domingo, 18 de octubre de 2015

Tombuctú


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TOMBUCTÚ: ANDALUSÍES EN LA CIUDAD PERDIDA DEL SÁHARA

Datos del libro

  • Nº de páginas: 232 págs.
  • Editorial: ALMUZARA
  • Lengua: CASTELLANO
  • Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
  • ISBN: 9788416392278
  • Año edición: 2015
  • Plaza de edición: ESPAÑA
Un trabajo seminal. Tombuctú, entre las urbes más fascinantes y deseables, descubrir sus secretos históricos y una intensa relación con Al Andalus guardando sus manuscritos bibliotecas.Hace pocos años, con gran escándalo internacional, que salió a la luz tras prácticamente un siglo de esconder la conocida Biblioteca de Andalucía de Tombuctú, buscado tanto por los colonizadores franceses como los distribuidores más audaces manuscritos viejos. La familia Kati ?? Toledo descendiente del creador de la biblioteca en el siglo XV ?? Él guarda que había conseguido desde ese momento, tener que dividir y esconder múltiples veces por medio de los siglos llenos de sucesos de su existencia.Estudioso I. Diadié, jefe de la familia Kati y co-autor de este libro, reunió a los fondos repartidos entre las ramas de la familia para enseñar al planeta y permitir su conocimiento ydifusión. Mas la maldición que persigue a las bibliotecas históricas no dio tregua. Tras años de paz, la desgracia se cebó con ella nuevamente. Bandas tuareg, apoyados por los fundamentalistas peligrosos violentamente requisaron Tombuctú, destrozando ciertos de sus tesoros arquitectónicos más singulares y poniendo en riesgo la existencia de la biblioteca, que por suerte pudo ser llevado a un sitio seguro. I. Diadié, en riesgo de extinción,.

