domingo, 8 de octubre de 2017

entrevista a Leena Yadav

Entrevista a Leena Yadav, directora de “La estación de las mujeres” (Parched)

En el mes de Julio, con motivo de la presencia de Leena Yadav en Europa donde presentaba en el Festival de cine indio de Londres su película La estación de las mujeres, tuvimos oportunidad de charlar largo y tendido con ella… Mujer valiente, Leena es una de esas directoras ‘necesarias’ dentro del panorama de la industria actual del cine de la India… quien sabe si también dentro del panorama del cine global… Aquí os dejamos con sus interesantes opiniones, no solo sobre la película, sino sobre la industria del cine indio, las mujeres en la sociedad india… Os lo aseguramos: ¡no hay desperdicio!
20160721_143814CineAsia: En sus anteriores películas ha trabajado con estrellas mundialmente conocidas de Bollywood, ¿por qué tomar el riesgo de hacer un film independiente en Bollywood, más cercano al tipo de cineastas bengalíes, más realista?
Leena Yadav: Nunca planeé este riesgo. Muchos de mis amigos me preguntaban que por qué, si ellos rodaban  films independientes para poder rodar un film con las grandes estrellas, yo iba en el sentido contrario (risas). Mi primer guión no era una historia muy de Bollywood pero mi productor quería rodarlo con grandes estrellas y ellos aceptaron, así que lo hicimos así. En mi segunda película tampoco había una historia muy Bollywood, era una historia compleja, pero tuve a Amitabh Bachchan y Ben Kingsley. Cuando escribí el guión de La estación de las mujeres sabía que necesitaba un tipo de actor más realista, así que cogí ese camino porque era lo que pedía el guión. No fue nada planeado, era una historia muy importante para mí  y no creo que muchas estrellas hubieran aceptado estos papeles de todas maneras. He conseguido actores convincentes que ya habían obtenido reconocimiento en India por interpretar este tipo de papeles.
CineAsia: Pero usted sabía el riesgo que conlleva rodar este film, un film que aún no ha sido estrenado en India
Leena Yadav: Sí, pero creo que el hecho de que este film fuera rodado ya tiene un significado, y estoy segura de que encontraremos la manera de estrenarlo. Habrá algunos problemas con las escenas de desnudo, porque esos momentos tienen detrás mucho más que una simple escena de desnudo. No creo que sean escenas que se centren en lo sexual, no se centran en mostrar pechos, sino en el estado emocional, si los censores no lo ven así, pues tendré que borrar los pechos, pero no eliminaré la escena.
IMG-20160721-WA0002CineAsia: Entre los seguidores del cine de India aquí es muy conocido el nombre de Ajay Devgan, gracias a títulos como Company, Omkara o Raajneeti, y con el que usted ya trabajó en Teen Patti: ¿qué importancia ha tenido para usted el hecho de que sea uno de los productores del film?
Leena Yadav: Mi marido es director de fotografía y conoce muy bien a Ajay, y yo de hecho estaba escribiendo un guión para que lo dirigiera él. En Teen Patti hizo un cameo como un favor. Cuando empezamos esta película él se dio cuenta que estábamos afrontando un tema que no conseguiría financiación de ninguna manera, así que nos apoyó aportando dinero para comenzar la pre-producción y nos dijo “yo lo presentaré para obtener financiación, si eso ayuda de alguna manera usa mi nombre”. Creo que Ajay es un héroe del cine mainstream, pero está constantemente rompiendo las reglas y tomando riesgos y mucha gente no se da cuenta. Creo que no hay muchos actores que hubieran hecho un papel como el que hizo en Omkara en el punto de su carrera en el que estaba. Y cuando se hizo Lajja (2001), un film sobre los problemas de las mujeres,  fue uno de los pocos héroes mainstream en atreverse a rodar un film así. Así que creo que él entiende muy bien la industria y asume muchos riesgos, pero son calculados, sabe perfectamente lo que hace y ha explorado todo tipo de cine. Aún así no se le reconoce el mérito que merece, creo que es uno de los héroes más valientes que tenemos en India. Fue de gran ayuda, La estación de las mujeres salió adelante gracias a él por muchos motivos, su apoyo ayudó muchísimo a que completáramos la película. A él no le gusta desfilar en la alfombra roja, pero lo hizo en Londres en nuestro estreno, así que para mí eso es un gran, gran cumplido.
CineAsia: Su marido, Aseem Bajaj, también es productor del film y es, como ha dicho antes, un reconocido director de fotografía. ¿Cómo es trabajar con su marido?
Leena Yadav: Tengo una gran relación profesional con mi marido, así es como nos conocimos y enamoramos, a través del arte, en el mundo de la TV. Cuando empecé a preparar este film él me dijo “yo me encargaré de la producción y financiación, tu concéntrate en el guión y la dirección.” Así se convirtió en el productor del film, lo llevó todo él. Me hizo la promesa más difícil de su vida, porque fue muy complicado conseguir la financiación,  pero me dijo que si iba a ser el productor, no podría ser también el cámara del film. Así que dijo que buscaría director de fotografía que fuera apropiado para la película.
5J2J2754CA: ¿Russell Carpenter?
LY: Sí, Russell había estado en India rodando Jobs con Ashton Kutcher, y como nos habíamos conocido muchos años atrás nos pidió ayuda con el rodaje, así que reestablecimos el contacto. Su mujer es escritora, así que le envié el guión de La estación de las mujeres para que me dijera qué le parecía. Russell acabó leyéndolo y me dijo que el film necesitaba rodarse, así que fue muy generoso y mostró interés en implicarse en el rodaje. Creo que ha sido una muy, muy bonita colaboración, y he aprendido muchísimo con él.
CA: El film no solo es una producción India, sino que es una coproducción con UK y USA. Alguien que trabajó en el cine de India dijo que el cine independiente del país está perdido sin el apoyo extra de capital extranjero. ¿Está de acuerdo con la afirmación?
LY: No estoy de acuerdo, de hecho esta película es una coproducción con UK y USA, sí, pero prácticamente todo el dinero de los inversores proviene de India, que luego se remató con una compañía de América. Es difícil, pero tienes que encontrar a alguien que confíe en tu visión para realizar la película. Al contrario de la gente que puso dinero para Parched, a los que llamo “mis ángeles guardianes”, hay inversores privados a los que no les importa nada de eso. Simplemente creyeron en mi visión, creyeron que este era un film necesario en India y que eso era importante, y por eso le han dado su apoyo para que no se quedara encallado y vaya a todos los festivales posibles, dándole visibilidad. Estoy muy orgullosa.
5J2J3031CA: Pasemos al film, en la industria del cine indio el 80% de los films son sobre grandes héroes: los hombres son los personajes principales del film y las mujeres las víctimas que necesitan ser rescatadas. No es así en films independientes, pero sí en las grandes producciones Masala. Ahora usted rueda un film sobre mujeres, con mujeres como protagonistas… ¿Necesitaba rodar este film, como mujer, o para la sociedad india?
LY: Sí, el 80% de los films están rodados con la misma fórmula, una fórmula que se ha convertido en una parte integral de la economía de la industria del cine, y yo diría que no solo en Bollywood, sino también en Hollywood. Mira la diferencia entre lo que se les paga a las estrellas masculinas y femeninas. Esos films están hechos para ganar más dinero, así que ahora el sistema se apoya en esa fórmula, con lo que es muy complicado romper esas reglas. La decisión del balance entre la representación del hombre y de la mujer ahora está decidida por la economía, por eso encontrar financiación para algo diferente es tan complicado, casi imposible. Aun así, la sociedad es diferente, veo a tantas heroínas en la vida real, mi madre, mi tía, mis profesoras, hay tantas…  ¿por qué no hacen films sobre ellas? No solo eso, en el cine veo a los hombres hablar sobre sexo muy habitualmente, pero nunca a mujeres, ¿por qué no?, ellas lo hacen en la vida real. Nosotras también nos sentamos a tomar un café y hablamos sobre ello. ¿Por qué eso no se refleja en los films? Y encuentro que esos héroes caen en los extremos para representar a la sociedad, en lugar de reflejar a la sociedad. Hay tantas mujeres heroicas que se pueden encontrar en cada casa… y es algo que tiene que encontrar su camino hasta llegar al cine. Y últimamente han salido algunos films que han roto el molde como Queen o Kahaani, que han tenido éxito comercial, así que sabemos que los cambios son siempre lentos, pero hay un movimiento en esa dirección.
