domingo, 13 de noviembre de 2011

Mafalda Arnauth

Lne.es » Oviedo Mafalda Arnauth, la voz conquistada
La cantante lisboeta presenta mañana su disco «Fadas»
en el teatro Filarmónica dentro del ciclo «Noches de fado


Aurelio ARGEL

La aclamada intérprete lisboeta Mafalda Arnauth (1974) protagonizará este sábado (20.30 horas) el segundo concierto del ciclo «Divas del fado» en su segunda edición. Mafalda Arnauth es, probablemente, una de las más singulares intérpretes del género, puesto que llegó hasta él -o se dejó seducir- casi finalizados sus estudios universitarios y sin haber pensado que el mundo del espectáculo la acabaría conquistando. Más bien sería ella quien, lentamente, fuera conquistando al espectador y oyente fadista con sus formas. Primero, en el aprendizaje clásico, y posteriormente, con piezas y composiciones propias ya aplaudidas desde un primer disco homónimo de 1999. Su segundo álbum, «Esta voz que me atravessa» (2001), refrendaría el éxito cosechado como «voz revelación» con aquel primero y esta hermosa lisboeta iría asentándose como intérprete de preferencia de un amplísimo público, siendo candidata a varios galardones musicales. «Encantamento», dos años más tarde, «Diario», en 2005, y «Flor de fado», en 2008, además de una antología propia y piezas escogidas para aparecer en recopilaciones de voces del mundo junto a la anglo-india Susheela Raman, Lila Downs, Pepesito Reyes o «Afrocelt Sound System», son testigos de un bagaje musical reconocido en España, Grecia, Francia, Holanda, Italia, Suecia, Turquía, Macao y en el Reino Unido.

Mafalda Arnauth llega hasta el teatro Filarmónica para presentar su reciente y último trabajo, «Fadas», con el que rinde homenaje a las voces y a las letras de mujeres fadistas que marcaron desde niña su interés por la música y su devenir como intérprete. Mafalda Arnauth, que tampoco huye de cierta pose jazzística -baladista incluso- para enriquecer sus creaciones, remata este trabajo que presentará en Oviedo con un clásico «Invierno porteño», intensa versión de Astor Piazzolla con letra de Eladia Blázquez. Contrabajos, acordeones, instrumentos de viento y violonchelos envuelven esta reciente joya que, como bien canta Arnauth, «dan de beber a la alegría».



sábado, 12 de noviembre de 2011

Cuentos desde Japón

Leyenda japonesa contada por Yoshihira Hioki, artista japonés que reside en Barcelona desde hace 16 años./email: superhira@terra.es

Desde Camerun

Entrevista con el narrador oral de Camerún Boni Ofogo, quien participa en el Festival de Cuenteros, de Alajuela, Costa Rica, 2010.



Martha Escudero

Adaptación oral de cuatro Retablos Populares de la escritora mexicana Norma Román Calvo. Grabados en el festival EVA (En veu alta - En voz alta) 2011, en la ermita de Sant Pau, cerca de Vilafranca del Penedès.





DOÑA LOLA por Marta Escudero

Fragmento de la actuación de Martha Escudero en el V Encuentro Internacional de Narradores Orales en el Pirineo (Un Riu de Contes - 2011). Bellver de Cerdanya - 26, 27 y 28 de agosto de 2011.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ablación en Teruel, .... ¡basta!!!

La fiscalía pide seis años de cárcel para los padres acusados de practicar la ablación a su hija
Los progenitores aseguran que la mutilación fue realizada en su país de origen, Gambia, mientras que el fiscal considera que fue llevada a cabo en España
EFE - Teruel - 09/11/2011

La Audiencia Provincial de Teruel ha juzgado hoy a un matrimonio originario de Gambia acusado de practicar o cooperar en la ablación de su hija cuando esta apenas tenía un año. Durante el juicio, que ha quedado visto para sentencia, el matrimonio ha declarado que la ablación le fue practicada a la niña por los abuelos maternos en Gambia, aunque la fiscalía entiende que se ha realizado en territorio español, ya que no consta que la menor haya salido del país, y ha pedido seis años de cárcel para cada uno de los progenitores.

La fiscal de Alcañiz (Teruel) que ha llevado el caso, María del Carmen Modrego, decía esta mañana a los medios de comunicación antes de comenzar el juicio que la mutilación genital fue detectada por los facultativos que revisaron a la niña a los 12 meses, ya que en la anterior revisión, la de los seis, todo estaba normal.

Los padres de la menor se enfrentan a una condena de seis años de cárcel, una pena "gravísima", según la fiscal, quien no ha solicitado la retirada de la custodia porque existe "una buena relación de afectividad" entre padres e hijo.