La historia de alandalus huye a Tombuctu


En 1467, Ali Ben Ziyad al-Quti partía de la ciudad de Toledo con su familia rumbo al exilio. No se iba con las manos vacías. Este noble musulmán, que finalmente se instaló en Tombuctú, se llevó una escogida selección de documentos escritos en hebreo, castellano y árabe, su biblioteca particular. Con los siglos y las generaciones, esta original colección en la que se recoge una parte de la historia de Al Andalus ha vivido numerosos avatares, uniéndose y disgregándose según soplara el viento de la historia, y aumentando de tamaño hasta llegar a los 12.714 manuscritos de los que se compone en la actualidad. Escondidos en baúles para escapar del extremismo religioso y de la violencia que sigue golpeando al norte de Malí, los papeles del Fondo Kati se preparan para un histórico viaje. A partir de este año y en lotes de varias decenas, los manuscritos harán un circuito entre Tombuctú, Jerez, Tarifa y Toledo, donde serán digitalizados con el objetivo de poder ser estudiados por los investigadores en España, para finalmente volver a su sede en África.
Tarde del 2 de abril de 2012. Hace más de 24 horas que la histórica ciudad de Tombuctú, en el norte de Malí, ha caído en manos de varios grupos armados, entre ellos los islamistas radicales de Ansar Dine (Defensores de la Fe). Comercios, bancos, sedes de la Administración, farmacias, todo es pasto de robos y saqueos. Ismael Diadié Haidara, propietario del Fondo Kati, está sentado bajo un árbol con un amigo justo enfrente de la sede de la Biblioteca Andalusí cuando pasa por allí una pick up con cinco integristas a bordo. El coche para justo en la puerta y uno de los radicales se interesa por el edificio. “¿Qué hay ahí dentro?”, pregunta. “Libros y papeles, nada de valor”, responden los dos amigos. “¿Qué tipo de libros?”, insiste el recién llegado. “De historia, de religión, de todo”.
Aparentemente satisfechos con la respuesta, siguen su camino. Cincuenta metros más adelante frenan y dan marcha atrás. “¿Dónde está el propietario?”, preguntan. Diadié se queda callado. Entonces su amigo les responde que ha huido a Bamako y los integristas, tras mirarse unos a otros, hacen a ambos responsables de la Biblioteca. “Que nadie toque ni un solo papel de los que se guardan ahí dentro”, les dicen para luego continuar su marcha hacia el campo militar. Diadié respira aliviado. Ha logrado esquivar el primer golpe, pero sabe que vendrán más. “Tienes que irte de Tombuctú”, le dice su amigo. Pensativo, entra en la sede de la biblioteca. Para ese entonces, una parte de los papeles están ya guardados en baúles. El plan para salvar el Fondo Kati está en marcha.
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“Tenemos 546 años de experiencia, 546 años huyendo y escondiendo esta biblioteca de fanatismos de todo tipo, dispersando y reunificando los manuscritos, algo de olfato genético ha ido pasando de generación en generación”, asegura Diadié, quien tres meses antes de la caída de Tombuctú en manos de estos grupos armados ya había convocado una reunión con notables de su gran familia para que todo estuviera dispuesto. “Sabíamos que algo podía ocurrir, la inestabilidad era enorme”. Una vez más, el fondo Kati debía desaparecer. Esfumarse.
Manuscrito de Alexander Gordn Laing del Fondo Kati. / HORST FRIEDRICHS
Dos días después de su primera visita, Ansar Dine volvió. En esta ocasión eran cinco vehículos, una quincena de hombres armados. Querían ver el interior de la biblioteca, un pequeño inmueble de color salmón construido a principios de la década pasada con financiación de la Junta de Andalucía. Nadie pudo impedirles el paso. Diadié había decidido cortar la electricidad para evitar que pudieran ver bien, pero allí estaban todavía los manuscritos y aquellos misteriosos baúles. Con linternas, inspeccionaron todo. Recorrieron las dos plantas del edificio, husmearon en cada rincón y cuando todos se temían lo peor, el que parecía el jefe volvió a dar la misma instrucción: “Que nadie toque nada”. Y se fueron.
Media hora después, el teléfono de Diadié echaba humo. “Me llamaron de Bamako, de Francia, de España, de todos sitios, para decirme que me tenía que ir de Tombuctú”. Pero el dueño del Fondo Kati necesitaba aún un poco de tiempo más para hacer desaparecer los manuscritos, lo que ocurrió en los dos días siguientes. “Todo se llevó a cabo en pocas horas, protegidos de miradas indiscretas”, dice. Los baúles, una veintena aproximadamente, fueron sacados a escondidas y se llevaron a otras casas de la ciudad, “todo gente conocida, era la primera fase de la operación”, explica el propietario. En las semanas y meses posteriores, algunos baúles fueron alejados aún más y llevados en secreto a otros pueblos de la región e incluso, más allá, pero todos siguen en Malí. “Están en manos de miembros de la familia. Sé perfectamente dónde se encuentra cada baúl y cada día hablo con alguno de sus guardianes”, explica.
La colección ha ido aumentando hasta hoy, compuesta de 12.714 manuscritos
Durante casi dos años los viejos papeles han permanecido a salvo, dispersos, escondidos y guardados en baúles con plantas y hojas de tabaco que ahuyentan a las termitas. Todos, salvo una pequeña muestra que quedó en la sede de Tombuctú para dar la apariencia de que todo seguía igual. A su cargo quedó Baba Pascal Camara, chófer y amigo personal de Ismael Diadié, quien recibió la visita de los radicales hasta en cuatro ocasiones. Buscaban la “biblioteca judía”, así la llamaban, y tenían intención de causarle daño, como hicieron con 14 mausoleos de la ciudad y con varios miles de manuscritos del centro Ahmed Baba, a los que prendieron fuego. En cada ocasión, el chófer logró disuadir a los extremistas con evasivas y proteger la biblioteca, aunque el grueso de los papeles andalusíes ya no estaba allí.
Durante todo ese tiempo, Diadié, que se instaló unos meses en Bamako, previó incluso la salida de los manuscritos hacia otros países si las cosas se ponían aún peor. “Tenía preparada una red internacional de apoyo entre Burkina Faso, España, Sudáfrica y Francia”, añade. Aunque esto no fue necesario, tampoco se dan ahora las condiciones de seguridad para su regreso a Tombuctú. “Hay una enorme presencia militar en la ciudad, muchas armas circulando. Sigue habiendo riesgo de ataques en toda la Curva del Níger. Aún no es el momento”.
El Fondo se ocultó en cofres que se distribuyeron entre conocidos en Malí
Ahora, todo está listo para hacer volver los manuscritos a España a tres años del 550º aniversario de la salida del Fondo Kati de Toledo. “No vienen para quedarse”, advierte Diadié, “porque la base principal de la biblioteca seguirá siendo Tombuctú, pero hemos alcanzado un acuerdo con tres ciudades, Toledo, Jerez y Tarifa, para que existan en ellas sedes en las que exponer una parte de los documentos, que irán circulando entre Malí y España”. El proyecto, que cuenta con la colaboración de DKV Seguros, que ha estado apoyando el mantenimiento del Fondo Kati desde 2012, y el impulso de Amparo Ferrando, diputada por Alicante, incluye la digitalización de los manuscritos. De esta manera se garantizaría la perdurabilidad de su contenido. El Fondo Kati, una vez más, se resiste a morir.