CA: Pero son una o dos películas solo…
LY: Sí, pero lo bueno es que si una película funciona comercialmente se puede escuchar a los productores diciendo “consígueme un guión del estilo de Queen”. No es que la apoyaran antes de su estreno, pero ahora que Queen ha funcionado ellos quieren subirse al barco. Alguien me preguntó si mi película era una “Queen 2: Rural Land”, y respondí que mi film era muy diferente… Es como quien lo compara con Thelma y Louise, son films muy potentes pero el mío hay que verlo de manera independiente.
5J2J3867CA: ¿Cuál fue su punto de partida?
LY: Tannishtha Chatterjee, que interpreta a Rani, rodó una película en una pequeña aldea rural, y allí interactuó con las mujeres de la zona. Al volver me explicó historias que le habían contado y aquellas mujeres hablaban sobre sexo con mucha más libertad de lo que lo hacemos las mujeres de ciudad, con mayor honestidad. Pensé que era muy interesante que sus conversaciones sobre sexo fueran más realistas que las nuestras. Así que en realidad empecé pensando hacer una especie de “Sexo en la aldea” y dejar en shock a los seguidores de Sexo en Nueva York (risas). Y así es como empezó, comencé a viajar y conocí a mujeres maravillosas, y comprendí que no podíamos hablar sobre sexo sin hablar sobre algunos otros temas, así que con el viaje comenzó la evolución que llevó de “Sexo en la aldea” a La estación de las mujeres.
CA: Las 4 mujeres que están en su película son actrices reconocidas, ¿cómo las convenció para rodar este film, y cómo fue mezclarlas con habitantes de los pueblos y actores no profesionales?
LY: Tannishtha estuvo a bordo desde el principio, y la segunda actriz a la que conocí fue a Radhika Apte, que para mí es una las más valientes actrices del cine indio actual, valiente y acertada, una de las más brillantes de los últimos años. Hablé con ella y tuvimos un encuentro con Tannishtha y les dije que iba a rodar algo, les propuse un tema, les dije que hablaran entre ellas, y fue mágico. Le hablé de los desnudos, y ella dijo que estaba dispuesta a explorar lo que le propusiera, que no le daba miedo nada. Que era una actriz y haría lo que demandara el guión. Tiene un talento impresionante.
Tuve que buscar mucho para encontrar a la actriz para el papel de la chica más joven, porque es un personaje delicado, no quería a una actriz demasiado joven y ponerla en una situación que pudiera provocarle un impacto negativo. Es algo delicado pedir que interprete esas escenas, y era algo que me preocupaba mucho, mostrarlo con sensibilidad. Así que le preparé talleres e hice que fuera casi como un juego para ella, no quería que fuera algo que la traumatizara. Conocí a un par de actrices y les dije que el papel era suyo si se cortaban el pelo, y Lehar Khan lo aceptó. Ella tiene una familia maravillosa, sus padres son muy generosos y dialogantes, supe que ella sería suficientemente fuerte y no le impactaría. Pero la más difícil de encontrar fue el papel de Bijli.
5J2J4115CA: ¿Por las escenas de desnudo?
LY: Sí, pero también porque quería mostrar otro tipo de energía diferente a las del resto de personajes. Al ser una prostituta su lenguaje corporal debía ser muy abierto, y fue muy difícil encontrar a una actriz para ese papel, muchas actrices no estaban preparadas para mostrarse desnudas, pero aparte de eso no podía encontrar una actriz que tuviera ese desparpajo y crudeza que finalmente encontré en Surveen. Tuve un director de casting excelente que estuvo conmigo en todo este proceso. Él fue quien, con la fecha de rodaje cercana y aún sin el personaje de Bijli, vino y me dijo que tenía que ver una audición. La ví y “chas” (chasquea los dedos), la teníamos. Llamé inmediatamente a Surveen, hicimos una par de audiciones más y estuvo fantástica.
En cuanto al rodaje con actores no profesionales, utilicé a algunos actores de teatro locales y algunas personas sin experiencia. Pero lo bueno de rodar con algunos actores fuertes como las cuatro actrices principales, y también el reparto masculino, es que crearon una atmósfera realista, así que incluso alguien sin experiencia se convierte en participante del film, porque las situaciones se convierten en reales para ellos. Así que fue muy orgánico tener actores no profesionales en el reparto, como la suegra de Rani, que no habla ni una palabra: una mujer muy decidida que trabajaba en la construcción, que encontró mi asistente de casting en una obra; estuvo brillante, qué semblante. Y durante el rodaje ella nunca entendió mi idioma ni yo el suyo, así que nos comunicábamos por signos, así que la dirigí sin hablarnos (risas).
5J2J0582CA: No sé si conoce a Jennifer Lynch, que rodó un film en India Hisss… Hace dos años tuvimos la oportunidad de hablar con ella porque rodó un documental sobre el proceso de rodaje, llamado “Despite the Gods”, mostrando todas las dificultades a las que se enfrentó incluido el dar órdenes a los hombres del rodaje. Creo que para usted tampoco fue fácil, a la hora de ir a las localizaciones y que los hombres del lugar le permitiesen rodar.
LY: No lo he visto, pero lo veré. La diferencia debe de ser que ella no ha crecido en India, viene de fuera, así que debió de ser todo un shock. Yo sí he crecido en esa sociedad, pero tuve unos padres que nunca me dijeron que no podía hacer algo por ser una chica. Mi padre estaba en el ejército, así que cambiábamos de ciudad cada dos años, y para mientras crecía, aunque hubiera fuerzas que me intentaran parar, yo ni les prestaba atención. Por eso hay veces en que la gente me pregunta qué dificultades tuve por ser mujer, y no puedo responder con ninguna historia, porque aunque seguro que las tuve no les di importancia. Aunque sí me dijeron esto a la cara: “no puedes rodar en nuestro pueblo porque entonces las mujeres creerán que pueden ser como tú, porque no saben que las mujeres pueden dar órdenes y no queremos que ellas vean que pueden mandar“. Pero más allá de esto no he visto, aunque debo decir que lo que también he contemplado es a mujeres que han utilizado el hecho de ser mujer para obtener ventajas. He visto a directoras diciendo, “qué demonios, si te estoy rodando sin camiseta ponte en forma”. Así que a veces con esas ventajas vienen las desventajas y los juicios de valor.
A esta sociedad le llevará aún tiempo porque no hemos estado en los puestos de poder durante siglos. Las cosas están cambiando, cada vez hay más compañías con mujeres en los puestos más elevados, pero también será cosa de los hombres acostumbrarse a eso, llegaremos. Cuando estaba en televisión cambiaba muy habitualmente de equipo. Los primeros minutos eran siempre de incomodidad, “¿sabrá esta hacer su trabajo?”, pero al final del día siempre habíamos hecho equipo, una vez se dan cuenta que sabes lo que estás haciendo, todo va bien. Así ha sido mi experiencia.
CA: Obviamente en España todavía nos queda mucho por aprender y las mujeres aún no estamos en igualdad, los hombres aún tienen las posiciones más altas, y cuando las  mujeres llegan a esas mismas posiciones ellos reciben mejor salario. Pero aun así cuando leemos en las noticias que en India una mujer es violada cada 20 minutos, o que hay vagones específicos para las mujeres…
LY: …o llamarnos “mujeres directoras” (female director) a las directoras, porque no veo que escriban “hombres directores”, o que lo digan por otro motivo más que la extrañeza que les produce que una mujer dirija. Pero creo realmente que las cosas están cambiando, lentamente, porque ya sabemos que las cosas buenas tardan mucho en cambiar, pero las malas lo hacen rápidamente.
5J2J0221CA: Por eso le he preguntado antes si creía que el film tendría estreno en India…
