como música, derecho, medicina, etcétera. En Senegal, tenemos unos 450 profesores de español en los institutos públicos y privados, laicos y religiosos de nuestras 11 regiones y más de 1000 estudiantes especialistas entre la Universidad de San Luis y la de Dakar. En la Universidad Cheikh Anta Diop, donde yo enseño, los estudiantes especialistas son unos 800, entre el primer curso y el doctorado. El castellano es también materia de enseñanza en los departamentos de Francés, Historia y Filosofía. Contamos en nuestro Departamento de Lenguas y Civilizaciones Románicas con 7 profesores titulares. Uno está especializado en la enseñanza de México, su historia y literatura. Una colega se dedica a Cuba, su literatura y su santería. Otro ha publicado ya dos libros sobre el novelista español Juan Madrid. El que les habla ha enseñado María, la novela de Jorge Isaacs, y es autor de un libro sobre literatura canaria.
El senegalés que aprende español lo hace con una base lingüística ya firme. Habla en casa el idioma de la madre (uolof, mandinga, sereer, etcétera). Le inician al árabe, si es musulmán. En la escuela primaria, aprende francés. En el instituto, le enseñan inglés y el español viene como asignatura optativa a partir del tercer curso. El alumno senegalés de tercero puede escoger entre los idiomas siguientes: árabe, italiano, ruso, portugués, griego, alemán y español.
La mayoría escoge español porque escucha música cubana y porque el español le suena cercano al francés.
Hoy, en Senegal, más de 70.000 alumnos cursan clases de español en condiciones difíciles. No hay salas especializadas. En los institutos, faltan libros; las aulas las conforman entre 60 y 90 alumnos. España nos apoya mandándonos libros y profesores visitantes y en la Universidad de Dakar nos acompañan dos lectores alojados por nosotros y pagados por su propio país. Los profesores de español de los institutos se reúnen una vez cada dos años para elaborar estrategias pedagógicas adaptadas a un país multicultural, multilingüe, multiétnico, de pocos recursos pero poroso a todos los soplos del mundo. Pese a nuestras penurias y flaquezas evidentes, crece el alumnado, faltan profesores de español y nuestros estudiantes redactan en español tesinas sobre José Hernandez, Castillo Solórzano, Isabel Allende, etcétera. Enseñamos a Buero Vallejo, así como a Pablo Neruda
Lo primero que queremos decir es que está presente la lengua de Álvaro Mutis en el sistema educativo de varios países africanos. Queremos que se diga, que se sepa, que conste, porque los españoles y los latinoamericanos se extrañan cuando se les dice que se estudia su idioma en Camerún, Chad, Costa de Marfil o República Centroafricana. Profesores de esas nacionalidades dan clases de español en Francia y Estados Unidos. El que les habla fue a dar clases en el 2003 en la Universidad de Lomé en Togo sobre El túnel de Ernesto Sábato y Pido la paz y la palabra de Blas de Otero. «Qué maravilla que un africano vaya a enseñar literatura española y latinoamericana a otro país africano», exclamó la esposa de un embajador español en Dakar cuando uno se lo contó. Pregunta subsidiaria: ¿A qué escritores africanos se enseña en los institutos españoles y las universidades latinoamericanas? El que hace el esfuerzo de acercarse al otro quiere también que le conozcan y le reconozcan en sus creaciones.
El español tiene un futuro cierto en África porque la lengua de Rubén Darío sigue llegando a través de un lenguaje directo y placentero, la música. Los africanos necesitamos contactos con los españoles y los latinoamericanos.