Todos deberíamos ser feministas

lunes, 12 de octubre de 2015

Reatos de mujeres viajeras





VII Premio Internacional Relatos de Viajeras

€20 €18
En los medios
«Una de las propuestas más valientes del panorama literario español». Patricia Almarcegui, escritora.
«Un relato colectivo del mundo con voz de mujer». Programa de radio La maleta azul.
«Mujeres que unen su pasión por viajar con la de la literatura con un resultado en forma de premio».
Agencia EFE
PRECIO DE LANZAMIENTO HASTA PRIMEROS DE OCTUBRE POR LA RESERVA DEL LIBRO: 18€

jueves, 24 de septiembre de 2015

Arenas movedizas

renas movedizas – Henning Mankell

Arenas movedizas - Henning Mankell portadaPor Revisar
Una historia personal de insólita humanidad. Un Henning Mankell de carne y hueso. Arenas movedizas es, en cierta manera, un libro de memorias, pero muy peculiar. No hay sucesión temporal y el arranque es la enfermedad actual del autor y lo que su diagnóstico desencadenó en él: recuerdos distanciados en el tiempo y no necesariamente consecutivos, que Mankell relaciona de un modo u otro con las grandes preguntas del hombre: ¿qué somos?, ¿cómo nos enfrentamos a la muerte?, ¿de qué tenemos miedo?, ¿qué mundo dejaremos en herencia?, ¿en qué creemos, y por qué? Para responder a ellas, Mankell recurre a sucesos del pasado: un día en el colegio cuando era pequeño, una visita al Museo Británico, una lectura sobre la Isla de Pascua, la verdadera naturaleza de las arenas movedizas o el poder del hielo, la muerte de un niño mozambiqueño, visitas a Salamanca, a Mantua, a Buenos Aires, a Malta y a las ruinas de Hagar Qim… Con estas incursiones en el pasado surge un retrato, desde la infancia y la adolescencia hasta la madurez, del Mankell de carne y hueso, que examina su vida y, con ella, cuestiones que afectan a toda la humanidad.

Todos deberíamos ser feministas

Feminista feliz y que no odia a los hombres

La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie se rebela contra el machismo. Y contra los tópicos

