domingo, 8 de octubre de 2017

entrevista a Leena Yadav

Entrevista a Leena Yadav, directora de “La estación de las mujeres” (Parched)

En el mes de Julio, con motivo de la presencia de Leena Yadav en Europa donde presentaba en el Festival de cine indio de Londres su película La estación de las mujeres, tuvimos oportunidad de charlar largo y tendido con ella… Mujer valiente, Leena es una de esas directoras ‘necesarias’ dentro del panorama de la industria actual del cine de la India… quien sabe si también dentro del panorama del cine global… Aquí os dejamos con sus interesantes opiniones, no solo sobre la película, sino sobre la industria del cine indio, las mujeres en la sociedad india… Os lo aseguramos: ¡no hay desperdicio!
20160721_143814CineAsia: En sus anteriores películas ha trabajado con estrellas mundialmente conocidas de Bollywood, ¿por qué tomar el riesgo de hacer un film independiente en Bollywood, más cercano al tipo de cineastas bengalíes, más realista?
Leena Yadav: Nunca planeé este riesgo. Muchos de mis amigos me preguntaban que por qué, si ellos rodaban  films independientes para poder rodar un film con las grandes estrellas, yo iba en el sentido contrario (risas). Mi primer guión no era una historia muy de Bollywood pero mi productor quería rodarlo con grandes estrellas y ellos aceptaron, así que lo hicimos así. En mi segunda película tampoco había una historia muy Bollywood, era una historia compleja, pero tuve a Amitabh Bachchan y Ben Kingsley. Cuando escribí el guión de La estación de las mujeres sabía que necesitaba un tipo de actor más realista, así que cogí ese camino porque era lo que pedía el guión. No fue nada planeado, era una historia muy importante para mí  y no creo que muchas estrellas hubieran aceptado estos papeles de todas maneras. He conseguido actores convincentes que ya habían obtenido reconocimiento en India por interpretar este tipo de papeles.
CineAsia: Pero usted sabía el riesgo que conlleva rodar este film, un film que aún no ha sido estrenado en India
Leena Yadav: Sí, pero creo que el hecho de que este film fuera rodado ya tiene un significado, y estoy segura de que encontraremos la manera de estrenarlo. Habrá algunos problemas con las escenas de desnudo, porque esos momentos tienen detrás mucho más que una simple escena de desnudo. No creo que sean escenas que se centren en lo sexual, no se centran en mostrar pechos, sino en el estado emocional, si los censores no lo ven así, pues tendré que borrar los pechos, pero no eliminaré la escena.
IMG-20160721-WA0002CineAsia: Entre los seguidores del cine de India aquí es muy conocido el nombre de Ajay Devgan, gracias a títulos como Company, Omkara o Raajneeti, y con el que usted ya trabajó en Teen Patti: ¿qué importancia ha tenido para usted el hecho de que sea uno de los productores del film?
Leena Yadav: Mi marido es director de fotografía y conoce muy bien a Ajay, y yo de hecho estaba escribiendo un guión para que lo dirigiera él. En Teen Patti hizo un cameo como un favor. Cuando empezamos esta película él se dio cuenta que estábamos afrontando un tema que no conseguiría financiación de ninguna manera, así que nos apoyó aportando dinero para comenzar la pre-producción y nos dijo “yo lo presentaré para obtener financiación, si eso ayuda de alguna manera usa mi nombre”. Creo que Ajay es un héroe del cine mainstream, pero está constantemente rompiendo las reglas y tomando riesgos y mucha gente no se da cuenta. Creo que no hay muchos actores que hubieran hecho un papel como el que hizo en Omkara en el punto de su carrera en el que estaba. Y cuando se hizo Lajja (2001), un film sobre los problemas de las mujeres,  fue uno de los pocos héroes mainstream en atreverse a rodar un film así. Así que creo que él entiende muy bien la industria y asume muchos riesgos, pero son calculados, sabe perfectamente lo que hace y ha explorado todo tipo de cine. Aún así no se le reconoce el mérito que merece, creo que es uno de los héroes más valientes que tenemos en India. Fue de gran ayuda, La estación de las mujeres salió adelante gracias a él por muchos motivos, su apoyo ayudó muchísimo a que completáramos la película. A él no le gusta desfilar en la alfombra roja, pero lo hizo en Londres en nuestro estreno, así que para mí eso es un gran, gran cumplido.