El abogado de la defensa, por su parte, ha reclamado la libre absolución de sus clientes alegando que la mutilación genital se produjo fuera del territorio español y que la realizaron los abuelos maternos de la pequeña. No obstante, según la fiscal, la niña entra en España el 4 de septiembre de 2009 y desde entonces ya no consta que salga del país.

Se trata del primer caso de mutilación genital femenina que llega a los tribunales en España, ya que los anteriores casos han sido archivados tras la fase de instrucción al acreditarse que los hechos ocurrieron en los países de origen y "es muy difícil determinar a los autores", según la fiscal.


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Basta ya de barbarie en nombre de la cultura

REPORTAJE: TESTIMONIOS DE MUJERES MUTILADAS
Ablación, silencio y esperanza
Dos mujeres que se han sometido a la operación de reconstrucción de clítoris en la clínica Dexeus de Barcelona relatan su experiencia. El proyecto del doctor Barri Soldevila es un rayo de luz para 130 millones de mujeres que han sufrido la mutilación de sus genitales
JOSEBA ELOLA 28/02/2010

Fatou no sabe a qué edad la mutilaron. Debió de ser a los pocos días de vida, no recuerda nada. Sólo sabe que fue su abuela la que le practicó la ablación, porque ésa es la tradición entre los mandinga, la etnia de la que proviene. Le ha costado 26 años recuperar su vida, esa vida feliz que llevó hasta los 13 años, cuando se dio cuenta de que no era una chica como las demás. Entonces empezó su calvario: 26 años de sufrimiento y de rabia, de mentiras con las amigas para que no se dieran cuenta de lo que le pasaba, de vergüenza al entrar en cualquier consulta médica, de noches sin dormir y pastillas, de falta de ganas de tener relaciones sexuales, de falta de ganas de vivir.

"Este infierno se vive en silencio", explica con la mirada firme, "es como estar en una tumba, incomunicada".

A sus 39 años, ha vuelto a la vida. Ha recuperado la ilusión, las ganas de relacionarse. Ha descubierto las posibilidades de su sexualidad. El pasado septiembre le hablaron de la operación de reconstrucción genital que el doctor Barri Soldevila practica en el Instituto Universitario Dexeus. No pudo dormir en toda la noche. A la mañana siguiente estaba en la clínica. Un mes más tarde entraba en el quirófano: "Dormir, despertar y ser ya otra, el sueño de toda una vida", dice Fatou con una sonrisa. "Si hoy me muero, me muero feliz".

Fatou es un nombre ficticio para proteger la identidad de esta mujer senegalesa. Ella dice que algún día se pondrá al frente en la lucha contra la ablación y no le importará que se la reconozca en la foto, pero aún es pronto para eso.

Su historia es la de más de 100 millones de mujeres a lo largo y ancho del planeta. La inmensa mayoría, procedentes de África. Millones de mujeres a las que se les amputó la vida para seguir ancestrales tradiciones machistas que aún hoy perviven: cada día, 8.000 niñas corren el riesgo de ser sometidas a la amputación de sus genitales, según un informe de Amnistía Internacional.

Entre los mandinga, cuenta Fatou, la ablación viene de tiempos en que los hombres se iban a la guerra. "Lo hacían para evitar que las mujeres tuvieran tentaciones, para evitar que tuvieran ganas".

Fatou nació en Thies, a 70 kilómetros de Dakar, en una familia "moderna". Se crió en un ambiente en el que se estudiaba, en el que se hablaban idiomas: el padre, profesor; la madre, secretaria. Las primeras conversaciones de sexo con las amigas, en plena adolescencia, despertaron los primeros temores. Se daba cuenta de que, anatómicamente, no era como ellas. "Empecé a sentirme un bicho raro", recuerda. En la televisión se empezaba a hablar por aquellos años de la ablación, ese fenómeno al que había que poner freno.

Tenía relaciones con chicos, pero nunca llegaba "hasta el final". No tenía por qué dar más explicaciones; en países como Senegal, de la mujer se espera que llegue virgen al matrimonio. Fue en una visita al ginecólogo, a los 22 años, cuando tomó plena conciencia de lo que le pasaba, la maldita palabra se convirtió en condena: ablación. Fatou entró en estado de shock. No tenía nadie con quien comentarlo. Ni con su familia, ni con sus amigas, ni con sus novios. "La ablación es un tabú: nadie habla de ella, no se ve nada en ningún lado, no se puede sospechar que existe, pero allí está".