LY: Lo tendrá, de eso estoy muy segura. Ahora será más fácil porque lo he mostrado a muchos tipos de público diferentes, a muchos distribuidores en India, y ellos son los que mueven el negocio. No solo estoy convencida de su estreno, sino que creo que funcionará bien comercialmente. Porque quizás no estén cambiando las cosas, pero el debate está ahí. Queremos un mundo mejor, lo vemos, así que esa es la clave, querer cambiar, porque una vez que lo quieres es solo cuestión de tiempo que pase. Incluso entre las mujeres de los pueblos pequeños que he conocido, se preguntan, porque están en esa situación, por qué no pueden tener una vida mejor. No es que lo acepten y se dejen llevar, ellas realmente quieren una vida mejor, pero no saben cómo llegar a ello. El día que aprendan, la tendrán. Así que las dudas representan el mayor cambio, cuando las dudas llegan a tu cabeza, el cambio llegará. Por desgracia toma su tiempo. Pensemos que en Norteamérica aún se está luchando por una igualdad básica, en todas partes en realidad. Por eso pienso que por ejemplo no es que ahora haya más violaciones, sino que más gente se atreve a denunciarlas. Las mujeres no se atrevían a denunciar por temor a la vergüenza social que les produciría. Pero con los últimos casos que tuvieron tanta repercusión, muchas víctimas se han animado a dar el paso y decir, “bien, conseguiré justicia”.
CA: Pero por ejemplo, las mujeres del pueblo que le dijeron “mi marido me maltrata, pero es normal, llega un poco bebido…” ¿no cree que este tipo de mentalidad será muy difícil de cambiar?
LY: No lo creo. Así es como le enseñaron que debían de actuar. Nunca se habla de sexo, cuando las hijas se casan las madres les dicen, “tu déjale que haga lo que quiera”. Ese fue el condicionamiento, así que la vida se convirtió en dejar al marido hacer lo que quisiera. Todos escuchamos a las madres decir que llevar una casa da mucho trabajo, criar a los niños, cocinar, limpiar, es mucho y no se le da valor. Pero aun así los hombres llegan del trabajo y se les trata con lástima, “pobre, llegas del trabajo tan cansado, siéntate”. Así se llega a ese condicionamiento que nos hace creer que ellos hacen el trabajo duro y nosotras nada, y en dejarles hacer lo que quieran porque eso es lo mínimo que podemos hacer por ellos. Hemos vivido así durante tantos siglos. Así que tomará mucho tiempo, muchos pequeños pasos en la dirección correcta.
5J2J0515CA: Algo de la película que me impresionó y me dio miedo al mismo tiempo es que los hombres jóvenes fueran precisamente los peores en su trato a las mujeres.
LY: Eso es algo que he visto por todo el mundo. Las generaciones más jóvenes están sintiendo un vacío, las estructuras de poder se están destruyendo, y ellos quieren tomar el control. Mira las situaciones políticas en todo el mundo, están luchando por el control, quieren detener las cosas. Pero no se dan cuenta de que estamos en la era de Internet, que te da acceso a todo, no podemos pararlo. Así que creo que hay un conflicto en ellos. Mira a Donald Trump por ejemplo, está diciendo cosas que ya parecían pasadas, y hay gente que le apoya. Así que mi visión sobre esto es la misma que cuando fui al pueblo y me denegaron permiso para rodar, no fueron los mayores, sino los jóvenes, una generación más educada. Cuando crecía nos explicaban que con mayor educación, más civilizados seríamos, pero no ha sido la solución. Yo todavía puedo cometer el error de decir “no llores como una niña”, que es todo un mensaje. Le estás diciendo a los niños que ellos no lloran, solo las niñas. Le estás condicionando de por vida. Así que son muchas cosas, la educación solo cubre unas cosas, te enseña a no decir según qué, pero los sentimientos pueden seguir dentro.
Los americanos están de acuerdo con cosas que Trump dice estos días, cosas que les dijeron que no debían decir, pero que seguían sintiendo… En los 90 nos dijeron que no se debían utilizar descalificativos a otras razas, pero eso no cambió la manera en que se sentían hacia ellos. Así que eso da miedo, creo que nos dirigimos hacia un camino que da miedo, y en todo el mundo.
CA: Eso es algo con lo que más de acuerdo estuve con su film, y es que el final de la película sí muestra un cambio positivo…
LY: Completamente esperanzado, pero también completamente desesperanzado.
CA: Ellas comienzan a tomar sus propias decisiones…
 LY: Es lo que hablábamos antes sobre la situación en el mundo. Ellas están luchando por tomar el control, pero estamos descontrolados. Pondré un ejemplo: ¿qué es la censura hoy en día? En cuanto recorten el plano de un culo estará en la red en diez minutos. ¿De qué control estamos hablando entonces? Así que tenemos que entender la situación en la que estamos y las nuevas reglas. Tenemos que cuestionarnos todas esas reglas y costumbres. Como los hombres de la película, que están tan asustados con la tecnología: “cuando llegó el teléfono móvil la chicas empezaron a huir” o “las chicas empezaron a llevar tejanos por los móviles”… No es por los teléfonos en sí, sino que a través de ellos vieron que otras chicas los llevaban. Es toda una contención, “no les digas que hay otro mundo ahí fuera”.
CA: Usted ha escrito el guión de todos los films que ha dirigido…
LY: Sí, por eso cada vez me toma cinco años hacer una película (risas).
CA: ¿Qué proceso disfruta más, el de la escritura o la dirección?
LY: Me considero una contadora de historias así que para mí la escritura es esencial. Es un proceso orgánico pasar de la escritura a la dirección. Porque mientras dirijo, no me agarro a nada, y si veo que algo no funciona lo puedo cambiar al momento, puedo tomar esas decisiones. Eso no quiere decir que no vaya a dirigir nunca con el guión de otra persona, aunque aún no he encontrado un guión ajeno que me provoque esa necesidad.
Son dos procesos muy distintos pero para mí el rodaje es donde más disfruto. Es lo más impredecible, porque trabajas con cien artistas a la vez y todos han de llegar a la misma sintonía, pero cuando sucede no hay nada mejor en el mundo. Así que espero siempre esos momentos. Escribir es un proceso muy solitario, muy introspectivo, es casi como psicoterapia para mí misma, a veces incluso mi marido cuando se va a rodar bromea diciendo que cuando llegue a casa no sabe qué se va a encontrar (risas). Yo soy una persona muy sociable, así que no es mi parte favorita de la preparación de una película.
Tribunal-659173314-largeCA: ¿Cómo está la situación para el cine independiente en la industria del cine indio?
LY: En los últimos años ha cambiado, con films como Court (Tribunal), Masaan, 7 Diosas… Es muy positivo que estos films hayan tenido un estreno en cines. En los últimos diez años una u otra película ha ido a tal o cual festival, pero nunca las veíamos. Es lo que decíamos, son pequeños pasos los que hacen que estas películas tengan su estreno y el público tenga acceso a ellas, de otra forma, no importa si gana o no en Cannes, no la conocerían. Es una buena época para el cine, porque muchas de las películas hechas con la fórmula mainstream no están funcionando, y otros films que nadie podía pensar que triunfarían, como Queen, han llenado los cines. Así que ser impredecible se ha convertido en una buena situación. Aún no hay cines especializados en films de arte y ensayo, tenemos los multiplex y las salas únicas. Allí se considera que los multiplex serían más favorables para programar films más alternativos, pero no es así, cuando llega un blockbuster arrasa con todas las salas. Tampoco estoy en contra de las grandes producciones, el cine es cine y lo que importa es la conexión que provoque en el espectador.
20160721_164332CA: Nuestra última pregunta siempre tiene que ver con sus nuevos proyectos, si tiene un nuevo film en su cabeza.
LY: Mi próximo proyecto no va a tardar cinco años esta vez, lo empezaré a rodar este mismo año (risas), y es una historia sobre un padre y su hijo, escrita por mí y otra persona. Una historia preciosa y divertida, sobre los problemas de comunicación entre padre e hijo en la ausencia de la madre fallecida. Estará mbientada en Delhi, queremos hacer una pequeña y  bonita película.
Muchísimas gracias por esta entrevista tan larga Leena y muchísima suerte con La estación de las mujeres.
Entrevista por Gloria Fernández
Trascripción por Víctor Muñoz