El sur no habla lo bastante todavía con el sur. No tenemos casi intercambio con Colombia, Perú, Ecuador o Chile, y en esos países se ignora que se enseña su literatura en las universidades africanas. El idioma precede y/o acompaña las relaciones humanas, literarias, culturales. África y América Latina tienen mucho que contarse. A través de los idiomas. Nos fascinan la escritura de José María Arguedas y de Augusto Roa Bastos. Esos dos creadores comunican en español un mundo cultural que no es totalmente español. Wole Soyinka, nigeriano, piensa en un idioma, el yoruba, y escribe en inglés. Leopold Sédar Senghor piensa en sereer, el idioma de su madre, y se expresa en francés. El diálogo entre hombres que abrigan mundos culturales distintos puede favorecer el conocimiento mutuo y el desarrollo de los idiomas. Eso lo entendió el primer presidente de la República de Senegal cuando convocó en 1974 en Dakar el coloquio «Negritud y América Latina». Ahí estuvieron insignes hombres de cultura como Fernando Morán, el difunto Nicomedes Santa Cruz, Miguel Ángel Asturias, Manuel Zapata Olivella y otros.
La enseñanza de la lengua española necesita por parte de los países de habla hispana un apoyo concreto: libros, material didáctico y, en un futuro próximo, relaciones seguidas entre los países africanos y latinoamericanos. El español ofrecería más salidas profesionales a nuestros estudiantes si las relaciones económicas y comerciales entre África y América Latina tuviera más auge. Hasta la fecha, la mayoría de nuestros estudiantes da clases cuando sale de la Universidad. El mundo globalizado ofrecería más posibilidades a nuestros estudiantes si se visitaran más africanos y latinoamericanos. Ello supone que los latinoamericanos sepan lo que pasa en África, en que se estudia su idioma, se escuchan sus músicos (Santana, Juanes, Shakira) y se aprecia a sus novelistas que ya han dejado impronta. Les voy a citar lo que escribió el narrador senegalés Boubacar Boris Diop, en su obra Le temps de Tamango, publicado en 1981. Han pasado 26 años:
Siguen algunas indicaciones sobre Gabriel García Marquez: escritor colombiano nacido en 1928.
Solo la fecha de su muerte sigue todavía desconocida. Además, no es menester presentar a aquel gigante que sigue gozando de una excepcional celebridad entre nosotros y en el resto del mundo. Muchos de nuestros ciudadanos fueron a visitar su tumba en Macondo en el marco de la cooperación cultural entre la Colombia socialista y nuestro país ya no se cuentan las reediciones de Cien años de soledad, aquella obra maestra absoluta de la literatura mundial.
Las condiciones subjetivas existen para desarrollar la lengua española en África. Quedan por inventar las objetivas. Los africanos están preparados para aprender idiomas. Se pueden identificar fácilmente con América Latina y sus problemas (la pobreza, la situación económica, una historia hecha de rupturas y negaciones, etcétera). Somos conscientes de que parte de nuestras raíces se expresan en español. Nos incumbe sentarnos y echar las bases de una colaboración factible, volver a unir con el idioma y otros recursos lo separado por la historia, la cultura y los tópicos. En África, se sabe de Manuel Puig y Ramón Sender. Esperamos la reciprocidad. Para ello, es imprescindible poner en tela de juicio mucha ideas hechas. Los obstáculos que nos esperan en el camino son económicos, políticos y culturales. Empecemos a poner las primeras piedras del edificio. La mejor manera de fracasar en nuestra empresa de conocimiento mutuo es no ponernos en camino y manos a la obra. Hablándonos, podemos construir algo en común. Gracias por su atención.
Bibliografía
• Boubacar Boris Diop: Le temps de Tamango, L’Harmattan, Encres noires, París: 1981, p. 132. La traducción del pasaje citado es nuestra.
http://congresosdelalengua.es/cartagena/ponencias/seccion_3/35/amadou_ndoye_el_hadji.htm