Tras años trabajando como profesora en su país de origen, llegó a España en octubre de 1999. Una nueva visita al ginecólogo volvió a desatar el tormento. La especialista no había visto nunca a una mujer víctima de la ablación. Miró, se calló y se fue a cuchichear con la enfermera. Fatou volvió a sentirse, una vez más, un bicho raro. Humillación. Impotencia. Rabia. Una rabia contenida a lo largo de años que aún viaja bajo sus palabras:

"Aquella visita al ginecólogo fue un suplicio para mí. Volví llorando a casa. ¿Por qué? Tenía muchos porqués en mi cabeza. ¿Por qué tengo que vivir yo esto? ¿Acaso alguien me preguntó si yo quería someterme a la ablación? ¡Me hacen una cosa con la que tengo que cargar toda mi vida y la gente, encima, viene a mirarme con curiosidad! Empecé a tener depresiones, duraron muchos años. Sentía tal impotencia, y una rabia interior..., me habían quitado algo que no volvería a tener en mi vida. Las chicas seguían contándome lo bien que se lo habían pasado con sus novios y sus maridos. '¡Y yo no voy a poder vivir eso en mi vida!', me decía a mí misma. Eso era lo más duro. Me daba rabia cada vez que un médico me miraba. Cada vez que me pasaba algo y tenía que ir a urgencias, era un sufrimiento, no lo soportaba. ¡Sí, ya lo sé, soy un bicho raro, esto es lo que me han hecho! Ya no lo soportaba. Durante mucho tiempo dejé de ir al médico. Empecé a investigar en Internet, tenía que haber algo. 'No puedo nacer, vivir y morir sin tener la sensación de qué es ser una mujer', pensaba. No me sentía una mujer completa. Me faltaba algo. Esto es como ver la vida en gris".

Buscando en Internet, se encontró con que en Francia había un médico que realizaba operaciones de reconstrucción de los genitales femeninos, el doctor Pierre Foldes. Ella vivía por aquel entonces en Valencia. Ya estaba dispuesta a irse a Francia cuando se enteró de que en Barcelona había un cirujano que también realizaba esa intervención.

Pere Barri Soldevila se acomoda en la butaca de su consulta en el Instituto Dexeus de Barcelona. Las operaciones de reconstrucción de clítoris son sólo un 1% de su actividad, pero le reportan grandes satisfacciones profesionales. Este cirujano de 33 años conoció la técnica del doctor Foldes durante su estancia en el hospital Bichat-Claude Bernard de París, en 2005.

Existen tres tipos de ablación. La tipo I consiste en la escisión del clítoris. La tipo II añade la amputación de los labios menores y es la más común. La tipo III supone además el sellado de labios mayores, dejando un pequeño orificio para las funciones fisiológicas.

El doctor Pierre Foldes, urólogo, empezó a investigar hace ya 20 años, tras varios de cooperación humanitaria en África. Para reconstruir el clítoris adaptó una técnica de alargamiento de pene. El clítoris mide 10 centímetros, sólo una pequeña parte es externa. Está anclado a la base del pubis mediante un ligamento. Seccionando el ligamento, se consigue que vuelva a emerger. "Luego queda anclarlo a la base del pubis, darle volumen y darle forma", explica Barri Soldevila. "Los resultados son muy buenos. A los chicos les pasa inadvertido que una chica ha sido operada".

La operación que realiza Barri Soldevila es gratuita. Forma parte de la línea de responsabilidad social corporativa de la clínica Dexeus y de la ONG que de ella depende, Matres Mundi. El coste de la operación, en realidad, gira en torno a los 1.800 euros, dice Barri, excluidos los honorarios del cirujano y el anestesista. "Es fundamental que las instituciones se involucren; lo ideal sería que estas operaciones las cubriera la Seguridad Social", reclama. El Departament de Salut de la Generalitat anunció en abril de 2008 su compromiso de financiar la operación a las mujeres que lo soliciten.

El hospital Dexeus tiene asumido seguir haciendo en torno a 15 intervenciones al año. Esperan que la técnica se traslade a otros hospitales de España. La primera reconstrucción la realizaron en 2007. Desde entonces han efectuado más de 20. En el 90% de los casos se consigue una restitución anatómica. En el 75%, una restitución funcional, es decir, la mujer recupera la capacidad de tener orgasmos.

Fatou ha recobrado esa capacidad. "Ahora estoy menos nerviosa, antes tenía mucho carácter. Me siento mucho más guapa y orgullosa de mi cuerpo". Se casó en mayo pasado en su país de origen, Senegal. Su marido, que vive allí y pronto vendrá a España, aún no sabe que ella se ha operado. Han estado juntos hace un mes, él no se ha dado cuenta de nada, ella no le ha dicho nada. "Algún día se lo diré. De momento, quiero disfrutar de mi victoria dentro de mí".