La estación de las mujeres

Cuatro mujeres están sentadas en unas escaleras de lo que parece un templo milenario. No se miran porque hablan entre ellas pero también hablan al aire. Hablan a su mundo, en el que son presas de tantas cadenas que no saben siquiera si se pueden mover. Lo hacen para descubrir que la primera trampa es el lenguaje.
"¿Por qué todos los insultos graves tienen que ver con mujeres?", dice una. "¿Por qué no decimos hijo de puto?". Una sencillísima, incluso ingenua, reflexión lanzada al aire en cuyo razonamiento reside una puerta que tienen que decidir si abren o no.
La tercera película de la realizadora Leena Yadav ahonda en la duda cuando la mano está posada sobre el pomo. Abrir la puerta significa romper con todo. Dejarla cerrada significa someterse a las radical opresión que sufren por culpa de tradiciones ancestrales. Para ellas no hay término medio: o desligarse de todo y todos o vivir conforme les han enseñado que hay que hacerlo.
Las cuatro mujeres viven cada una más atrapada que la anterior. Bijili es bailarina y tiene que decidir si puede vivir asumiendo ser un mero objeto sexual. Lajjo es una ama de casa maltratada debido a su infertilidad que ha de decidir si aguanta que se la considere una máquina de hacer niños. Rani es madre de un hombre joven ferozmente educado en un sistema patriarcal en el que ellas no son nada y debe decidir si es capaz de enfrentarse a él. Y Janaki se ha casado en contra de su voluntad, su nuevo marido la desprecia y tendrá que decidir si es capaz de escaparse con su amor verdadero. Decisiones y más decisiones.
Tal vez un panorama cualquiera de una aldea cualquiera de la India rural. O tal vez una generalización exagerada que sirve como motor de una historia más humana y sorprendente de lo que parece.
"La estación de las mujeres" de Leena Yadav. Surtsey Films.
"La estación de las mujeres" de Leena Yadav. Surtsey Films.

Una aldea en Gujarat

El pueblo de estas mujeres tiene por nombre Ujhaas, pero no hay cartel turístico que lo anuncie. Es un poblado ficticio situado en algún lugar de una zona muy real, Gujarat. Un estado de más de 60 millones de habitantes de los cuales 28 son mujeres. Solo 206.167 personas viven en la capital, Gandhinagar, mientras que la inmensa mayoría está repartida en pequeñas ciudades y aldeas por todo el territorio.
Son pueblos que vieron nacer a Sardar Patel o Mahatma Gandhi y que hoy, a pesar de vivir en el segundo estado más industrializado de India, siguen enfrentando la pobreza como una realidad. En la mayoría de casos, los hombres trabajan fuera del pueblo y las mujeres se quedan en sus casas, cuidando de las haciendas y los niños.
En este ambiente, cuatro personajes femeninos trazan un relato de evolución personal a través de pasajes profundamente dramáticos tocados por pinceladas de comicidad. La tragedia en Las estación de mujeres no se hace esperar. Se presenta desde el minuto cinco y se dosifica haciendo volver a poner los pies en la tierra al espectador constantemente. Aún así, cuando creemos que lo cinematográfico se deja de lado por lo puramente discursivo, aparecen delicadas escenas rodadas con un talento singular, entretejidas en una maraña de problemas. 
Un desarrollo que pasa por fases de una convencionalidad difícilmente obviable y que cuenta con un par de giros poco desarrollados. Amén de estar aderezada, sin necesidad, de subtramas pocos efectivas cuyo mensaje último está de más.
¿Por qué? Porque aquí lo que importa son ellas. Las actrices Radhika Apte, Surveen Chawla y Tannishtha Chatterjee componen personajes complejos llenos de dudas, debilidades y fortalezas que se sienten a flor de piel. Sus caracterizaciones, en principio marcadas por roles narrativos, se mezclan a medida que avanza el metraje. Hasta que consiguen transmitir una energía natural poco común en producciones de este tipo.
Leena Yadav durante el rodaje de "La estación de las mujeres"
Leena Yadav durante el rodaje de "La estación de las mujeres"

Leena Yadav y ser directora de cine en India

"En el invierno de 2012, empecé a buscar historias sobre el desierto de Kutch. En esta tierra remota de paisajes espectaculares viven dos millones de personas en pequeñas agrupaciones y pueblos. Y se rigen por antiguas normas patriarcales, promulgadas por un consejo municipal, compuesto principalmente por hombres", cuenta Leena Yadav .
Buscando los exteriores para La estación de las mujeres, su equipo visitó más de 30 pueblos en Bhuj, Gujarat y Rajasthan. "Nos denegaron el permiso para rodar en todos porque no autorizaban a un equipo dirigido por una mujer -yo misma- que llevase pantalones, no se cubriera la cabeza y les hablara de manera abierta", asegura Yadav. "Sorprendentemente, era la generación más joven de hombres -los que actualmente toman las decisiones- la que consideraba un grave problema que una mujer liberada liderase un equipo. Uno de ellos me dijo: 'Si las mujeres como tú entran en nuestro pueblo, nuestras mujeres se corromperán'", asegura la directora.
En pueblos como esos y ambientes así,  encontró las historias que la empujarían a hacer este film. "En una aldea conocí a una mujer llamada Rani que nos invitó a su choza, nos preparó comida y nos contó su historia. Había enviudado con 15 años. A esa edad, ya era madre y, a partir de ese momento, dedicó su vida a criar a sus hijos", explica la realizadora. "El momento decisivo para mí como narradora fue cuando Rani agarró mi mano y dijo: 'No me ha tocado nadie en 17 años. He enterrado todas mis necesidades personales para poder hacer lo correcto para mis hijos'. Sus palabras me impactaron y conmovieron. ¿Qué es lo 'correcto'? ¿Es 'correcto' ordenar a una niña de 15 años que pase el resto de su vida vistiendo de negro y que críe sola a sus hijos, nacidos de un matrimonio infantil contra su voluntad? ¿Por qué se le arrebató el derecho al color o al contacto humano? ¿Quién decidió esas 'normas' sociales y por qué Rani las aceptó?".
Leena, nació en 1971 y estudió económicas en Lady Sri Ram College, en la Universidad de Delhi, y un master en comunicación social en Sophia College de Bombay. Sus primeros pasos en el cine fueron como editora de anuncios a principios de los noventa. Continuó dirigiendo  televisión, en ficción e incluso el primer reality de televisión India. Shabd fue su primer film. Una historia de amor a tres bandas en la que estudiaba las raíces de la creatividad a través de la mente de un escritor que incita a su mujer para que seduzca a otro hombre, con tal escribir su nueva novela. Con su segundo film, Teen Patti, contó con nada menos que con Amitabh Bachchan y Ben Kingsley para narrar un thriller basado en un juego de cartas clásico indio.
La estación de las mujeres es su tercer y más personal film. Una inspiradora historia que la ha llevado recorrer una India rural cuyas creencias patriarcales muchos creen superadas, pero que siguen sometiendo a la mujer a un yugo en el que sus derechos y voluntades son pasto de tradiciones represivas. Una realidad de la que, por suerte, películas como la suya dejan entrever un camino de esperanza y cambio.
"La estación de las mujeres" de Leena Yadav. Surtsey Films.
"La estación de las mujeres" de Leena Yadav. Surtsey Films.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Budismo