Amadou Ndoye ( entrevista)

Amadou Ndoye, Senegalés, difusor de la Cultura Canaria en la Universidad de Dakar

Por Jose Almeida

El Hadji Amadou Ndoye, nacido en Senegal y profesor de Lengua y literatura española en la Facultad de Letras de La Universidad de Dakar, es un gran conocedor y amante de la Cultura canaria, especialmente de nuestra literatura. Amadou Ndoye se queja, con bastante razón, del desfase de conocimientos, de las escasas relaciones culturales y económicas que existen entre Canarias y Senegal.

Sus frecuentes viajes al Archipiélago Canario por motivos profesionales y de simpatía, le han demostrado que hay un conocimiento más profundo de la Cultura Canaria en Senegal, no correspondiéndose a la inversa. El profesor Ndoye lamenta esta situación y nos sugiere que tanto desde las Instituciones Públicas como de la iniciativa privada podría establecerse un intercambio más profundo entre ambas culturas.

La iniciativa del profesor Amdou Ndoye viene a confirmar, una vez más, la lenta pero constante expansión de la Literatura Canaria fuera de nuestras fronteras, permitiendo además a unos ojos atentos observar la paradoja de que numerosos países del continente africano se dan más muestras del interés por la Cultura Canaria, precisamente cuando se prevé para Canarias su conversión en plataforma económica hacia ese gran territorio todavía por descubrir.

Jose Almeida.- ¿Cuál fue su primer contacto con las islas?

Amadou Ndoye.- El primer viaje que realicé a las islas, concretamente a Gran Canaria fue en 1967. Este fue mi primer contacto con la cultura de las islas. Luego en 1968 tuve la suerte de ser alumno del profesor canario Juan Manuel González Martel. A raíz de la estancia de éste en Dakar, se editaron una serie de cuadernos de poesía de las Islas Canarias. En estos cuadernos aparecían textos de autores canarios traducidos al francés: de Agustín Millares Sall, Saulo Torón, Fernando G. Delgado y Pedro García Cabrera entre otros.

El profesor Amdou Ndoye recuerda que el poeta Pedro García Cabrera, cuando se escapó de Villa Cisneros en 1937, con otros republicanos, fue a Dakar. Allí les acogió el que sería el primer presidente de Senegal. "Todos ellos recibieron muy buen trato debido a la simpatía que mucha gente de mi país tenía por los republicanos", recalca este profesor quijotesco. De Dakar pasaron a Marsella y de aquí a la zona republicana de España.

J.A.- Usted es un gran conocedor de la Cultura Canaria, en especial de nuestra literatura, ¿qué destacaría de ésta?

A.N.- Canarias ha sido tradicionalmente una tierra de poetas, de muy buenos poetas como Tomás Morales, Saulo Torón, Alonso Quesada, Agustín Millares Sall, etc., aunque yo creo que también ha habido narradores que no se han valorado lo suficiente. Gente como Angel Guerra (seudónimo de José Betancor Cabrera), que escribió "La Lapa"; Benito Pérez Armas o Francisco Pimentel son buenos ejemplos del alto nivel narrativo de las islas. La causa de que esto fuera así era que no se valoraba bastante la narrativa y se insistía más en la poesía. Incluso por motivos editoriales: era más fácil editar una colección de poemas que editar una novela.

J.A.- Dentro de la Literatura Canaria usted tiene una especial predilección por los años 70 ¿A qué se debe este interés?

A.N.Un período muy interesante dentro de la narrativa insular son los años 70 del siglo XX. A partir de aquí empiezan a surgir un grupo de narradores como Víctor Ramírez, Luis León Barreto, J.J. Armas Marcelo, Luis Alemany, Isaac de Vega y Rafael Arozarena, entre otros. A raíz de este momento se empieza a pensar que es posible crear una buena narrativa en las Islas. Yo, concretamente me dedico al estudio de los narradores de este período y observo que está sustentada por otros narradores nuevos como Roberto Cabrera, Alicia Llarena, Cristina R. Court, Agustín Díaz Pacheco, etc. Yo creo que en Canarias hay bastante campo para la narrativa y hay que estar atentos porque pueden surgir textos bastantes interesantes.

J.A.- ¿Qué características comunes destacaría en estos escritores?

A.N.- En todos los narradores de este período, como telón de fondo había una situación política, un rechazo frontal al franquismo y a todo lo que representaba éste, y también unas coordenadas de carácter geográfico, como es el vivir en una isla. Fuera de esto, cada escritor tiene su propio temperamento, sus propias preocupaciones.

J.A.- Recientemente ha sido publicado su libro "Estudios sobre narrativa canaria", editado por el colectivo cultural Baile del Sol que contiene cuatro ensayos sobre otros tantos escritores canarios ¿Podría hablarnos que aspectos ha destacado de cada uno de estos escritores?