La vida de Aminata también ha cambiado, se siente más valiente, más fuerte que antes. Aminata (nombre ficticio) también decidió pasar por la clínica Dexeus desafiando todas las creencias que le fueron inculcadas. Se operó en junio del año pasado. Nació en España, pero sus padres proceden de Gambia.

A sus 27 años, luce look juvenil y pañuelo en la cabeza; es musulmana. "En nuestra religión, el sexo es tema tabú", cuenta. La operación para ella ha sido muy dolorosa, pero está satisfecha: "Antes no tenía fantasías sexuales", cuenta, "y no me apetecía hacer el amor. Ahora sí".

Aminata sufrió la ablación en territorio europeo. Cerca de Girona. En su caso, fue un auténtico trauma. Se lo hicieron a los nueve años. Fue consciente de lo que le estaba pasando. Recuerda que aquella mañana se subió a un coche y sus padres le dijeron que iban a una fiesta. A ella le extrañó que, si había fiesta, no le acompañaran sus hermanos, pero subió al coche sin darle más vueltas al asunto.

Llegó a una casa. Había una mujer esperando. Le pidió que se desnudara. Ella se resistió. Le taparon la cara. Recuerda que vio un cuchillo.

Cuando acabó la tortura, su padre se la llevó en brazos al coche. Estuvo a punto de morir.

El cuchillo. El arma con la que se siguen practicando ablaciones en África. Una práctica que también se realiza con bisturí y de modo clandestino en hospitales. "En Malí se sigue practicando a escondidas", confirma en conversación telefónica desde Malí Virginie Monkouro, mujer que lleva 25 años luchando contra la ablación en su país desde el Centro Djoliba. La ONG Save the Children, que trabaja de la mano con este centro en Malí, ha conseguido acabar con esta práctica en 40 pueblos de este país en el que el 85% de las mujeres han sido víctimas de la ablación.

Practicar una operación de reconstrucción de clítoris es peligroso en más de un país africano. Los médicos que lo hacen están amenazados. El doctor Barri lo ha podido comprobar en sus viajes de cooperación humanitaria a África; nunca realiza esta operación. De la ablación ha vivido mucha gente durante años, es un negocio para matronas de pueblos remotos y cirujanos que la siguen practicando a pesar de prohibiciones gubernamentales.

"En Gambia, 60 mujeres practicantes han enterrado el cuchillo en diciembre". Lo cuenta Mama Samateh, gran luchadora contra la ablación en Catalunya. Gambiana de 52 años, Samateh trabaja como mediadora cultural y vive en Premià de Mar, cerca de Barcelona.

Desde el año 1998 está al frente de la Asociación de Mujeres Antimutilación. Ya ha podido salvar a unas 30 niñas en territorio español a base de derribar creencias. El último caso que frenó fue en Lloret de Mar, el año pasado.

La lucha de Mama Samateh consiste en recorrer los pueblos y concienciar a comunidades de inmigrantes africanos. Acude a bodas y bautizos, a reuniones sociales en las que pueda divulgar su mensaje. Su objetivo: que los musulmanes entiendan que el Corán no ampara la ablación, una creencia generalizada que ella intenta desmontar. "Me siguen acusando de colaborar con los blancos para ir en contra de la religión musulmana", explica apesadumbrada. Samateh reclama una sede para su asociación, un espacio que le permita continuar con sus actividades.

Hay más de 500.000 mujeres en territorio europeo que han sido víctimas de esta práctica. "Lo consideramos una forma de tortura", clama Giulia Tamayo en la sede de Amnistía Internacional en Madrid.

Tamayo recuerda que las mujeres que corren el peligro de sufrir la ablación ya pueden pedir asilo en Europa, pero muchas veces no están informadas de sus derechos.

Fatou y Aminata han conseguido dar la vuelta al guión que les habían escrito. Gracias al progreso científico, que es capaz de dar bofetadas al curso de la historia y de las tradiciones, han vuelto a ver la luz. Su experiencia es una historia de esperanza para millones de mujeres. Sólo unas pocas consiguen acceder a esta operación y revertir años de sufrimiento.


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lunes, 7 de noviembre de 2011

Poemas del exilio

El horizonte lo sabe
El horizonte lo sabe.
Sabe donde mora aquel corazón
que ondula lejos en los pensamientos de mis paisanos,
que a veces vuelve a movernos,
a llamar, a despertarnos.
Sabe todo de nosotros,

viene de nuestras cenizas
de nuestros futuros pasados.