Thich Nhat Hanh


Biografía del silencio

Slimani, Leila, escriotra

Leïla Slimani: «Todos los malentendidos nacen de que ni Occidente entiende a Oriente ni al revés» La periodista y escritora Leïla Slimani en el Hay Festival. La periodista y escritora Leïla Slimani en el Hay Festival. / Antonio de Torre La escritora y periodista francesa brilló en la jornada del miércoles 20 en la cita literaria del Hay Festival SAMUEL REGUEIRA Segovia Jueves, 21 septiembre 2017, 18:42 1 La duodécima edición del Hay Festival puede presumir de uno de los actos entrantes más notables con la participación de ayer del último premio Goncourt, la periodista y escritora de origen marroquí Leïla Slimani, que gracias a la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo ha visitado Segovia con el ánimo de presentar la galardonada ‘Canción Dulce’ (Ed. Cabaret Voltaire), una asfixiante novela de denuncia de la situación de la mujer en Occidente, de todo el sufrimiento que soporta a través de distintos estamentos sociales y de cómo esa presión puede terminar por estallar, con las consecuencias más trágicas imaginables. «Mi idea era mantener el hogar como una sala pequeña, un único escenario donde se sucedieran todas las luchas y las desigualdades de las mujeres», explicó Slimani. ‘Canción dulce’ refleja la crónica de una familia burguesa que contrata a una niñera de clase humilde para que cuide a sus hijos, un detonante que recrea una serie de relaciones interdependientes entre los distintos personajes. Es aquí donde se puede ver los problemas de Louise, la mujer contratada, tanto con su propia familia como batallando su analfabetismo, mientras se vuelca cada vez más en los cuidados de los pequeños Mila y Adam. Pero es también donde se refleja el matrimonio de los padres de los pequeños, Paul y Myriam, y de cómo ella lucha también con sus propios prejuicios hacia las mujeres inmigrantes de su propia raza, cómo combate contra un marido que no la apoya cuando quiere reconectar con su pasión laboral, y cómo en este mismo ámbito vive el acoso de alguno de los clientes a los que representa como abogada: «Es uno de los temas centrales de la novela», admitió Slimani, «a las mujeres de mi generación nos han vendido la idea de que podemos hacerlo todo; pero nadie se ha molestado en explicarnos de qué manera podemos hacerlo». PUBLICIDAD inRead invented by Teads Pero es este un libro que, como toda noticia de sucesos, comienza con lo más importante: el primer capítulo ya revela que Louise ha asesinado a los niños a su cuidado, y la novela avanza atrás y adelante en el tiempo para dotar de contexto, y tensión dramática, a una atmósfera opresiva que, el lector lo sabe, desembocará en un crimen brutal: «No he buscado explicar lo inexplicable», aclaró la autora, «simplemente he querido dar una serie de pistas y dibujar unas pequeñas pinceladas de una reflexión sobre algo que podría suceder». Pero en ningún momento cae ‘Canción dulce’ en maniqueísmos ni en juicios de valor: «La novela no es un tribunal que dictamine quién es culpable y quién merece ser absuelto», sentenció. «Esa tarea corresponde al lector». La génesis de la novela nace del interés de Slimani por escribir sobre un personaje tan novelesco como la niñera: «Son deliciosamente ambiguas, habitan y limpian casas que no son la suya, cuidan y educan niños que no son los suyos, e incluso llegan a adoptar códigos burgueses que les son ajenos», enumeró. « Se podría decir que es el único oficio en el que a alguien le paga por amar... y no deja de ser algo que inspira mucha ternura».Su título, deliberadamente engañoso, proviene de uno de los temas del cantante Henri Salvador: «Las nanas se cantan mucho a los niños, y son las melodías con las que mejor se puede manipular a cualquier persona», sonrió. «Al entonar una nana, el cuerpo se relaja, la mente se adormece y quedas indefenso, a merced de quien te está durmiendo». Este gusto por la manipulación y, en un sentido más extremo, por las falsas apariencias, lleva a ese engaño al lector el mismo truco de espejos con el que Louise embauca a los padres protagonistas de este libro, un juego que también se extiende a la construcción mismamente semántica del francés, en la que resultan sinónimas las acepciones de «engañar» a alguien y la de «dormirle». Escribir sin responsabilidad Con la concesión del Premio Goncourt de este año, Slimani se suma a una interesante cantera de escritores, donde destacan nombres como los de Michel Houellebecq, por ‘El mapa y el territorio’; Marguerite Duras, por ‘El amante’; Simone de Beauvoir, por‘Los mandarines; André Malraux por ‘La condición humana’ o el premio Nobel Patrick Modiano por ‘Tras las calles oscuras’: «La concesión de este premio ha cambiado mi vida literaria, pero no la personal», aseveró. «Es cierto que hoy tengo una mayor visibilidad y que ha aumentado el número de mis lectores, pero no he dejado que eso afecte a otros ámbitos de mi vida». Rechaza, a su vez, sentirse más responsable de lo que escribe que antes de alzarse con el Goncourt: «Nuestra responsabilidad, la de todos los escritores, es de base; y pasa por ser honestos y por saber escuchar a los demás», zanjó. Tuvo muy claro Slimani desde pequeña que el día de mañana sería escritora, pues así lo auguró su propia madre: «Y yo siempre he sido una niña muy obediente », dijo entre risas. También recordó la escritora a la figura de su abuelo, un hombre que luchó contra Alemania en la II Guerra Mundial, en el bando de los franceses, y que luego se casó en Marruecos con una mujer de origen germano. En este crisol de culturas que se entremezclan dentro de su propia sangre, Slimani tiene muy claro el principal problema que se deriva de las tensiones internacionales entre las potencias europeas y norteamericana con los terrorismos yihadistas. «La principal cuestión radica en que ni Occidente entiende a Oriente, ni Oriente entiende a Occidente», zanjó. La islamofobia y sus reacciones surgen desde el momento en el que se achaca al islam mismo toda una falta de libertades y opresión, confundiendo la parte por el todo y generando esas fricciones que contribuyen al radicalismo religioso: «Es de ahí de donde nacen todos los malentendidos», señaló, sin dejar de mencionar a aquel abuelo que, habiendo luchado contra el terror desde la misma Francia, «fue siempre un hombre muy espiritual, en contacto pleno con su interior religioso más personal». Con frecuencia se ha visto Leïla Slimani acusada de «venderse», tanto del lado de Occidente como del lado de Oriente, al bando «enemigo». Pero ella tiene claro que su única bandera pasa por las tres clásicas «libertad, igualdad y fraternidad», unos valores que hoy no pueden decirse que sean «de nadie». Slimani seguirá trabajando, en el futuro, en el tema de la sociedad y su relación con la figura de la mujer. Ha enumerado, asimismo, a un buen número de autores anglófonos, europeos e hispanohablantes por los que confiesa sentir debilidad, en especial por la literatura de origen ruso (Leon Tolstói, Anton Chéjov, Fiódor Dostoyevski...) y el realismo mágico de autores como el Nobel colombiano Gabriel García Márquez o Jorge Amado, entre muchos otros escritores.

Leila Slimani

Leila Slimani 20 jun 2017 La periodista y escritora Leila Slimani habla de ‘Canción dulce’, novela con la que en 2016 ganó el Premio Goncourt. En ella cuenta la historia de una niñera que asesina a los dos niños que tiene a su cargo. La novela descubre cómo y por qué se llegó a ese trágico desenlace. ‘Canción dulce’ tiene la atmósfera y la estructura de un thriller psicológico, pero al mismo tiempo refleja críticamente la sociedad actual, en la que se hace muy difícil compaginar la vida laboral con la familiar. A continuación, el programa vuelve a la cocina para saber cómo el detective Pepe Carvalho prepara el arroz con bacalao y sobrasada en ‘Tatuaje’, de Manuel Vázquez Montalbán. Además, se muestra cómo el líder de Love of Lesbian, Santi Balmes, compagina la música con la literatura y, se descubre el canon literario del escritor Valerio Massimo Manfredi. ver menos sobre "Página Dos - Leila Slimani" http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-dos/pagina-dos-leila-slimani/4072997/

jueves, 14 de septiembre de 2017

Saharauis, otros refigiados

Documental Inuit enfadado



ANGRY INUK (INUIT ENFADADO)

Alethea Arnaquq-Baril

2016 85 min.