CineAsia: Su marido, Aseem Bajaj, también es productor del film y es, como ha dicho antes, un reconocido director de fotografía. ¿Cómo es trabajar con su marido?
Leena Yadav: Tengo una gran relación profesional con mi marido, así es como nos conocimos y enamoramos, a través del arte, en el mundo de la TV. Cuando empecé a preparar este film él me dijo “yo me encargaré de la producción y financiación, tu concéntrate en el guión y la dirección.” Así se convirtió en el productor del film, lo llevó todo él. Me hizo la promesa más difícil de su vida, porque fue muy complicado conseguir la financiación,  pero me dijo que si iba a ser el productor, no podría ser también el cámara del film. Así que dijo que buscaría director de fotografía que fuera apropiado para la película.
5J2J2754CA: ¿Russell Carpenter?
LY: Sí, Russell había estado en India rodando Jobs con Ashton Kutcher, y como nos habíamos conocido muchos años atrás nos pidió ayuda con el rodaje, así que reestablecimos el contacto. Su mujer es escritora, así que le envié el guión de La estación de las mujeres para que me dijera qué le parecía. Russell acabó leyéndolo y me dijo que el film necesitaba rodarse, así que fue muy generoso y mostró interés en implicarse en el rodaje. Creo que ha sido una muy, muy bonita colaboración, y he aprendido muchísimo con él.
CA: El film no solo es una producción India, sino que es una coproducción con UK y USA. Alguien que trabajó en el cine de India dijo que el cine independiente del país está perdido sin el apoyo extra de capital extranjero. ¿Está de acuerdo con la afirmación?
LY: No estoy de acuerdo, de hecho esta película es una coproducción con UK y USA, sí, pero prácticamente todo el dinero de los inversores proviene de India, que luego se remató con una compañía de América. Es difícil, pero tienes que encontrar a alguien que confíe en tu visión para realizar la película. Al contrario de la gente que puso dinero para Parched, a los que llamo “mis ángeles guardianes”, hay inversores privados a los que no les importa nada de eso. Simplemente creyeron en mi visión, creyeron que este era un film necesario en India y que eso era importante, y por eso le han dado su apoyo para que no se quedara encallado y vaya a todos los festivales posibles, dándole visibilidad. Estoy muy orgullosa.
5J2J3031CA: Pasemos al film, en la industria del cine indio el 80% de los films son sobre grandes héroes: los hombres son los personajes principales del film y las mujeres las víctimas que necesitan ser rescatadas. No es así en films independientes, pero sí en las grandes producciones Masala. Ahora usted rueda un film sobre mujeres, con mujeres como protagonistas… ¿Necesitaba rodar este film, como mujer, o para la sociedad india?
LY: Sí, el 80% de los films están rodados con la misma fórmula, una fórmula que se ha convertido en una parte integral de la economía de la industria del cine, y yo diría que no solo en Bollywood, sino también en Hollywood. Mira la diferencia entre lo que se les paga a las estrellas masculinas y femeninas. Esos films están hechos para ganar más dinero, así que ahora el sistema se apoya en esa fórmula, con lo que es muy complicado romper esas reglas. La decisión del balance entre la representación del hombre y de la mujer ahora está decidida por la economía, por eso encontrar financiación para algo diferente es tan complicado, casi imposible. Aun así, la sociedad es diferente, veo a tantas heroínas en la vida real, mi madre, mi tía, mis profesoras, hay tantas…  ¿por qué no hacen films sobre ellas? No solo eso, en el cine veo a los hombres hablar sobre sexo muy habitualmente, pero nunca a mujeres, ¿por qué no?, ellas lo hacen en la vida real. Nosotras también nos sentamos a tomar un café y hablamos sobre ello. ¿Por qué eso no se refleja en los films? Y encuentro que esos héroes caen en los extremos para representar a la sociedad, en lugar de reflejar a la sociedad. Hay tantas mujeres heroicas que se pueden encontrar en cada casa… y es algo que tiene que encontrar su camino hasta llegar al cine. Y últimamente han salido algunos films que han roto el molde como Queen o Kahaani, que han tenido éxito comercial, así que sabemos que los cambios son siempre lentos, pero hay un movimiento en esa dirección.