Gaspar Rodríguez de Francia lo supo antes.

Fue el primero en saberlo.
Por eso gritó. Para que se oyera.

Cerró las puertas del Paraguay
para hablar a los hijos.
Por eso rugió más fuerte que una fiera
en la selva, en todo el país.
Rompió el silencio
cuando supo
que el Paraguay puede latir.


El horizonte lo sabe.
Sabe que podemos los guaraníes
resurgir de la tierra,

renacer de los kurupa’y
que podemos extinguir nuestra sombra,

nuestros desánimos; cambiar.
¡Que somos fénix; fuegos de helios!

Roa Bastos, también…
Por eso luchó, aguantó la gravedad…
Arrastró los pies hasta el final y no se rindió,
lo recitó al viento en la mañana
con la garganta ensangrentada.



Hoy también yo lo sé
por eso quiero cantar.


Nuestro dulce idioma guaraní Aún sigo escuchando y viendo el desprecio de algunos compatriotas por el guaraní. Aún siguen creyendo que este idioma es la rémora, el culpable que no nos permite salir a flote en diversos campos intelectuales, creen que el guaraní es el causante de la falta de progreso de las personas. Aún siguen pensando que el guaraní es signo de bajeza, de campestres, de ignorantes.
Conozco padres de familias que han prohibido a sus hijos hacer uso del guaraní, llegando incluso a castigarles. Yo a eso sí que lo llamo ignorancia.
¿Pero qué clase amor al país es ese, qué orgullo?, me pregunto, ofendido¬ Si el guaraní es lo que nos distingue de los demás… Su ritmo, su acento alegre y musical es lo que hace que estén contentos cuando, entre la multitud, entre los extranjeros, en otro país, dos paisanos que se encuentran y se hablen. Gracias al guaraní tenemos nuestro propio mundo, dentro de él nadie nos puede atacar, porque es la coraza que protege nuestra identidad. El guaraní es el idioma que invita, que ofrece sin pedir nada a cambio. Yo lo hablo todo los días, lo canto, incluso hablo solo conmigo mismo en guaraní, porque soy el único que puede entenderme lejos de mi país. Y es que cuando hablo en guaraní no siento que estoy tan lejos del Paraguay.
El guaraní también ha sufrido persecuciones para llegar vivo hasta aquí, igual que nuestro país. A pesar de todo aún sigue latiendo en nosotros, no hay que apagarlo. Es fuerte, es persistente como nosotros.
Eliminando el guaraní de nuestra vida no vamos a modificar, ni aumentar nuestra inteligencia, lo único que haremos es ser menos paraguayos. Lo que sí deberíamos hacer es aprender bien tanto el castellano como el guaraní. Esa sería la clave para que todo marche mejor. Y cada lengua para su propósito: el español para lo comercial y para relacionarnos con los cuatrocientos millones que hablan esa lengua; el guaraní para los momentos alegres y para preservar nuestra identidad nacional. Más vale tener dos herramientas complementarias que solo una, aunque un idioma es algo más que la mejor de las herramientas, es nuestra manera de ver el mundo.
Rafael Barrett vio su valor, vio en el guaraní nuestra riqueza, y lo calificó como un “dolor paraguayo”, porque fue testigo del acoso a que estaba sometido. Lo defendió a pesar de que no sabía hablarlo. Se ponía feliz cuando escuchaba alguna polka.
Resulta curioso que otros valoren lo que nosotros, que somos sus dueños, no. Dijo Barrett: “Contrariamente a lo que los enemigos del guaraní suponen, juzgo que el manejo simultáneo de ambos idiomas robustecerá y reflexibilizará el entendimiento”.
No hay duda que él vio todo lo que nosotros no vemos. Conocer nuestra cultura, valorarla, es la única forma de crecer y enriquecernos. Es la manera también de conocernos mejor. A veces el estar lejos, como yo y tantos lo estamos de nuestro país, ayuda a ver la realidad. Y a valorar adecuadamente lo que, por estar en contacto con ello todos los días, acostumbramos a despreciar.


CDL
Oviedo-Asturias
19/08/2011


http://cristianparaguayo.blogspot.com/2011_01_01_archive.html

Cristian David López

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Volverte a ver

Sevilla, 21 de Junio de 2011, algo más de 3 meses después de sufrir la perdida de su madre Isabel, Pasión Vega se sube de nuevo al escenario para dedicarle una canción "Volver a verte", junto a J.M.Soto.

SIn compasión PASION VEGA y otra joya Malagueña





LA MALAGUEÑA

Pasion Vega