VO en inglés e inuktitut subtitulada en castellano

,

 

Ficha técnica

    • Dirección: Alethea Arnaquq-Baril
    • Producción: Alethea Arnaquq-Baril, Bonnie Thompson
    • Producción ejecutiva: Bob Moore, Daniel Cross, David Christensen
    • Fotografía: Qajaaq Ellsworth
    • Edición: Sophie Farkas Bolla
    • Animación: Jonathan Wright
    • Apto para todos los públicos

Premio del público 2017

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Sinopsi

Las focas son uno de los principales símbolos de la lucha por los derechos de los animales. Desgraciadamente, también son el alimento base y un elemento fundamental de la economía de los inuit, la cultura indígena que habita las tundras del norte de Canadá, Alaska y Groenlandia. La tradición ancestral de cazar focas no solo es básica para su alimentación y economía, sino que tiene un rol central en el ámbito social y en la identidad inuit.
La ruidosa lucha de las principales organizaciones ecologistas para erradicar la matanza de focas en el mundo ha sembrado la sombra en la forma de vida de esta comunidad que, debido a su naturaleza silenciosa, no ha tenido nunca voz en el debate público.
Con este documental, la directora inuit Alethea Arnaquq-Baril da por fin a su pueblo la oportunidad de defenderse de los prejuicios culturales que envuelven su estilo de vida y de plantar cara a los grandes grupos ecologistas internacionales que nunca les han querido escuchar frente a frente.

Sobre la dirección (Alethea Arnaquq-Baril)

Alethea Arnaquq-Baril es una directora inuit del Ártico canadiense, donde se encuentra su compañía productora, Unikkaat Studios. Su obra gira en torno a la cultura inuit y se centra en reivindicar y mantener dicha cultura. Ha dirigido el premiado documental Tunniit: Retracing the Lines of Inuit Tattoos, el hipnótico corto Inuit High Kick y dos cortometrajes de animación, Lumaajuuq y Sloth. Ha trabajado como productora ejecutiva y ha coproducido el documental Arctic Defenders, de John Walker, y Experimental Eskimos, de Barry Greenwald. Más recientemente, ha dirigido Aviliaq: Entwined como parte del Embargo Project.

Premios y Festivales

  • Premio del Público - Hot Docs. Canadá, 2016
  • Canada's Top Ten People's Choice Award - TIFF Toronto International Film Festival. Canadá, 2016.
  • Berlinale, Berlin International Film Festival - Alemania, 2017.
  • Sección Oficial Panorama - DocsBarcelona, 2017.

Poetas del ártico

Francesc Bailón se define así mismo como antropólogo y viajero polar. Lleva más de 20 años estudiando la cultura inuit y su actividad ha sido incansable. Además de realizar numerosas expediciones, especialmente a Groenlandia, imparte habitualmente cursos y conferencias, es guía de viajes al Ártico y ha participado en diferentes proyectos museísticos y de asesoría - en el año 2015 trabajó como asesor en la película “Nadie quiere la noche” de Isabel Coixet - convirtiéndose así en uno de los pocos antropólogos expertos en esta cultura que tenemos en nuestro país. Este aventurero del siglo XXI, nos habla en esta entrevista acerca de los inuit, de sus expediciones al Ártico y reflexiona, 20 años después, sobre su experiencia como antropólogo. Escucharle es sentir el Gran Norte un poco más cerca.
Los Inuit 2

El pueblo inuit habita la zona del Ártico, desde el estrecho de Bering al Este de Groenlandia, incluyendo zonas del norte de Canadá y Alaska. Unidos por un patrimonio y lengua comunes, los inuit han sido denominados habitualmente como esquimales (eskimo), aunque en la actualidad ellos mismo se denominen inuit, que significa sencillamente, gente. Francesc, ¿De dónde proviene este interés por una cultura tan aparentemente lejana como la de los pueblos del Ártico?
Yo empecé a estudiar al pueblo inuit alrededor del año 1997. Todo empezó cuando llegó a mis manos un libro de Knud Rasmussen, que explicaba que los inuit solucionaban sus conflictos internos, excepto el asesinato, improvisando canciones y poemas. Una persona se ponía delante de la otra, improvisaba estos duelos cantados y ganaba el que había hecho la mejor improvisación o perdía el que no había soportado la burla de su oponente, porque para los inuit es más importante restablecer la armonía que no impartir justicia. Y entonces pensé que un pueblo que no recurre a la violencia física sino lingüística debía ser un pueblo muy rico culturalmente hablando. En realidad, esta fascinación venía de mucho antes, ya que de pequeño sentía pasión por el Ártico, por los iglús, las focas, los trineos de perros y los esquimales, que era el nombre con el que se les conocía en aquel momento. Y aunque todo aquello me parecía muy lejano, me encantaba leer relatos de expediciones al Ártico.
Años después, ya en 1999, hice mi primer viaje al territorio inuit. Fui a Canadá, a la zona de Terranova y Labrador, que hoy es territorio que se denomina Nunatsiavut, que significa nuestra tierra hermosa. Desde entonces he hecho 27 expediciones al Ártico, siendo la mayoría de ellas a Groenlandia, aunque también he realizado dos a Canadá y el resto han sido a Siberia, para convivir con otro pueblo llamado nenet.

Cuando empezaste a investigar ya eras antropólogo y habías realizado trabajo de campo con otras culturas. Sin embargo, se trataba de un cultura, la inuit, relativamente desconocida. Así que al plantearte un estudio serio. ¿Cómo te formaste? ¿Cómo preparaste tu primera expedición?
Bueno, la verdad es que este tema es tan desconocido en el territorio español, que nadie ha querido dirigirme una tesis doctoral, puesto que no hay ningún experto en esta materia. Yo continúo siendo el único antropólogo especializado en cultura inuit del país. Es por eso que los inicios fueron muy difíciles, porque el 90% de los libros que se había escrito sobre los inuit podían tener más de 50 años de antigüedad y muchos de ellos estaban en francés, inglés, o alemán. Yo tuve que partir de cero, y en ese sentido, nadie me ayudó. Fui un poco autodidacta y lo que me propuse fue tener un conocimiento más sólido acerca de los inuit y su estilo de vida para escoger un lugar al que dirigir mi primera expedición. Finalmente decidí ir a Canadá, que es un lugar que siempre había ejercido una cierta fascinación sobre mí. Sin embargo, ya en aquel momento tenía claro que en aquella zona poco o nada iba a encontrar de la cultura más tradicional de los inuit. De todas maneras sí que me sirvió por ejemplo para conseguir más libros sobre el tema, porque hay que pensar que hace 20 años internet estaba en fase embrionaria, y todo era mucho más complicado para conseguir bibliografía y estando allí, pues conseguí algunos libros, así como algunos materiales de los inuit: cuadros dibujados al carbón así como esculturas.
De regreso ya empecé a valorar cuál debería ser mi próximo destino para hacer trabajo de campo y a partir de lo que estaba leyendo, aunque la mayoría de libros tenían medio siglo de antigüedad, me di cuenta de que Groenlandia era probablemente el destino a escoger, básicamente por dos motivos: porque Groenlandia tenía un gobierno autónomo inuit y porque además era el espejo sobre el cual se estaban reflejando los otros grupos inuit que había tanto en Alaska como en Canadá. Además, las referencias que yo tenía era que en Groenlandia se encontraban los inuit más tradicionales.
En 2002 hice mi primer viaje a la costa oeste de Groenlandia, a la bahía de Disko, a la población de Ilulissat, donde mi intención era establecer un campamento base, y prepararme para hacer mi gran expedición dos años después, en 2004. Durante mi estancia en Ilulissat coincidí con una familia inuit, que con el tiempo se ha convertido en mi familia inuit adoptiva y de hecho, el año que viene van a venir a visitarme. En aquel viaje tuve mis primeras experiencias, ya que hice mi primer viaje en trineo de perros, y no siempre fue fácil, sufrí principios de hipotermia por no llevar la ropa adecuada y también tuve alguna mala experiencia con la comida cruda. Por otra parte empecé ya a aprender un poco el groenlandés, llamado kalaallisut. Este primer viaje fue un poco de preparación para el que vendría dos años después. Ya en 2004 hice mi gran expedición, no porque haya sido la mejor o la más dura o incluso la más interesante, sino porque fue una expedición al lugar inuit más tradicional de todo el Ártico y además hay que tener en cuenta mi inexperiencia y la poca preparación que yo tenía en aquellos momentos. El destino era el territorio de Qaanaaq, en el Noroeste de Groenlandia, donde vive uno de los 21 grupos inuit que hay en el ártico, siendo este grupo el que vive más cerca del Polo Norte de todo el planeta. Allí la experiencia fue muy intensa: conviví con los cazadores, hice una travesía en trineo de perros de 600 km, tuve algún que otro percance porque se nos abrió el mar congelado y bueno, para mí fue una gran experiencia que luego plasmé en mi primer libro Los poetas del Ártico. Historias de Groenlandia.