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Videocrítica | Carlos Pardo comenta 'Todos deberíamos ser feministas' de Chimamanda Ngozi Adichie.
Las feministas son mujeres infelices porque no encuentran marido, el feminismo es antiafricano, las feministas están siempre enfadadas y no usan desodorante. Tales tópicos, oídos de una forma más o menos velada pero con persistencia, llevan a la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie (1977) a definirse al comienzo de este librito como “feminista feliz africana que no odia a los hombres y a quien le gusta llevar pintalabios y tacones altos para sí misma y no para los hombres”. Y es que el término feminista es uno de los más cargados de connotaciones negativas que existen, lo que quizá sea la demostración más evidente de que el “feminismo” (el feminismo que busca sus propias estrategias y no se deja manipular por unas reglas del juego y unos usos lingüísticos que hacen trampa ya antes de que comience la partida) sigue siendo una bandera por la que luchar desde múltiples ámbitos. Un problema de “derechos humanos”, pero, como recalca Adichie, un problema “específico”.
Chimamanda Ngozi Adichie, en la Feria del Libro de Fráncfort en 2014 / AFP
En esta breve conferencia hoy convertida en libro, Adichie no solo se conforma con enumerar los micromachismos cotidianos a los que parece abocarnos una concepción descafeinada del asunto: los camareros siempre esperan que paguen ellos, las mujeres se ocupan de labores del hogar y ceden un poco en su carrera profesional para mantener la paz doméstica. También combina datos objetivos (un 52% de la humanidad son mujeres, pero “cuanto más arriba llegas, menos mujeres hay”, y cobran menos por los mismos trabajos), relata anécdotas que recuerdan a la extrañeza empática de sus novelas (la mujer negra que entra sola en un hotel de Nigeria y es tomada por una prostituta) y, sobre todo, se centra en la estructura de nuestro pensamiento, en la educación. Por ejemplo, la niña que saca la mejor nota de clase porque aspira a ser delegada, pero a la profesora se le olvida matizar que sólo los niños varones pueden serlo: “Si hacemos algo una y otra vez, acaba siendo normal. Si vemos la misma cosa una y otra vez, acaba siendo normal. Si sólo los chicos llegan a monitores de clase, al final llegará el momento en que pensemos, aunque sea de forma inconsciente, que el monitor de clase tiene que ser un chico. Si solo vemos hombres presidiendo empresas, empezará a parecernos natural que solo haya hombres presidentes de empresas”. Porque para Adichie lo realmente peligroso de este concepto esencialista de la diferencia entre mujeres y hombres, disfrazado casi siempre de virtudes positivas (sentimiento, dulzura…), es que “prescribe cómo tenemos que ser, en vez de reconocer cómo somos. […] Chicos y chicas son biológicamente distintos, pero la socialización exagera las diferencias”.
Ahora nos preguntaremos qué nos aporta la visión de una escritora nigeriana que no quiere salirse de su contexto africano, sino que se reafirma en algunas costumbres sociales que los españoles creemossuperadas. Lo primero, la demostración de la pervivencia de una estructura machista en cualquier sociedad, por muy desarrollada que se piense. El machismo no es sólo el pasado histórico. Es también el pasado vital, es decir, nuestra infancia. Pero también nuestro presente: segregación en las escuelas apoyada por algunos Gobiernos, la violencia machista en grupos de personas cada vez más jóvenes. Así que no es extraño que esta conferencia dictada para el TEDxEuston en 2012 parezca hablarnos a los españoles de ahora.
Adichie es una narradora con un estilo claro y sugerente, sin tiempos muertos, de las que enganchan desde el principio de la frase. Lo ha demostrado en las tres novelas escritas en inglés (desde los 19 años vive entre Estados Unidos y Nigeria) que la han hecho célebre: La flor púrpura (2005), Medio sol amarillo(2007) y la ambiciosa historia de amor y colonización, entre Lagos y Brooklyn, que es Americanah(2013). Parecería que los escritores llamados poscoloniales (algunos africanos de su generación como Teju Cole o Binyavanga Wainaina) están llamados a dar, desde lo local, la medida del mundo en el que vivimos con una complejidad y lucidez que uno envidia en otros países colonizadores y colonizados a un tiempo, como el nuestro.
La Kirkus Reviews dijo de Todos deberíamos ser feministas que era una lectura obligatoria para estudiantes y profesores. Lo es como invitación a pensar en la vigencia del feminismo. Y si uno quiere una lectura más profunda de la estructura violenta del género o de la base machista de nuestra cultura, puede continuarlo con Judith Butler(Dar cuenta de sí mismo) o Silvia Federici (Calibán y la bruja).
Pero este libelo es sobre todo una invitación a la lectura de las novelas de la propia Adichie, por ejemplo esa joya que es Americanah.
Todos deberíamos ser feministas. Chimamanda Ngozi Adichie. Traducción de Javier Calvo. Literatura Random House. Barcelona, 2015. 62 páginas. 4,90 euros.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Matriarcados en Sudán