CA: Pero son una o dos películas solo…
LY: Sí, pero lo bueno es que si una película funciona comercialmente se puede escuchar a los productores diciendo “consígueme un guión del estilo de Queen”. No es que la apoyaran antes de su estreno, pero ahora que Queen ha funcionado ellos quieren subirse al barco. Alguien me preguntó si mi película era una “Queen 2: Rural Land”, y respondí que mi film era muy diferente… Es como quien lo compara con Thelma y Louise, son films muy potentes pero el mío hay que verlo de manera independiente.
5J2J3867CA: ¿Cuál fue su punto de partida?
LY: Tannishtha Chatterjee, que interpreta a Rani, rodó una película en una pequeña aldea rural, y allí interactuó con las mujeres de la zona. Al volver me explicó historias que le habían contado y aquellas mujeres hablaban sobre sexo con mucha más libertad de lo que lo hacemos las mujeres de ciudad, con mayor honestidad. Pensé que era muy interesante que sus conversaciones sobre sexo fueran más realistas que las nuestras. Así que en realidad empecé pensando hacer una especie de “Sexo en la aldea” y dejar en shock a los seguidores de Sexo en Nueva York (risas). Y así es como empezó, comencé a viajar y conocí a mujeres maravillosas, y comprendí que no podíamos hablar sobre sexo sin hablar sobre algunos otros temas, así que con el viaje comenzó la evolución que llevó de “Sexo en la aldea” a La estación de las mujeres.
CA: Las 4 mujeres que están en su película son actrices reconocidas, ¿cómo las convenció para rodar este film, y cómo fue mezclarlas con habitantes de los pueblos y actores no profesionales?
LY: Tannishtha estuvo a bordo desde el principio, y la segunda actriz a la que conocí fue a Radhika Apte, que para mí es una las más valientes actrices del cine indio actual, valiente y acertada, una de las más brillantes de los últimos años. Hablé con ella y tuvimos un encuentro con Tannishtha y les dije que iba a rodar algo, les propuse un tema, les dije que hablaran entre ellas, y fue mágico. Le hablé de los desnudos, y ella dijo que estaba dispuesta a explorar lo que le propusiera, que no le daba miedo nada. Que era una actriz y haría lo que demandara el guión. Tiene un talento impresionante.
Tuve que buscar mucho para encontrar a la actriz para el papel de la chica más joven, porque es un personaje delicado, no quería a una actriz demasiado joven y ponerla en una situación que pudiera provocarle un impacto negativo. Es algo delicado pedir que interprete esas escenas, y era algo que me preocupaba mucho, mostrarlo con sensibilidad. Así que le preparé talleres e hice que fuera casi como un juego para ella, no quería que fuera algo que la traumatizara. Conocí a un par de actrices y les dije que el papel era suyo si se cortaban el pelo, y Lehar Khan lo aceptó. Ella tiene una familia maravillosa, sus padres son muy generosos y dialogantes, supe que ella sería suficientemente fuerte y no le impactaría. Pero la más difícil de encontrar fue el papel de Bijli.
5J2J4115CA: ¿Por las escenas de desnudo?
LY: Sí, pero también porque quería mostrar otro tipo de energía diferente a las del resto de personajes. Al ser una prostituta su lenguaje corporal debía ser muy abierto, y fue muy difícil encontrar a una actriz para ese papel, muchas actrices no estaban preparadas para mostrarse desnudas, pero aparte de eso no podía encontrar una actriz que tuviera ese desparpajo y crudeza que finalmente encontré en Surveen. Tuve un director de casting excelente que estuvo conmigo en todo este proceso. Él fue quien, con la fecha de rodaje cercana y aún sin el personaje de Bijli, vino y me dijo que tenía que ver una audición. La ví y “chas” (chasquea los dedos), la teníamos. Llamé inmediatamente a Surveen, hicimos una par de audiciones más y estuvo fantástica.