Mucha gente continúa utilizando la palabra esquimal para referirse a los inuit. Quizás porque se trate de una cultura poco conocida o porque lo que conocemos sean estereotipos ¿Podrías explicarnos quienes son? ¿Qué nos puedes contar sobre ellos?
Efectivamente me gustaría empezar rompiendo una serie de estereotipos. Los inuit no son los constructores de iglús de nieve. Es más, yo les enseño a ellos, porque soy miembro de la Asociación de Constructores de Iglús de Cataluña y hace 20 años que funcionamos y construimos iglús.

Y entonces, ¿De dónde proviene este estereotipo del iglú?
Solo aproximadamente un 20% de los inuit vivían en el pasado de forma permanente en iglús de nieve. El resto vivían en casas de piedra y turba. En realidad, quien inventó los iglús fue una cultura paleoesquimal denominada Dorset. En definitiva, el iglú no es la casa más representativa de los inuit, desarrollándose como casa permanente sobre todo en el Ártico central canadiense.
Por otra parte, tampoco es cierto que tengan 100 palabras para definir el blanco o la nieve. Y no se dan besos con la nariz. Lo que hacen en realidad es olerse y sus besos son como los nuestros. Tampoco te ceden la mujer, o al menos en todas las veces que he estado en el Ártico, nunca me la han cedido.
¿Y de dónde proviene todo esto? Pues esto proviene de una serie de exploradores y antropólogos que quizás por vender o no querer investigar más, decidieron mostrar una imagen que no tiene nada que ver con la realidad inuit. Es más, si comparamos la realidad con muchas películas o documentales que nos han llegado, al parecer sólo un 5 o 10% vivían como se mostraba. De una manera u otra, se ha ido distorsionando la realidad y yo siempre digo que los inuit son uno de esos pueblos que se conoce más por su nombre que por su realidad cultural. Los inuit es un pueblo cuyos orígenes se remontan a 4000 - 4500 años cuando un pueblo paleoesquimal proveniente de Siberia cruza el estrecho de Bering y se establece en la zona de Alaska. A partir de ahí hubo dos períodos de calentamiento climático, uno hace 4500 años y otro hace 1000 años, y estas primera culturas paleoesquimales lo que hicieron fue emigrar hacia el este llegando hasta Canadá y Groenlandia. Alguna de estas culturas paleoesquimales desaparecieron, otras consiguieron sobrevivir y hacia el año 1100 apareció una nueva cultura neoesquimal denominada Thule, cuyos miembros están considerados como los antepasados más modernos de los inuit históricos. Existe todavía un debate acerca de la equiparación de la cultura Thule con los inuit, pero para que la gente pueda comprenderlo mejor, se puede decir que los inuit aparecieron hace aproximadamente unos 1000 años. En el pasado existían 21 grupos inuit, en una extensión de 8000 km, pasando por Siberia, Alaska, Canadá y Groenlandia. Estos 21 grupos tenían sus costumbres, tradiciones, economía de subsistencia particular, sus dialectos. Eran muy diferentes los unos de los otros y de esos 21 grupos existen actualmente 19, ya que dos han desparecido. Unos son los sadlermiut, que estaban en el Ártico central canadiense y otros son los inuit del delta del río Mackenzie que hace frontera entre Canadá y Alaska, que desaparecieron aproximadamente hace un siglo como consecuencia de la enfermedades traídas por el hombre blanco y para los cuales no estaban preparados ni eran inmunes. Estos 19 grupos que existen en la actualidad, siguen manteniendo ciertas diferencias, aunque están bastante cohesionados. Tienen de hecho una organización internacional que es la más importante como organización no gubernamental de la historia, que es la Inuit Circumpolar Council, que representa a todas las comunidades inuit. Pese a todas las diferencias, hay muchas similitudes entre las diferentes comunidades, como es el tema del trineo, kayak y sobre todo lo más importante es que siguen siendo un pueblo cazador y pescador.

¿Recuerdas qué es lo que más te impactó en tus primeros contactos con los inuit?
Mi primer impacto fue en 2002, y era algo que no esperaba ya que los libros que había leído me mostraron una realidad completamente diferente a lo que yo estaba viviendo y viendo. Recuerdo que una de las primeras imágenes con las que yo me quedé realmente sorprendido fue ver a un cazador inuit conduciendo un trineo de perros y hablando por el móvil, y es que yo mismo en aquel momento todavía no tenía teléfono móvil. Después, cuando fui a casa de aquella familia groenlandesa, a convivir con ellos, pues resultó que tenían una televisión de plasma, equipo de música, horno. Y me dije a mi mismo, Francesc, esto no puede ser, ¿Qué está sucediendo? En este momento comprendí la clave, aquello que hizo que sintiera una atracción por los inuit desde el principio hasta la actualidad. Los inuit viven a caballo entre el mundo moderno y el mundo tradicional. Ellos buscan el equilibrio, la armonía y esto lo hicieron básicamente para defenderse del hombre blanco, porque en los años 70 los inuit corrían el peligro de desaparecer como pueblo y finalmente se dieron cuenta de que la única manera que tenían de luchar contra el hombre blanco era utilizando sus propias armas, pero de forma pacífica. Lo que empezaron es a aprender el idioma del hombre blanco, hasta tal punto que cuando uno va a su territorio son ellos los que te dicen -eres tú quien no habla mi lengua-. Empezaron a estudiar carreras universitarias, a organizarse políticamente, a avanzar social y económicamente, a avanzar en el mundo moderno sin perder sus tradiciones. Buscando ese equilibrio querían buscar el contrapunto a la invasión agresiva del hombre blanco, ya que desde siempre el Ártico ha sido un lugar estratégico, no sólo por cuestiones bélicas o de comunicaciones sino por los recursos. En los últimos años especialmente en lo que se refiere al gas natural y los hidrocarburos, el petróleo. Ese equilibrio, esa armonía, me fascinó. Y lo llevan al extremo. Cuando los inuit necesitan comida van a la naturaleza, donde encuentran todo lo que necesitan para poder sobrevivir. Nosotros en cambio, vamos al supermercado. Cuando los inuit cruzan el umbral de sus casas, se convierten en auténticos cazadores del hielo. Cuando están en sus casas, son más o menos como nosotros.

Eso es muy interesante ya que hay mucha culturas originarias que de alguna manera u otra han sucumbido a la modernidad y es difícil mantener ese equilibrio del que hablas. En estos 20 años de expediciones a Groenlandia, de conocimiento de la cultura inuit ¿Qué cambios has observado en ellos?
Básicamente el tema del calentamiento global y la contaminación medioambiental. En esencia ellos continúan igual, no han cambiado, pero sí es verdad que nuestro maltrato al planeta les está afectando a ellos de forma directa y cada vez hay más accidentes con el hielo, tanto en verano como en invierno. Cada vez es más normal estar en verano en manga corta y desde hace unos años se está empezando a cultivar la tierra en el suroeste de Groenlandia. Además, la contaminación llega a través de los COPs que son los organismos contaminantes persistentes que proceden de las principales industrias de Canadá, EUA y México. Estos contaminantes se introducen en los animales y como los inuit comen la comida hervida o cruda, pues les afecta de forma más directa. Las mujeres inuit no les pueden dar el pecho a sus hijos porque la leche materna está expulsando un cóctel tóxico que es mortal para los niños.