a gran civilización de Meroe, en el sur de Egipto, se extiende al sur de la catarata del Nilo en Nubia (Sudán). Desde el año 300 A.C. hasta el siglo segundo D.C. había muchas mujeres líderes, tantas que se creía que no había líderes masculinos en absoluto. El tercer gran reinado fue el de la reina Bartare 284-275 A.C., cuya tumba en forma de pirámide fue descubierta. El Reino de Kush es el nombre que los antiguos egipcios dieron al reino establecido al sur del país del Antiguo Imperio Egipcio. Este reino tuvo una longevidad inusual y sus orígenes se remontan a las culturas neolíticas que se desarrollaron en el pasaje del Nilo del actual Sudán y de la Nubia egipcia.

reinas de kush

Un reino de mujeres de siete siglos

Las reinas negras o Candaces (hermanas), gobernaron durante siete siglos, desde el siglo III A.C. Como centro de la familia las mujeres poseían los bienes y elegían a sus maridos. Ellas gobernaban en el hogar y en el grupo y los hombres cargaban con el trabajo pesado. Las reinas negras vivieron en paz con los faraones. Los dos países mantuvieron relaciones diplomáticas y comerciales, hasta que Egipto decidió anexionar a Nubia, la cual se defendió con una fuerza y determinación que sorprendió a los asaltantes.

Una sociedad matrilineal y paternal.

El viajero Ibn Battuta nos explica su asombro en su viaje a Sudán, diciendo: “Ellos (los negros) se nombran de acuerdo con su tío materno, y no en función de su padre; no son los hijos que heredan de los padres, sino los sobrinos, los hijos de la hermana del padre. Nunca conocí esto en ninguna otra parte, a excepción de los infieles de Malabar en la India. ”
En Nubia (norte de Sudán y el sur de Egipto) crecieron civilizaciones beréberes (gerzéens) y negroas de influencia cultural egipcia entre el -3100 y +350: Kush, Napata, Meroe … En Meroe, la sucesión era hecha por la línea de los padres a sus hijos, pero también a los sobrinos. Las adoradoras divinas se sucedían de tías a sobrinas. Al igual que en Egipto, en las estelas funerarias Meroíticas, el nombre de la madre del difunto se menciona antes que la del padre. En el reino de Kush, la sucesión al trono era matrilineal. Es decir que, en general, los Reyes no transmitían el trono a sus propios hijos sino a los hijos de sus hermanas. En el relato de su coronación, el rey Kushita Espelta (593-568 A.C.) menciona  a siete generaciones de sus antepasados maternos (Estela Cairo JE 48866).

Las reinas guerreras nubias

Una de las más grandes reinas guerreras de la antigüedad fue Majaji que dirigió al grupo étnico de los Lovedu los cuales formaban parte del Imperio Kushita durante los largos siglos en los que los etíopes estuvieron en guerra contra Roma. El Imperio dejó de existir en en 350 D.C. cuando Meroe, centro de poder de Kush, cayó después de los muchos ataques de los romanos. Armada con un escudo y una lanza, Majaji dirigía s sus guerreros en las batallas. Cayó en la lucha en Meroe, ciudad que ella defendió hasta la muerte.

El emperador Augusto mantenido a raya por una mujer

La reina Candace que gobernó también el país, fue reconocida por su valentía y coraje para hacer frente a los ejércitos de César Augusto. Es por esto que las reinas que gobernaron después de ella, desearon mantener el nombre de Candace en recuerdo a este acto glorioso. “Esta omnipresencia de las mujeres de la corte en las ceremonias y los documentos oficiales estaba vinculada con su peso político. Esto último refleja la devoción matrilineal de la monarquía “- Noticias Ankh No. 3. En cuanto a Candace – kandaké en griego – no se trataría de un nombre propio, sino del título utilizado por las reinas madres de Meroe, que jugaban un papel político decisivo en un Estado dónde la sucesión al trono era matrilineal.