En cuanto al rodaje con actores no profesionales, utilicé a algunos actores de teatro locales y algunas personas sin experiencia. Pero lo bueno de rodar con algunos actores fuertes como las cuatro actrices principales, y también el reparto masculino, es que crearon una atmósfera realista, así que incluso alguien sin experiencia se convierte en participante del film, porque las situaciones se convierten en reales para ellos. Así que fue muy orgánico tener actores no profesionales en el reparto, como la suegra de Rani, que no habla ni una palabra: una mujer muy decidida que trabajaba en la construcción, que encontró mi asistente de casting en una obra; estuvo brillante, qué semblante. Y durante el rodaje ella nunca entendió mi idioma ni yo el suyo, así que nos comunicábamos por signos, así que la dirigí sin hablarnos (risas).
5J2J0582CA: No sé si conoce a Jennifer Lynch, que rodó un film en India Hisss… Hace dos años tuvimos la oportunidad de hablar con ella porque rodó un documental sobre el proceso de rodaje, llamado “Despite the Gods”, mostrando todas las dificultades a las que se enfrentó incluido el dar órdenes a los hombres del rodaje. Creo que para usted tampoco fue fácil, a la hora de ir a las localizaciones y que los hombres del lugar le permitiesen rodar.
LY: No lo he visto, pero lo veré. La diferencia debe de ser que ella no ha crecido en India, viene de fuera, así que debió de ser todo un shock. Yo sí he crecido en esa sociedad, pero tuve unos padres que nunca me dijeron que no podía hacer algo por ser una chica. Mi padre estaba en el ejército, así que cambiábamos de ciudad cada dos años, y para mientras crecía, aunque hubiera fuerzas que me intentaran parar, yo ni les prestaba atención. Por eso hay veces en que la gente me pregunta qué dificultades tuve por ser mujer, y no puedo responder con ninguna historia, porque aunque seguro que las tuve no les di importancia. Aunque sí me dijeron esto a la cara: “no puedes rodar en nuestro pueblo porque entonces las mujeres creerán que pueden ser como tú, porque no saben que las mujeres pueden dar órdenes y no queremos que ellas vean que pueden mandar“. Pero más allá de esto no he visto, aunque debo decir que lo que también he contemplado es a mujeres que han utilizado el hecho de ser mujer para obtener ventajas. He visto a directoras diciendo, “qué demonios, si te estoy rodando sin camiseta ponte en forma”. Así que a veces con esas ventajas vienen las desventajas y los juicios de valor.
A esta sociedad le llevará aún tiempo porque no hemos estado en los puestos de poder durante siglos. Las cosas están cambiando, cada vez hay más compañías con mujeres en los puestos más elevados, pero también será cosa de los hombres acostumbrarse a eso, llegaremos. Cuando estaba en televisión cambiaba muy habitualmente de equipo. Los primeros minutos eran siempre de incomodidad, “¿sabrá esta hacer su trabajo?”, pero al final del día siempre habíamos hecho equipo, una vez se dan cuenta que sabes lo que estás haciendo, todo va bien. Así ha sido mi experiencia.
CA: Obviamente en España todavía nos queda mucho por aprender y las mujeres aún no estamos en igualdad, los hombres aún tienen las posiciones más altas, y cuando las  mujeres llegan a esas mismas posiciones ellos reciben mejor salario. Pero aun así cuando leemos en las noticias que en India una mujer es violada cada 20 minutos, o que hay vagones específicos para las mujeres…
LY: …o llamarnos “mujeres directoras” (female director) a las directoras, porque no veo que escriban “hombres directores”, o que lo digan por otro motivo más que la extrañeza que les produce que una mujer dirija. Pero creo realmente que las cosas están cambiando, lentamente, porque ya sabemos que las cosas buenas tardan mucho en cambiar, pero las malas lo hacen rápidamente.