Así que de alguna manera los que menos contaminan son los que más la sufren la contaminación.
Efectivamente. Y luego a nivel personal puedo decir que en estos momentos, después de tantos años, para mi ir al Ártico es como estar por casa. Se ha convertido en algo normal y cotidiano.

A nosotros, como narradores orales nos interesa muchísimo la cuestión de la cultura y específicamente la tradición oral inuit, dado que aunque conocemos algunas historias que han sido traducidas al inglés y español, desconocemos en gran medida el contexto y las características de esta tradición.
Para empezar debemos tener en cuenta que hasta hace más o menos un siglo, los inuit eran una cultura eminentemente oral (aunque algunos inuit de Groenlandia, desde 1861 ya saben leer y escribir) de manera que la tradición oral era muy importante para la comunidad. Se daba sobre todo en los duros meses de invierno, es decir, cuando llegaba noviembre, diciembre y hasta más o menos febrero, con la noche ártica, con temperaturas en torno a los 40 o 50º bajo cero, dejaban sus actividades tradicionales de caza y pesca y lo que hacían era reunirse en comunidades semipermanentes y contar cuentos, leyendas, etc.
Yo afirmaría que su tradición oral siempre ha tenido un carácter epistemológico ¿Y qué significa esto? Pues que la mayoría de los cuentos y leyendas siempre acaban mal ya que reflejan la vida de algunas personas con un objetivo eminentemente pedagógico. Si haces esto te puede pasar esto. Si no haces esto puede sucederte aquello. Siempre tenían un mensaje de enseñanza. La gran mayoría de las historias por tanto acaban mal porque lo que se quería era que a la gente no le pasase lo mismo que se estaba contando.
A principios del siglo XX empezamos a tener recopilaciones de cuentos y leyendas y antropólogos como Knud Rasmussen o Henry Rink, que empiezan a recopilarlos. Sin embargo hay una cosa que sí ha cambiado desde el pasado y es que en épocas anteriores, la gente mayor, cuando llegaban momentos de penuria y hambre, para no ser una carga para la comunidad, acaban suicidándose. Al morir la gente sabia de la comunidad, se perdía con ellos un conocimiento importante de esas tradiciones. Desde los años 50 esto ha cambiado y ahora los grandes guardianes de la tradición oral son la gente mayor, de forma que una de sus virtudes y funciones es poder explicar estos cuentos a sus descendientes. También los suelen hacer en las escuelas. Hoy en día la gente mayor ocupa un lugar importantísimo, sobre todo porque la población inuit tiene uno de los índices más elevados del mundo de suicidio entre los niños. Y esto se explica porque los niños ven la televisión, ven cómo viven los demás y al darse cuenta de las condiciones tan duras en las que ellos viven, en ocasiones acaban suicidándose. Hay una serie de programas pedagógicos en los que la gente mayor tiene un papel bastante importante y en los que se trata de reforzar la identidad inuit. Una de las maneras de reforzar esta identidad es precisamente mediante el despliegue de la tradición oral. No es que haya profesionales sino gente que sencillamente se dedica a transmitirla.
Los cuentos y leyendas nos hablan sobre las actividades más importantes para este pueblo como la caza y la pesca pero también sobre la naturaleza y sus espíritus. Me atrevería a afirmar que el cuento más extendido, con sus diferentes versiones, porque hay muchos grupos que cuentan esta historia, es el de Sedna, que además ha recibido varios nombres según el grupo. Su historia es la historia del espíritu del mar. Y después está la historia de Malina y Anningan, que es un mito acerca del sol y la luna, del paso de la noche al día o sobre cómo se forman los eclipses. Es curioso porque hasta no hace mucho, las prohibiciones relacionadas con los tabúes que aparecen en esta historia, se han mantenido, sobre todo en el caso de Groenlandia.
Sí que es cierto que en estos momentos lo que más se conoce son las historias de vida. No necesariamente son historias antiguas. Pueden ser historias modernas que hayan sucedido en un pasado reciente.Una de las cosas que han desarrollado muchísimo es el tema de las relaciones sociales, de vivir en comunidad, y actualmente cuando vas de caza y pesca con ellos, se explican historias de las cosas que les pasan. - Mira el otro día fulanito se fue a cazar un oso polar, tuvo una accidente y se cayó al agua y menos mal que los perros lo rescataron-. Esa tradición oral ha servido para que ellos, de una manera u otra continúen explicándose sus historias. La esencia y ese carácter de enseñanza ha continuado, para evitar que el final trágico te acabe sucediendo a ti.

Pues muchas gracias Francesc por todo lo que nos estás contando. Antes de despedirnos me gustaría que nos explicaras cuáles son tus próximos proyectos y dónde podemos encontrarte en los próximos meses.
Aunque no puedo dar muchos detalles todavía, puedo decir que en julio he estado rodando una película en Groenlandia que será una especie de viaje introspectivo a través del paisaje y de las gentes que vaya conociendo en este viaje. A finales de agosto estaré en Groenlandia, ya que, además de dar clases en la universidad, también hago de guía de viajes. Iremos a la costa este donde opero desde hace 5 años. Por otra parte también estoy preparando una exposición en el Museo de Culturas del Mundo en el que el hilo argumental serán los duelos cantados. En 2013 tuve la suerte de conocer a Anda Kuitse, el último poeta del Ártico, y esto fue muy importante para mí ya que tras 16 años de búsqueda encontré por fin a una persona que había improvisado canciones para solucionar un conflicto interno. Ya en 2018 estaré en Colombia para hacer una exposición sobre los inuit en el Museo Mapuka de Barranquilla. Y básicamente esto son los proyectos a corto plazo.

Ahí es nada. Aprovecho para desearte muchísima suerte en todos estos proyectos y de nuevo quisiera agradecer tu disponibilidad y colaboración con esta iniciativa de AEDA.
¡Gracias a vosotros! Como última anécdota, me gustaría contaros que entre los inuit con los que más confianza tengo, no soy conocido como Francesc, ya que desde que me conocieron consideraron que mi nombre no es muy bonito, que musicalmente hablando, en su lengua, no suena nada bien. Y resultó que durante el primer viaje que hicimos en el trineo de perros, al salir de uno de los pueblos, a mí me vino a la cabeza la frase de Speedy González, ¡yepa yepa, pa’lante pa’lante! Y desde aquel día que después de escucharme se les quedó la palabra palante así que ellos a mí me llaman Palante. Además, en aquella primera expedición, una perra se quedó preñada y a uno de aquello cachorros le pusieron el nombre de Palante. Y tengo que decir que los inuit solo le ponen nombre a los perros que son importantes para ellos, así que es todo un honor.
Y luego resulta que en 2015 hice uno de los proyectos más bonitos en los que he participado, aparte de ser el asesor de la película Nadie quiere la noche de Isabel Coixet, que recibió 4 premios Goya. Hice un documental, que se llama La sonrisa del sol, que ha recibido muchísimos premios, y que es la historia de esta familias inuit con las que yo trabajo en viajes culturales en la costa este de Groenlandia, que nos llevamos de vacaciones a las islas Canarias. Y allí se ve como se bañan en el mar por primera vez, como tocan el suelo descalzos y sin sentir frío, etc. Este viaje dio mucho de sí y una de las chicas que participó en el proyecto le puso a su hijo Palante, uno de los cinco nombres que cada niño inuit recibe cuando nace.

De alguna manera Francesc, ya eres Palante, el inuit del Sur. Enhorabuena por tu trabajo.
Para saber más:
Bailón, Francesc (2015) Los inuit, cazadores del gran norte. Barcelona: Nova Casa Editorial.
Bailón, Francesc (2016) Los poetas del Ártico. Barcelona: Nova Casa Editorial.
Esta entrevista pertenece al BOLETÍN Nº 55 de AEDA - INUIT. Las historias del gran norte.

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