A.N.- Me he ceñido a un aspecto concreto de cuatro novelas de cuatro escritores canarios de los años 70. Por ejemplo, me he interesado por la conducta del canario en la reveladora novela "Nos dejaron el muerto" de Víctor Ramírez; me he interesado por los símbolos y la poesía que aparecen en "El camarote de la memoria", de Agustín Díaz Pacheco; me he interesado por el tema del descubrimiento en la novela de J.J. Armas Marcelo "Las naves quemadas"; y, por último, me he detenido en "Faycán", de Víctor Doreste, que a mi modo de ver todavía son válidas para las Canarias de los años 90, aunque este texto se haya escrito en 1944.

J.A.- ¿Cómo se recibe el conocimiento de los escritores canarios por parte de los alumnos de la Universidad de Dakar?

A.N.- En Senegal hay 70.000 estudiantes que han elegido aprender la lengua española y este hecho importante se desconoce totalmente. Yo, como profesor de lengua y literatura española me he decantado por dar a conocer a los escritores canarios, que aunque escriben en español, no tienen nada que ver con las creaciones literarias de otros escritores que utilizan esta lengua para darse a conocer. A parte, en Senegal hay mucha propaganda para que la gente viaje a Canarias. Por esto para muchos senegaleses las islas no son ninguna novedad, algo exótico, sino algo de lo que se habla mucho.

J.A.- ¿Cuál es la situación actual en Senegal?

A.N.-Senegal está en una situación difícil, como muchos países de África y del Tercer Mundo. Seguimos siendo productores de materias primas y seguimos comprando productos manufacturados. A todo esto hay que añadir que, como la realidad diaria lo constata, a África se le sigue marginando. Por otro lado, a la mayoría de las economías de los países africanos las definen y las controlan las Instituciones Internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Muchos países están aplicando lo que se llama el "ajuste estructural", programa que consiste en disminuir el funcionariado, el número de empleados en las empresas públicas, cerrar fábricas, en no subvencionar los productos alimenticios, no subvencionar la agricultura, lo cual significa pérdida de empleos, encarecimiento del nivel de vida, dificultades en sectores tradicionalmente conflictivos como la enseñanza o la salud. Por todo esto la situación que se vive ahora mismo en Senegal en bastante preocupante.

J.A.- ¿En el aspecto cultural que nos puede decir sobre Senegal?

A.N.- Concretamente en lo que atañe a la creación literaria se está viviendo un buen momento, hay muchos poetas, muchos escritores, sobre todo novelistas. El problema está a la hora de publicar. Como en todos sitios tienen más facilidades los autores consagrados. Mientras no eres conocido, comercialmente no eres interesante y entonces las editoriales no se atreven a publicarte. Por otro lado, los hay que tienen la suerte de publicar en editoriales que distribuyen en África o los que editan directamente en Francia.

J.A.- Usted ha propuesto celebrar una Semana Cultural Canaria en Senegal ¿Qué respuesta ha obtenido?

A.N.- Este es uno de los proyectos que me rondan desde hace algún tiempo. Realizar una semana cultural de las islas en Senegal para acercar aún más la realidad del Archipiélago Canario a mi país. Aquí se podrían tratar aspectos como la Lucha Canaria, la Música, el comercio, la literatura, la escultura, la pintura, la fotografía, etc. La idea es realizar un intercambio cultural entre dos pueblos. Este proyecto no se ha podido llevar a cabo por falta de apoyo, de interés, de financiación. Esperemos que alguna empresa privada o alguna entidad pública se haga eco de esta propuesta y se haga realidad.

*[Siete años después, el profesor Amdou Ndoye sigue esperando una respuesta de las Instituciones Públicas o Privadas. Nadie le hace caso. ]

http://elguanche.net/Ficheros/amadoundoye.htm

jueves, 9 de septiembre de 2010

África no existe


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Entrevista de Manuel Mora Morales a EL-HADJI AMADOU NDOYE, profesor senegalés de Literatura Española Moderna en la Universidad CHEIKH ANTE DIOP DE DAKAR- Facultad de Letras y Ciencias Humanas..

viernes, 3 de septiembre de 2010

Mariem Hassan, la espina del Sáhara. SHOUKA



Entrevista a Mariam Hassan, cantante saharaui.


SHOUKA Nuevo disco de Mariam Hassan.



miércoles, 1 de septiembre de 2010

RYAD EDÉN Marraquech




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