5J2J0221CA: Por eso le he preguntado antes si creía que el film tendría estreno en India…
LY: Lo tendrá, de eso estoy muy segura. Ahora será más fácil porque lo he mostrado a muchos tipos de público diferentes, a muchos distribuidores en India, y ellos son los que mueven el negocio. No solo estoy convencida de su estreno, sino que creo que funcionará bien comercialmente. Porque quizás no estén cambiando las cosas, pero el debate está ahí. Queremos un mundo mejor, lo vemos, así que esa es la clave, querer cambiar, porque una vez que lo quieres es solo cuestión de tiempo que pase. Incluso entre las mujeres de los pueblos pequeños que he conocido, se preguntan, porque están en esa situación, por qué no pueden tener una vida mejor. No es que lo acepten y se dejen llevar, ellas realmente quieren una vida mejor, pero no saben cómo llegar a ello. El día que aprendan, la tendrán. Así que las dudas representan el mayor cambio, cuando las dudas llegan a tu cabeza, el cambio llegará. Por desgracia toma su tiempo. Pensemos que en Norteamérica aún se está luchando por una igualdad básica, en todas partes en realidad. Por eso pienso que por ejemplo no es que ahora haya más violaciones, sino que más gente se atreve a denunciarlas. Las mujeres no se atrevían a denunciar por temor a la vergüenza social que les produciría. Pero con los últimos casos que tuvieron tanta repercusión, muchas víctimas se han animado a dar el paso y decir, “bien, conseguiré justicia”.
CA: Pero por ejemplo, las mujeres del pueblo que le dijeron “mi marido me maltrata, pero es normal, llega un poco bebido…” ¿no cree que este tipo de mentalidad será muy difícil de cambiar?
LY: No lo creo. Así es como le enseñaron que debían de actuar. Nunca se habla de sexo, cuando las hijas se casan las madres les dicen, “tu déjale que haga lo que quiera”. Ese fue el condicionamiento, así que la vida se convirtió en dejar al marido hacer lo que quisiera. Todos escuchamos a las madres decir que llevar una casa da mucho trabajo, criar a los niños, cocinar, limpiar, es mucho y no se le da valor. Pero aun así los hombres llegan del trabajo y se les trata con lástima, “pobre, llegas del trabajo tan cansado, siéntate”. Así se llega a ese condicionamiento que nos hace creer que ellos hacen el trabajo duro y nosotras nada, y en dejarles hacer lo que quieran porque eso es lo mínimo que podemos hacer por ellos. Hemos vivido así durante tantos siglos. Así que tomará mucho tiempo, muchos pequeños pasos en la dirección correcta.
5J2J0515CA: Algo de la película que me impresionó y me dio miedo al mismo tiempo es que los hombres jóvenes fueran precisamente los peores en su trato a las mujeres.
LY: Eso es algo que he visto por todo el mundo. Las generaciones más jóvenes están sintiendo un vacío, las estructuras de poder se están destruyendo, y ellos quieren tomar el control. Mira las situaciones políticas en todo el mundo, están luchando por el control, quieren detener las cosas. Pero no se dan cuenta de que estamos en la era de Internet, que te da acceso a todo, no podemos pararlo. Así que creo que hay un conflicto en ellos. Mira a Donald Trump por ejemplo, está diciendo cosas que ya parecían pasadas, y hay gente que le apoya. Así que mi visión sobre esto es la misma que cuando fui al pueblo y me denegaron permiso para rodar, no fueron los mayores, sino los jóvenes, una generación más educada. Cuando crecía nos explicaban que con mayor educación, más civilizados seríamos, pero no ha sido la solución. Yo todavía puedo cometer el error de decir “no llores como una niña”, que es todo un mensaje. Le estás diciendo a los niños que ellos no lloran, solo las niñas. Le estás condicionando de por vida. Así que son muchas cosas, la educación solo cubre unas cosas, te enseña a no decir según qué, pero los sentimientos pueden seguir dentro.