Alejandro Magno, derrotado por una mujer

Estaba en la línea de las reinas Etíopes y de los líderes militares, y una de ellas fue Candace, también una descendiente de Kush. La primera Candace, dirigió un ejército cuyos guerreros montaban en elefantes. Ella detuvo la invasión de Alejandro Magno en Etiopía en el 332 A.C. En el 30 A.C.Candace Amanirenas derrotó una invasión de Patronio, un gobernador romano Egipcio y saqueó la ciudad de Cirene. En el 937 D.C Judith, una reina (? Judía) Falasha, atacó a Axum, capital sagrada de Etiopía, matando a todos los habitantes de la ciudad incluyendo a los descendientes de Salomón y la Reina de Saba.
http://matricien.org/

martes, 15 de septiembre de 2015

AMINA ALAOUI







Marruecos > Amina Alaoui

Amina Alaoui
Marruecos
    
 
Nacida en Fez (Marruecos) en 1964, Amina Alaoui pertenece a una familia profundamente ligada tanto a la tradición popular marroquí como a los medios intelectuales y artísticos. Desde los seis años comenzó a estudiar el canto arábigo-andaluz, piano clásico, danza contemporánea y clásica, marroquí y oriental, estudios que Amina Alaoui profundizó junto a los grandes maestros y en el Conservatorio de Rabat. A los diez años publicó ya sus primeros poemas y, más tarde, sus estudios universitarios le llevaron a consagrarse a la filología y la lingüística (árabe, francesa y española).

A partir de entonces, Amina Alaoui ha desarrollado un trabajo de búsqueda en los cantos arábigo-andaluces y orientales, especializándose en el cántico gharnati. Con Djallal Akhbari se inició en el canto clásico persa, y con Henri Agnel en el canto medieval europeo. Por todo ello, se puede asegurar que Amina Alaoui no sólo posee una de las voces más fascinantes del planeta, sino también una de las mejor preparadas y formadas. En los últimos diez años, ha realizado conciertos con músicos de la talla de Djamchid Chemirani, Pedro Soler, Hameed Khan, Pablo Cueco, Hughes de Courson, Lluis Llach, Nena Venetsanou o Soeur Marie Keyrouz. También ha colaborado en numerosos espectáculos de danza de los más prestigiosos coreógrafos.

El canto de Amina Alaoui se asemeja a esas frágiles miniaturas en las que el artista, en la intimidad de un espacio mínimo, pinta con tenacidad y dulzura, revelando miles de ideas y detalles y utilizando colores delicados. Su voz desnuda los sentimientos como lo hacían los colores simbólicos de las cinco cuerdas del oud (laúd) de Zyriab: el amarillo (la cólera), el rojo (la sangre), el azul (el alma), el negro (la melancolía) y el blanco (la serenidad).

Los conciertos de Amina Alaoui invitan a errar entre los jardines coloristas y perfumados del Al-Andalus medieval, que dio nacimiento a una de las más fantásticas expresiones poético-musicales: el legado andalusí. Boabdil, derrotado, se exilió en Marruecos, donde se ha mantenido desde el siglo XV el estilo gharnati dentro de la cultura musical arábigo-andaluza, gracias a la tradición oral transmitida de generación en generación por aquellos que tuvieron que exiliarse y salir con pesar de la península ibérica. Amina ha recorrido el camino inverso, atravesando el Mediterráneo desde Marruecos para instalarse durante tres años en Granada, tendiendo de esta forma un significativo puente (alcántara, en árabe) a los dos lados del Mare Nostrum.

El poder cautivador y sensual de su voz el refinamiento de su ornamentación vocal o la fuerza de los poemas que elige con extremado mimo, invitan a unos momentos privilegiados de musicalidad, de coexistencia y tolerancia, de sabiduría y respeto a la diferencia. Amina Alaoui ofrece su música como si se tratara de un canto apasionado a la humanidad.



Luna sefardita