Los americanos están de acuerdo con cosas que Trump dice estos días, cosas que les dijeron que no debían decir, pero que seguían sintiendo… En los 90 nos dijeron que no se debían utilizar descalificativos a otras razas, pero eso no cambió la manera en que se sentían hacia ellos. Así que eso da miedo, creo que nos dirigimos hacia un camino que da miedo, y en todo el mundo.
CA: Eso es algo con lo que más de acuerdo estuve con su film, y es que el final de la película sí muestra un cambio positivo…
LY: Completamente esperanzado, pero también completamente desesperanzado.
CA: Ellas comienzan a tomar sus propias decisiones…
 LY: Es lo que hablábamos antes sobre la situación en el mundo. Ellas están luchando por tomar el control, pero estamos descontrolados. Pondré un ejemplo: ¿qué es la censura hoy en día? En cuanto recorten el plano de un culo estará en la red en diez minutos. ¿De qué control estamos hablando entonces? Así que tenemos que entender la situación en la que estamos y las nuevas reglas. Tenemos que cuestionarnos todas esas reglas y costumbres. Como los hombres de la película, que están tan asustados con la tecnología: “cuando llegó el teléfono móvil la chicas empezaron a huir” o “las chicas empezaron a llevar tejanos por los móviles”… No es por los teléfonos en sí, sino que a través de ellos vieron que otras chicas los llevaban. Es toda una contención, “no les digas que hay otro mundo ahí fuera”.
CA: Usted ha escrito el guión de todos los films que ha dirigido…
LY: Sí, por eso cada vez me toma cinco años hacer una película (risas).
CA: ¿Qué proceso disfruta más, el de la escritura o la dirección?
LY: Me considero una contadora de historias así que para mí la escritura es esencial. Es un proceso orgánico pasar de la escritura a la dirección. Porque mientras dirijo, no me agarro a nada, y si veo que algo no funciona lo puedo cambiar al momento, puedo tomar esas decisiones. Eso no quiere decir que no vaya a dirigir nunca con el guión de otra persona, aunque aún no he encontrado un guión ajeno que me provoque esa necesidad.
Son dos procesos muy distintos pero para mí el rodaje es donde más disfruto. Es lo más impredecible, porque trabajas con cien artistas a la vez y todos han de llegar a la misma sintonía, pero cuando sucede no hay nada mejor en el mundo. Así que espero siempre esos momentos. Escribir es un proceso muy solitario, muy introspectivo, es casi como psicoterapia para mí misma, a veces incluso mi marido cuando se va a rodar bromea diciendo que cuando llegue a casa no sabe qué se va a encontrar (risas). Yo soy una persona muy sociable, así que no es mi parte favorita de la preparación de una película.
Tribunal-659173314-largeCA: ¿Cómo está la situación para el cine independiente en la industria del cine indio?
LY: En los últimos años ha cambiado, con films como Court (Tribunal), Masaan, 7 Diosas… Es muy positivo que estos films hayan tenido un estreno en cines. En los últimos diez años una u otra película ha ido a tal o cual festival, pero nunca las veíamos. Es lo que decíamos, son pequeños pasos los que hacen que estas películas tengan su estreno y el público tenga acceso a ellas, de otra forma, no importa si gana o no en Cannes, no la conocerían. Es una buena época para el cine, porque muchas de las películas hechas con la fórmula mainstream no están funcionando, y otros films que nadie podía pensar que triunfarían, como Queen, han llenado los cines. Así que ser impredecible se ha convertido en una buena situación. Aún no hay cines especializados en films de arte y ensayo, tenemos los multiplex y las salas únicas. Allí se considera que los multiplex serían más favorables para programar films más alternativos, pero no es así, cuando llega un blockbuster arrasa con todas las salas. Tampoco estoy en contra de las grandes producciones, el cine es cine y lo que importa es la conexión que provoque en el espectador.
20160721_164332CA: Nuestra última pregunta siempre tiene que ver con sus nuevos proyectos, si tiene un nuevo film en su cabeza.
LY: Mi próximo proyecto no va a tardar cinco años esta vez, lo empezaré a rodar este mismo año (risas), y es una historia sobre un padre y su hijo, escrita por mí y otra persona. Una historia preciosa y divertida, sobre los problemas de comunicación entre padre e hijo en la ausencia de la madre fallecida. Estará mbientada en Delhi, queremos hacer una pequeña y  bonita película.
Muchísimas gracias por esta entrevista tan larga Leena y muchísima suerte con La estación de las mujeres.
Entrevista por Gloria Fernández
Trascripción por Víctor Muñoz

La estación de las mujeres

Cuatro mujeres están sentadas en unas escaleras de lo que parece un templo milenario. No se miran porque hablan entre ellas pero también hablan al aire. Hablan a su mundo, en el que son presas de tantas cadenas que no saben siquiera si se pueden mover. Lo hacen para descubrir que la primera trampa es el lenguaje.
"¿Por qué todos los insultos graves tienen que ver con mujeres?", dice una. "¿Por qué no decimos hijo de puto?". Una sencillísima, incluso ingenua, reflexión lanzada al aire en cuyo razonamiento reside una puerta que tienen que decidir si abren o no.
La tercera película de la realizadora Leena Yadav ahonda en la duda cuando la mano está posada sobre el pomo. Abrir la puerta significa romper con todo. Dejarla cerrada significa someterse a las radical opresión que sufren por culpa de tradiciones ancestrales. Para ellas no hay término medio: o desligarse de todo y todos o vivir conforme les han enseñado que hay que hacerlo.
Las cuatro mujeres viven cada una más atrapada que la anterior. Bijili es bailarina y tiene que decidir si puede vivir asumiendo ser un mero objeto sexual. Lajjo es una ama de casa maltratada debido a su infertilidad que ha de decidir si aguanta que se la considere una máquina de hacer niños. Rani es madre de un hombre joven ferozmente educado en un sistema patriarcal en el que ellas no son nada y debe decidir si es capaz de enfrentarse a él. Y Janaki se ha casado en contra de su voluntad, su nuevo marido la desprecia y tendrá que decidir si es capaz de escaparse con su amor verdadero. Decisiones y más decisiones.
Tal vez un panorama cualquiera de una aldea cualquiera de la India rural. O tal vez una generalización exagerada que sirve como motor de una historia más humana y sorprendente de lo que parece.
"La estación de las mujeres" de Leena Yadav. Surtsey Films.
"La estación de las mujeres" de Leena Yadav. Surtsey Films.

Una aldea en Gujarat

El pueblo de estas mujeres tiene por nombre Ujhaas, pero no hay cartel turístico que lo anuncie. Es un poblado ficticio situado en algún lugar de una zona muy real, Gujarat. Un estado de más de 60 millones de habitantes de los cuales 28 son mujeres. Solo 206.167 personas viven en la capital, Gandhinagar, mientras que la inmensa mayoría está repartida en pequeñas ciudades y aldeas por todo el territorio.
Son pueblos que vieron nacer a Sardar Patel o Mahatma Gandhi y que hoy, a pesar de vivir en el segundo estado más industrializado de India, siguen enfrentando la pobreza como una realidad. En la mayoría de casos, los hombres trabajan fuera del pueblo y las mujeres se quedan en sus casas, cuidando de las haciendas y los niños.
En este ambiente, cuatro personajes femeninos trazan un relato de evolución personal a través de pasajes profundamente dramáticos tocados por pinceladas de comicidad. La tragedia en Las estación de mujeres no se hace esperar. Se presenta desde el minuto cinco y se dosifica haciendo volver a poner los pies en la tierra al espectador constantemente. Aún así, cuando creemos que lo cinematográfico se deja de lado por lo puramente discursivo, aparecen delicadas escenas rodadas con un talento singular, entretejidas en una maraña de problemas. 
Un desarrollo que pasa por fases de una convencionalidad difícilmente obviable y que cuenta con un par de giros poco desarrollados. Amén de estar aderezada, sin necesidad, de subtramas pocos efectivas cuyo mensaje último está de más.
¿Por qué? Porque aquí lo que importa son ellas. Las actrices Radhika Apte, Surveen Chawla y Tannishtha Chatterjee componen personajes complejos llenos de dudas, debilidades y fortalezas que se sienten a flor de piel. Sus caracterizaciones, en principio marcadas por roles narrativos, se mezclan a medida que avanza el metraje. Hasta que consiguen transmitir una energía natural poco común en producciones de este tipo.
Leena Yadav durante el rodaje de "La estación de las mujeres"
Leena Yadav durante el rodaje de "La estación de las mujeres"

Leena Yadav y ser directora de cine en India

"En el invierno de 2012, empecé a buscar historias sobre el desierto de Kutch. En esta tierra remota de paisajes espectaculares viven dos millones de personas en pequeñas agrupaciones y pueblos. Y se rigen por antiguas normas patriarcales, promulgadas por un consejo municipal, compuesto principalmente por hombres", cuenta Leena Yadav .
Buscando los exteriores para La estación de las mujeres, su equipo visitó más de 30 pueblos en Bhuj, Gujarat y Rajasthan. "Nos denegaron el permiso para rodar en todos porque no autorizaban a un equipo dirigido por una mujer -yo misma- que llevase pantalones, no se cubriera la cabeza y les hablara de manera abierta", asegura Yadav. "Sorprendentemente, era la generación más joven de hombres -los que actualmente toman las decisiones- la que consideraba un grave problema que una mujer liberada liderase un equipo. Uno de ellos me dijo: 'Si las mujeres como tú entran en nuestro pueblo, nuestras mujeres se corromperán'", asegura la directora.
En pueblos como esos y ambientes así,  encontró las historias que la empujarían a hacer este film. "En una aldea conocí a una mujer llamada Rani que nos invitó a su choza, nos preparó comida y nos contó su historia. Había enviudado con 15 años. A esa edad, ya era madre y, a partir de ese momento, dedicó su vida a criar a sus hijos", explica la realizadora. "El momento decisivo para mí como narradora fue cuando Rani agarró mi mano y dijo: 'No me ha tocado nadie en 17 años. He enterrado todas mis necesidades personales para poder hacer lo correcto para mis hijos'. Sus palabras me impactaron y conmovieron. ¿Qué es lo 'correcto'? ¿Es 'correcto' ordenar a una niña de 15 años que pase el resto de su vida vistiendo de negro y que críe sola a sus hijos, nacidos de un matrimonio infantil contra su voluntad? ¿Por qué se le arrebató el derecho al color o al contacto humano? ¿Quién decidió esas 'normas' sociales y por qué Rani las aceptó?".
Leena, nació en 1971 y estudió económicas en Lady Sri Ram College, en la Universidad de Delhi, y un master en comunicación social en Sophia College de Bombay. Sus primeros pasos en el cine fueron como editora de anuncios a principios de los noventa. Continuó dirigiendo  televisión, en ficción e incluso el primer reality de televisión India. Shabd fue su primer film. Una historia de amor a tres bandas en la que estudiaba las raíces de la creatividad a través de la mente de un escritor que incita a su mujer para que seduzca a otro hombre, con tal escribir su nueva novela. Con su segundo film, Teen Patti, contó con nada menos que con Amitabh Bachchan y Ben Kingsley para narrar un thriller basado en un juego de cartas clásico indio.
La estación de las mujeres es su tercer y más personal film. Una inspiradora historia que la ha llevado recorrer una India rural cuyas creencias patriarcales muchos creen superadas, pero que siguen sometiendo a la mujer a un yugo en el que sus derechos y voluntades son pasto de tradiciones represivas. Una realidad de la que, por suerte, películas como la suya dejan entrever un camino de esperanza y cambio.
"La estación de las mujeres" de Leena Yadav. Surtsey Films.
"La estación de las mujeres" de Leena Yadav. Surtsey Films.

domingo, 24 de septiembre de 2017